Quién fue Batato Barea, el ícono del under que volvió a escena en la serie de Moria Casán

Actor, performer, clown y poeta, Batato Barea fue una de las figuras más importantes del teatro under porteño de los años 80. Su historia, atravesada por la libertad artística y la experimentación, aparece representada en la serie Moria de Netflix.

El artista combinó poesía, clown, actuación y performance en una propuesta que rompió con los formatos tradicionales y se convirtió en un símbolo de la escena porteña.

El artista combinó poesía, clown, actuación y performance en una propuesta que rompió con los formatos tradicionales y se convirtió en un símbolo de la escena porteña.

La serie biográfica Moria, estrenada recientemente en Netflix por los 80 años de Moria Casán, recupera distintas etapas de la vida de la diva y también reconstruye parte del particular universo artístico que rodeó sus primeros años de carrera. Entre los personajes que aparecen en la producción está Batato Barea, uno de los grandes referentes de la escena under porteña.

La aparición del artista despertó interés entre quienes no conocían su historia. Batato fue mucho más que un actor: se convirtió en una figura fundamental de la renovación teatral y cultural de Buenos Aires durante los primeros años de la democracia.

La producción de Netflix, dirigida por Javier Van de Couter, reconstruye la vida de Moria desde diferentes etapas y combina hechos de su trayectoria con una puesta deliberadamente teatral y fantástica.

Quién fue Batato Barea

Su nombre era Salvador Walter Barea. Nació el 30 de abril de 1961 en Junín, provincia de Buenos Aires, y desde muy joven se vinculó con el teatro. Durante sus primeros años trabajó en distintos oficios hasta que comenzó a formarse como actor. En 1979 tomó clases de teatro y posteriormente estudió con referentes como Lito Cruz, Víctor Mayol y Enrique Dacal.

En 1984 comenzó a estudiar clown con Cristina Moreira, una experiencia que sería determinante para su carrera. Ese mismo año participó en distintos proyectos teatrales y comenzó a construir el personaje que lo convertiría en una figura de culto. Fue entonces cuando adoptó el nombre artístico de Batato Barea y empezó a desarrollar una propuesta que combinaba actuación, poesía, clown, performance y música.

El propio artista se definía como un “clown literario” y posteriormente como “clown-travesti-literario”, una manera de resumir una identidad artística que desafiaba las categorías tradicionales.

El Parakultural y la revolución del under

Batato fue una de las figuras centrales del movimiento artístico que surgió en Buenos Aires durante los años 80. Uno de los lugares fundamentales de esa escena fue el Parakultural, espacio que se convirtió en uno de los principales centros del underground porteño. Allí coincidió con artistas como Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese, con quienes formó una de las asociaciones más recordadas de aquella época.

El Parakultural funcionó como un espacio de libertad creativa durante los primeros años de la democracia y permitió que una nueva generación de artistas experimentara con formatos que difícilmente tenían lugar en los circuitos teatrales tradicionales.

Batato también se presentó en lugares como Cemento y el Centro Cultural Ricardo Rojas, donde desarrolló espectáculos y performances que combinaban textos literarios con humor, provocación y elementos del teatro de variedades. La sala principal del Centro Cultural Ricardo Rojas lleva actualmente su nombre como homenaje a su legado.

Batato Barea, Urdapilleta y Tortonese: la “Santísima Trinidad” del under

La relación artística entre Batato Barea, Alejandro Urdapilleta y Humberto Tortonese se convirtió en uno de los grandes símbolos del teatro under argentino. Los tres compartieron escenarios y espectáculos en los que mezclaban humor, poesía, actuación y una estética deliberadamente transgresora.

Batato Barea y Humberto Tortonese compartieron escenarios durante los años 80 y fueron protagonistas de la renovación del teatro under argentino.

Batato Barea y Humberto Tortonese compartieron escenarios durante los años 80 y fueron protagonistas de la renovación del teatro under argentino.

Urdapilleta recordó años después que cuando conoció a Batato quedó impactado por su presencia escénica. Ambos realizaron diferentes trabajos y en 1989 escribieron juntos Las fabricantes de tortas, obra con la que obtuvieron un premio en la Primera Bienal de Arte Joven.

Tortonese también comenzó a participar del circuito del Parakultural junto a Barea y Urdapilleta, en una etapa que posteriormente sería considerada fundamental para entender la transformación del teatro argentino.

Su relación con la literatura

Uno de los rasgos más particulares de Batato fue su vínculo con la poesía. Su obra incorporó textos de autores como Alejandra Pizarnik, Néstor Perlongher y Alfonsina Storni, entre otros escritores. En 1985 presentó Los perros comen huesos, basada en textos de Pizarnik, y también realizó espectáculos como El recital de poemas y El puré de Alejandra.

Por eso, su definición como “clown literario” no era solamente una etiqueta estética: la poesía ocupaba un lugar central en su manera de construir sus personajes y sus espectáculos. Su propuesta rompía con la separación tradicional entre teatro, literatura, performance y cultura popular.

¿Qué relación tuvo Batato Barea con Moria Casán?

La conexión entre ambos se encuentra en la escena artística porteña y, especialmente, en el universo de la cultura popular que Moria también atravesó durante esos años.

Batato tuvo incluso una aparición en el programa “A la cama con Moria”, uno de los ciclos televisivos que Casán condujo durante su carrera. Ese registro forma parte del archivo audiovisual de la trayectoria del artista.

Batato Barea fue una de las figuras centrales del under porteño y su historia volvió a ser recordada a partir de su aparición en la serie de Moria Casán.

Batato Barea fue una de las figuras centrales del under porteño y su historia volvió a ser recordada a partir de su aparición en la serie de Moria Casán.

Su inclusión en la serie de Netflix permite recuperar precisamente esa época en la que distintas expresiones de la cultura porteña comenzaron a cruzarse: el teatro comercial, la televisión, el rock, el under, la performance y la cultura LGBT.

En ese sentido, Batato funciona dentro de la serie como una representación de una escena artística que acompañó la transformación cultural de Buenos Aires y que también dialogó con la figura de Moria.

La muerte de Batato Barea

Batato Barea murió el 6 de diciembre de 1991, cuando tenía apenas 30 años. Falleció a causa de complicaciones relacionadas con el sida, en un momento en que la enfermedad todavía estaba fuertemente atravesada por el estigma y la discriminación. Su muerte marcó profundamente a los artistas que habían compartido aquella escena under.

Sin embargo, su figura continuó creciendo con el paso de los años. Libros, documentales, homenajes y espacios culturales recuperaron su obra y su particular manera de entender el arte.

Por qué Batato sigue siendo una figura de culto

A más de tres décadas de su muerte, Batato Barea continúa siendo recordado como uno de los grandes renovadores de la escena teatral argentina. Su importancia no está solamente en las obras que realizó, sino en la posibilidad de imaginar otra manera de estar sobre un escenario, mezclando poesía, humor, identidad, provocación y libertad.

La serie de Moria Casán vuelve a ponerlo frente a una audiencia masiva y permite que nuevas generaciones conozcan a aquel artista que, desde el under porteño, ayudó a transformar la cultura argentina. Batato murió joven, pero dejó una huella que sobrevivió a aquella escena de los años 80 y que todavía aparece cada vez que el teatro argentino busca romper sus propios límites.

Las más leídas