Qué es de la vida de Gabriela Sabatini a sus 56 años y por qué sigue distanciada de su familia
La extenista divide sus días entre Suiza y Miami mientras mantiene el hermetismo sobre el quiebre con Catherine Fulop, su hermano Ova y Oriana Sabatini.
La deportista sostiene su bajo perfil y un conflicto familiar que no da tregua.
Gabriela Sabatini atraviesa una etapa renovada lejos de la alta competencia, pero mantiene un estrecho lazo con el deporte. A los 56 años, divide su rutina entre Europa, Miami y Buenos Aires, combina entrenamientos al aire libre con viajes y asiste a eventos internacionales, aunque arrastra un prolongado distanciamiento con su hermano Ova, Oriana Sabatini y Catherine Fulop.
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Así es el presente de Gabriela Sabatini
El pasado 8 de octubre participó en Madrid del primer Masters de Tenis Inclusivo de la Fundación Sanitas junto a John McEnroe. Ambos lideraron equipos formados por atletas con y sin discapacidad y jugaron dobles en una jornada orientada a visibilizar la integración entre las modalidades convencional y adaptada.
Durante el encuentro, Sabatini dialogó con Europa Press sobre la exigencia del calendario actual. La deportista remarcó la madurez de Carlos Alcaraz y valoró que tanto el español como el italiano Jannik Sinner prioricen la recuperación física con calma ante las lesiones que sufren en la temporada.
Lejos de las canchas, la argentina encuentra en el ciclismo de larga distancia su principal vía de escape para mantenerse activa. Con Zúrich como punto de residencia frecuente, adoptó un ritmo cotidiano que combina paseos en bicicleta y compromisos personales, apartada del asedio mediático que marcó sus años dorados en el circuito profesional.
En el plano privado, la interna familiar continúa estancada. La fractura con Ova se expuso en julio de 2024, cuando la extenista pegó el faltazo al casamiento de Oriana con Paulo Dybala. Desde aquel episodio, las diferencias y el corte total de comunicaciones alimentaron el debate en los ciclos de farándula.
En abril, Oriana fue tajante sobre el lazo con su tía: “No hablamos más, pero no por decisión mía”. Pese a aclarar que no guarda rencores personales, la cantante reconoció la interrupción definitiva del contacto y remarcó su apertura para compartir tiempo únicamente con quienes deseen integrar su presente.
Por su parte, Catherine Fulop confirmó en julio que la llegada al mundo de Gia, la hija del futbolista y la cantante, tampoco acercó a las partes. “No quiero hablar de ella ni de eso porque no hubo ninguna señal”, sentenció, aunque dejó una puerta abierta si mantienen una charla previa.
Fiel a su perfil bajo, Sabatini evita las declaraciones públicas y enfoca sus apariciones en causas benéficas. Mientras el entorno familiar aguarda un gesto, la deportista preserva su intimidad bajo un hermetismo absoluto y sigue con su vida en el exterior sin indicios de un pronto acercamiento.




