La delirante historia de “los mensajes satánicos” de Charly García
“Mátame y me voy y retorno…
Cartea sostenía que nuestro inconsciente captaba los mensajes, que el modo subliminal en que llegaban a nosotros era particularmente grave, dado que no podíamos resistirnos a ellos de manera consciente. En esas conferencias -que escuchó el autor de esta nota durante su adolescencia, y se alarmó con ellas- el pastor reprodujo tres canciones “invertidas”: dos de Sui Generis y una de León Gieco. En “Bienvenidos al tren”, el dúo cantaba dos frases no exactamente satánicas pero, reconozcámoslo, de lo más tenebrosas: “Mátame y me voy y retorno” y “Vas vos a matar países”. En “Confesiones de invierno”, la voz de Charly García invitaba, directamente, a “Morir por Satanás”. El efecto era estremecedor.
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En sus letras, ambas canciones aluden a la condición divina. “Recoge tus cosas/ y largo de aquí/ En nombre de Cristo /no quieras seguir”, comienza “Bienvenidos al tren”. “Dios es empleado en un mostrador/ da para recibir/ ¿Quién me dará un crédito, mi Señor? Solo sé sonreír”, dice la letra de “Confesiones de invierno”. El mecanismo de oposición tenía sentido: al derecho hablaban de Dios: al revés, de matar y de Satanás. El problema es que la dicción de los artistas parecía disminuir bastante, lo cual diluía un poco el efecto. Si se tomaban el trabajo de grabar mensajes satánicos para que fueran escuchados invirtiendo la cinta, ¿cuál era el sentido de hacerlo con una dicción tan precaria?
” ‘Morir por Satanás’ es ‘Ya no paso frío’
El problema se resolvió cuando descubrí que, al derecho y “al revés”, “Bienvenidos al tren” tenía una palabra en común y que esa palabra es casi capicúa. La letra de “Bienvenidos al tren” dice “Si yo no te río, pues bien mátame”. Si invertimos la frase, leeremos “E mátamne ibseupó y retono”, que, por supuesto, suena muy parecido al “Mátame y me voy y retorno” que, supongo que de buena fe, creyó haber escuchado el pastor. Una vez hallado el mecanismo, quedaba encontrar el “¡Vas vos a matar países!” No fue fácil, pero apareció. Veamos: Si invertimos una parte de la frase “Si tú eres mi dama, jamás lo sabré”, escuchamos algo así como: “as ol sa majám adimse”. Las vocales son las mismas, en el mismo orden de aparición, del supuesto “Vas vos a matar países”. Cada uno escucha lo que quiere escuchar. La sugestión de los conversos hace el resto.
Sólo faltaba el más satánico de todos los “mensajes satánicos”: “Morir por Satanás”, que supuestamente estaba en la canción “Confesiones de invierno”. Bien: “Morir por Satanás” es “Ya no paso frío”. ¿Qué?Veamos…
Si invertimos la cinta, la frase “Ya no paso frío” se convierte en “Oír fo saponash…”, que no es igual pero sí bastante parecido a “Morir por Satanás”. Por lo tanto, ay, Sui Generis no había grabado ningún “mensaje satánico”: lo que escuchábamos era una mezcla de las letras al revés y lo que el pastor creía escuchar y quería que escucháramos. El hecho tenía una explicación lógica, la anécdota había llegado a su fin.
Confesiones de invierno –el segundo disco de Sui Generis, que incluye el tema del mismo nombre– se grabó en 1973. Seis años después –seis años verdaderamente intensos -para la vida de Charly y la del país- que incluyeron la separación de Sui Generis, la formación y la disolución de La máquina de hacer pájaros y la formación de Serú Girán–, Bicicleta, tercer disco de Serú, incluye “Encuentro con el diablo”, firmado porCharly García y David Lebón. Tal como Charly y David contaron ambos más de una vez, la letra remite a un encuentro de la banda con el generalRoberto Eduardo Viola, el presidente que sucedió a Jorge Rafael Videladurante la última dictadura. La música se parecía más de lo aconsejable a “Sweet Home Alabama”, un clásico de Lynyrd Skynyrd.
Serú Girán se separó en 1982 y se reunió diez años después. En el disco de la reunión, Serú 92, la banda grabó, ahora sí, algo parecido a lo que aquel pastor creyó haber escuchado y no escuchó. Ahora sí, Serú Girángrabó lo que conocemos como “mensaje satánico”. Fue en “No puedo dejar”.
“Y cuando yo llegue a mi juventud eterna moriré por el diablo
Durante varios momentos del tema se escuchan unos extraños sonidos. Si invertimos la cinta sabremos de qué se trata: escucharemos, y sin ningún tipo de dudas, una secuencia espantosa: “Es la peste total. Me ha muerto el corazón. Y tú sabes que mi amor yo te he dado. Ja, ja, ja. Y cuando yo llegue a mi juventud eterna moriré por el diablo”. Al derecho y al revés, la letra del tema es de Charly. La voz del “mensaje satánico” es la del baterista Oscar Moro, reprocesada por un pitch con tecnología diferente pero un efecto parecido al que se usó para esa especie de proto rap de “La Grasa de las capitales”, cuando Moro decía, entre otras cosas “La grasa inunda cual fugazzeta”.
Cuando salió el disco y trascendió la noticia, intenté entrevistar a Moro. El baterista me atendió, pero no dijo mucho: sólo que que fue un chiste, que no tenía importancia, que no quería hablar del asunto. Pasó el tiempo, Moro falleció, lo entrevisté a Charly varias veces y sin embargo jamás le pregunté al respecto.Me olvidé de la historia. Con el tiempo llegaron Internet, las redes sociales, y un buen día entre mis contactos de Facebook quedó Gustavo Gauvry, legendario ingeniero de grabación, en cuyos igualmente legendarios Estudios del Cielito se grabó el disco. Entonces le pregunté qué recordaba del “mensaje satánico”. A través del messenger, Gauvry respondió:
—Mi interpretación es que García no quería dejar las drogas ni someterse a ningún tratamiento. De hecho ahí empezó su etapa Say no more de quilombo y destrucción, de dejar de ser el chico bueno del rock y volverse un monstruo. Tal vez por eso pusieron esa voz al revés y bajada de pitch… No lo sé. Esa fue su actitud durante todo el tiempo de la grabación y la gira, hacer bardo, como si se burlara de la reunión del grupo, de sus compañeros, de sí mismo. De todas maneras esa es mi interpretación, no digo que haya sido así. Muchas veces en las grabaciones surgen ideas que nadie explica: no es que alguien dice “Vamos a poner esto para representar aquello”… Es como un juego. Charly hizo todo lo posible por arruinar la reunión de Serú, por desmitificarla. No sé si estaba rayado con algo, o le molestaban las presiones que había con los productores y exproductores, si se había arrepentido de acceder… Estaba todo el día dado vuelta, generaba un clima feo y de hecho su aporte musical fue mínimo comparado con la etapa anterior.
La hipótesis de Gauvry es razonable: al derecho, la letra decía que Charlyno podía dejar las drogas; al revés, advertía el precio que estaba pagando (“Se me ha muerto el corazón”) pero profetizaba, de todos modos, la juventud eterna, al cabo de una especie de pacto con el diablo similar al que —dice la leyenda— hizo el pionero del blues Robert Johnson. Pasaron 24 años desde entonces: no se puede decir que tanto trajín le haya resultado gratuito, pero García sigue entre nosotros. Y “No puedo dejar”, al derecho y al revés, es un buen tema, de lo mejorcito de aquel controvertido disco, de lo mejorcito de aquel regreso tan controvertido.
Fuente Big Bang News




