Aunque Miguel Mateos se mantuvo durante los últimos años en el “Lado B” del rock argentino, no se puede negar su aporte a la cultura de argentina. Sus composiciones dentro del rock/pop, dejaron una huella en el inconsciente colectivo de un país y claro está en canciones como “Un poco de satisfacción” “Cuando seas grande” o uno de sus más coreados hits “Tira para arriba”.
Su desempeño dentro de la profesión, lo llevó a ser un activo denunciante por la dictadura en composiciones que manifestaban que “en este país se puede ser feliz”. Su carrera, estuvo plagada de éxitos que lo llevaron a recorrer todo el continente, aunque siempre permanece la incógnita del porqué el ambiente del rock lo excluyó de la escena.
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Los inicios de Mateos se remontan al año 1969 donde con tan solo 15 años participó del Festival Pinap en Septiembre de 1969, en el desaparecido Anfiteatro Municipal Rio de la Plata que estaba ubicado en Av Figueroa Alcorta y Av Pueyrredón. El primer festival masivo y al aire libre de música beat y pop, y conto con las actuaciones de Almendra, Manal, Los Gatos, La Barra de Chocolate, Los Mentales, Litto Nebbia, Conexion Nro.5 con Pappo y La Cofradia de la Flor Solar, entre otros.
En 1973, Miguel Mateos ingresa en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y se especializa en guitarra, piano, canto y composición. En 1976 deja el Conservatorio y en 1979 crea el grupo ZAS. Con ese grupo, entre febrero y marzo de 1981, tocan tres noches en el estadio de Vélez Sarsfield como grupo soporte de Queen frente a 150.000 personas.
Entrando a los ‘80, Su camino empieza a consolidarse tras la presentación de discos como “Huevos”, “Tengo que parar” y finalmente “Rockas Vivas” que lo consagró, siendo uno de los discos más vendidos de la historia (hasta que el año 1992, fecha en que se publica El amor después del amor de Fito Paez que le roba el podio). Luego vendrían “Solos en América” y “Atado a un Sentimiento”.
Desde la publicación de su último álbum, Mateos se radicó en Miami, donde editó tres discos solista, Obsesión (1990), Kryptonita (1991) y Pisanlov (1995). Cada uno con éxitos notables que lo llevaron a recorrer diferentes países de Latinoamérica. En 1994 volvió a tocar en Buenos Aires, sin el éxito arrollador de otras épocas pero se vendrían álbumes que con el paso del tiempo se volverían icónicos en su carrera: Bar Imperio, Uno, Fidelidad y quizás uno de los más representativos "Miguel Mateos, Primera Fila" un álbum en vivo que repasó toda su carrera.
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Hay que decir que frente a la publicación de todos esos álbumes, Mateos siempre mantenía -y mantiene- una vida muy activa sobre los escenarios, no solo del país, sino de Latinoamérica. Su nuevo éxito se vendría en el 2013 con "La Alegría ha Vuelto a la Ciudad" un álbum rockero, fresco y muy escuchado. Luego, incursionaría con otros géneros y publica en el 2016 un álbum llamado "Electropop" en el que muestra su faceta electrónica y digital en un álbum cuya estética rememora a los sonidos de los 80. Su último trabajo, se titula "Undotrecua" y fue presentado en el 2019 como un homenaje al rock argentino por sus 50 años y fue muy bien recibido. Canciones como "Nacional" o "El asesino del rock and roll" dan cuenta sobre su mirada y afecto hacia un movimiento cultural que ha transcurrido por muchos vericuetos y que hoy, se posiciona diferente ante la diversidad de géneros y la representación en la sociedad.
Hoy a sus 68 años, continúa sobre los escenarios. Sus recitales en vivo, generan una regresión a los sonidos de nuestra infancia o adolescencia y permanecen en la cultura de un país que lo cataloga como "El Jefe del rock en español".
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