Así fue la entrada de Joaquín Levinton al escenario
Mientras las pantallas mostraban los titulares de prensa sobre su internación, dos enfermeras bajaron una camilla que ocultaba al músico bajo una manta blanca, generando un silencio absoluto en el predio.
La tensión del público desapareció cuando Levinton saltó de la camilla al sonar los primeros acordes de No se llama amor. Con una energía renovada, el artista transformó el trauma de su hospitalización en una sátira artística que rápidamente se volvió viral en las redes sociales. Este gesto funcionó como una declaración de vitalidad tras el episodio que puso en pausa su carrera durante la madrugada de un diciembre fatídico en Palermo.
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El incidente original ocurrió en un bar porteño, donde el líder de Turf sintió un dolor opresivo en el pecho y sudoración intensa. Gracias a la rápida intervención de un mozo y el arribo del SAME, los médicos trasladaron a Levinton al Hospital Fernández. En el centro de salud, los profesionales detectaron una obstrucción arterial y le colocaron un stent mediante un cateterismo de urgencia, procedimiento que resultó determinante para salvar su vida.
Desde su alta médica el pasado 15 de diciembre, Levinton destacó en reiteradas ocasiones la excelencia y la humanidad de los profesionales del Hospital Fernández. El músico reconoció que la coordinación del sistema de salud permitió que hoy pudiera celebrar esta "segunda oportunidad" arriba de las tablas. Su regreso no representó solo un concierto de rock, sino un homenaje a quienes lo asistieron en su momento más crítico.
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Entre aplausos y una ovación ensordecedora, Joaquín demostró que el miedo quedó atrás. Con su característica autenticidad, el cantante cerró un capítulo oscuro de su vida personal para abrir una nueva etapa musical, reafirmando que el escenario sigue siendo su principal refugio y el lugar donde mejor sabe comunicarse con su gente.