Con la adrenalina de dejar todo en la cocina para lucirse ante Germán Martitegui, Donato de Santis y Damián Betular, Sol Pérez pasó un momento a pura tensión en plena gala de MasterChef Celebrity 2 mientras cocinaba parte la preparación para su plato.
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El accidente de Sol Perez en MasterChef
La participante puso en una sartén varios tomatitos cherrys pero una gran llama de fuego salió de improviso: “Me enseñaron que cuando pasa eso hay que tirar un repasador, pero en ese momento no tenía”, atinó a decir.
“¡Casi me incendio!”, agregó, algo asustada por lo sucedido. Sin embargo, pese a que un descuido hace casi peligrar su creación, la joven continuó adelante y se ganó la estrella de la noche con la aprobación de los chef.
Sol Pérez persiguió a Germán Martitegui en medio de un ataque de euforia
Este lunes, los participantes de MasterChef Celebrity 2 se encontraron ante uno de los mayores desafíos del certamen cuando debieron cocinar sushi de la mano del chef Roy Asato, un verdadero experto en la preparación de ese plato. Uno a uno los semifinalistas del certamen fueron derrumbándose ante lo dificultoso del trabajo, pero Sol Pérez se empeñó en hacer bien el trabajo y cuando lo logró persiguió a Germán Martitegui por el estudio en un ataque de euforia.
Todo comenzó cuando Germán y Roy visitaron la estación de trabajo de Sol y ella les pidió que calificaran su arroz, que cocinó siguiendo los consejos del jurado. Pero una vez que Asato dio el visto bueno, a la modelo se le iluminó la cara mientras buscaba la mirada de Martitegui, que sonreía por el éxito de su aprendiz.
“¿Se ve bien? ¡Martitegui! ¡Quiero abrazarte, Martitegui! ¡No lo puedo creer!”, dijo Sol Pérez mientras corría a Germán Martitegui por el estudio de grabación del reality. “Estoy más feliz que al aprobar mi primer parcial en la facultad”, dijo Sol Pérez en un corte de edición, en referencia a sus inicios en la carrera de Derecho.
Sol Pérez recordó sus trastornos alimenticios en PH Podemos Hablar
"Me obsesioné un poco con el gimnasio, siempre fui de hacer deportes y no comía absolutamente nada. Lo único que comía era un yogurt y como iba al colegio todo el día, mis papás no podían controlarme. Entonces comencé a desmayarme en la escuela, no podía más con mi vida y estaba pesando 45 kilos", reveló en Podemos Hablar (Telefe).
En ese sentido, continuó sobre su obsesión con el gimnasio y su cuerpo: "Yo me veía toda marcada y en mi mente pensaba 'qué abdominales tengo'. Hasta que un día mi mamá me llevó al médico y me hicieron un montón de estudios. Estaba muy mal y me dijeron 'mirá Sol tenés que hacer una dieta y empezar a comer'. Además, me dieron hierro en pastilla".
"Me acuerdo que mis papás se sentaban conmigo en la mesa hasta que terminara el plato de comida mientras se me caían las lágrimas. Yo no tenía hambre, pero me tenían que obligar a comer. Me habían dicho que si no era eso, me iban a inyectar hierro", agregó.
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