Murió Yayoi Kusama a los 97 años: la reina de los lunares que revolucionó el arte contemporáneo
La célebre artista japonesa falleció en Tokio el 14 de agosto tras una vida consagrada a la creación.
Yayoi Kusama, la icónica creadora japonesa de los lunares e instalaciones inmersivas, falleció a los 97 años.
El arte contemporáneo mundial despidió a Yayoi Kusama, una de sus figuras más influyentes e innovadoras. La creadora japonesa murió el 14 de agosto a los 97 años en un centro de salud de Tokio, según confirmó su propio taller mediante un comunicado oficial.
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El texto emitido por su equipo destacó una trayectoria “dedicada por completo a la creación” y remarcó que la artista mantuvo su producción pictórica cotidiana hasta los últimos días, guiada por el deseo constante de alcanzar el “amor eterno y el alma eterna”.
De Nueva York a las salas psiquiátricas de Tokio
Nacida en Matsumoto en 1929, Kusama se formó en la pintura tradicional de Kioto antes de radicarse en Nueva York en 1958. En la escena estadounidense sorprendió con sus Infinity Nets, una serie de lienzos de gran formato con pinceladas continuas que anticiparon los movimientos minimalistas y conceptuales.
Durante esa etapa también desarrolló esculturas blandas y performances de perfil pacifista contra el conflicto de Vietnam en Central Park. Al mismo tiempo, cuestionó el machismo del circuito artístico y denunció la apropiación de conceptos por parte de figuras consagradas del pop art como Andy Warhol.
En 1966 protagonizó una recordada irrupción no oficial en la Bienal de Venecia al montar Narcissus Garden, una instalación de 1.500 esferas reflectantes que ofrecía al público bajo la consigna “Tu narcisismo en venta”.
Tras la muerte del artista Joseph Cornell y diversas complicaciones emocionales, resolvió internarse por voluntad propia en 1977 en una institución neuropsiquiátrica de Tokio. Desde allí mantuvo una estricta rutina diaria: cruzaba cada mañana hacia su taller para pintar sin interrupciones.
La consagración mundial y el furor en Buenos Aires
Su reconocimiento definitivo a escala global comenzó en 1993, cuando representó formalmente a Japón en la Bienal de Venecia. A partir de entonces, instituciones de prestigio internacional como el MoMA y la Tate Modern montaron grandes retrospectivas de sus obras inmersivas.
En 2013, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) albergó la exposición Obsesión infinita, la primera retrospectiva de Kusama en la región. Con más de 100 creaciones en exhibición, la muestra convocó a más de 206.000 personas en la capital argentina y generó históricas filas sobre la avenida Figueroa Alcorta.
Consultada en una entrevista sobre su posición dentro del circuito artístico tradicional, la creadora sintetizó con firmeza su espíritu rebelde: “Se siente bien ser una outsider”.







