En 1998, Televisa apostó a un gran proyecto llamado La usurpadora, para el que fueron convocados Gabriela Spanic, Fernando Colunga y Libertad Lamarque. La telenovela fue un éxito y se terminó convirtiendo en una de las más vendidas del mundo.
Allí también trabajaba una niña llamada María Solares, que interpretaba a la hija de Carlos Daniel Bracho, el protagonista de la historia. En aquel entonces, la pequeña tenía apenas 4 años, pero supo desenvolverse sin inconvenientes.
A 22 años del furor, ¿qué ha sido de la vida de esa nena? En diálogo con TN Show, contó que después de terminar las grabaciones sus padres decidieron que se mudarían a San Luis Potosí en busca de más seguridad, y ya nunca regresó a la TV.
La joven reconoció que llegó a La usurpadora casi de casualidad, ya que era su hermana mayor quien hacía participaciones en las tiras de la famosa empresa mexicana de medios de comunicación. Un día, mientras la esperaba en la puerta de la productora junto a su mamá, salió la directora y no dudó en acercarse para comentarles que estaban buscando a una niña con sus características para una nueva novela. A su madre no le gustó nada la idea, ya que quería mantenerla lejos de los sets de grabación. Sin embargo, el destino tuvo otros planes.
¿En qué anda ahora? Su presente es muy favorable. Se recibió de Licenciada en Comunicación y tiene una mini agencia digital, y le va bárbaro. “Me gustaba hacer teatro, me gusta escribir y actuar me divierte. Soy una apasionada del cine, y ese fue una de las razones por las que empecé el proyecto ‘Yo soy Lisette Bracho’ -un corto donde rememoró sus épocas de fama-. Trabajaba en la industria automotriz y no me gustaba", sostuvo.
Por último, María Solares reconoció que fue muy feliz haciendo La Usurpadora: "Estoy viendo qué me depara el destino. Escribí un cuento para niños que estuve tratando de publicar, algún día lo retomaré. Estoy contenta con mi familia y la vida que llevo. No sé que hubiera sido de mi si me hubiera quedado en la TV. La vida da muchas vueltas. Regresar a la pantalla chica es algo que me gustaría y me entusiasma, aunque tal vez detrás de cámara. Me da mucha felicidad que me recuerden y que desde otros países me contacten dejándome mensajes de mucho cariño. Pasaron 22 años ya, pero es un honor haber participado de un proyecto tan grande como fue La usurpadora, una novela que no quedó olvidada en el tiempo”.
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