Por qué el hijo de Oscar González Oro cortó el vínculo y no estuvo en sus últimos momentos
Baby Etchecopar reveló detalles de una de las últimas charlas que mantuvo con su amigo. La soledad en Uruguay, el quiebre familiar y el rol de su sobrino.
Baby Etchecopar reveló detalles del distanciamiento familiar que angustió a Oscar González Oro en sus últimos días.
A pocos días de la muerte de Oscar González Oro, salieron a la luz nuevos detalles sobre el complejo momento personal que atravesó el periodista durante su último tramo de vida en Punta del Este. Su amigo y colega, Baby Etchecopar, rompió el silencio y expuso la tristeza que rodeaba al histórico animador radial, quien combinaba un severo deterioro de salud con un cuadro de depresión derivado del distanciamiento con su entorno familiar más directo.
Te podría interesar
La relación de Oscar González Oro con su hijo
En una entrevista con Infama (América), el conductor reveló una de las conversaciones telefónicas más crudas que mantuvo con González Oro antes de su partida: “Le pregunté por su hijo Agustín y me dijo que ya no se hablaba con él”, relató Etchecopar con pesar.
El comunicador también se refirió a la presencia intermitente de su círculo íntimo en Uruguay: “Sé que uno de sus hijos Pablo (su sobrino) estuvo una semana, acomodó algunas cosas y se fue”, explicó, dejando en claro que el locutor transitó sus últimos días sostenido principalmente por su grupo cercano de amistades y cuidadores.
Quién es el hijo de Oscar González Oro
La paternidad del locutor estuvo marcada por dos historias muy particulares. Agustín fue su único hijo biológico, fruto de su matrimonio con Estela. La pareja se separó cuando el niño tenía apenas dos años y, aunque creció junto a su padre, la intensa actividad profesional en los medios generó baches en el vínculo cotidiano. Con los años, el joven decidió radicarse en Inglaterra.
Por su parte, Pablo era hijo de su hermano Armando, pero el conductor asumió su crianza desde los 14 años. La relación forjó un lazo paterno-filial absoluto: el joven lo llamaba "papá" y el propio periodista siempre remarcó que ocupaba exactamente el mismo lugar afectivo que su hijo biológico, presentándolo de esa forma en diversas entrevistas. Con el tiempo, Pablo se instaló en España por compromisos vinculados a la gastronomía.
La distancia geográfica con Europa significó una pesada carga emocional para el animador, quien durante la pandemia ya había manifestado la profunda angustia que le provocaba no poder estar cerca de ellos. Pese a que en 2023 redujo el ritmo laboral en Uruguay para dedicarse a los afectos, las diferencias familiares y los kilómetros terminaron condicionando sus últimos momentos.




