La llegada de Los Beatles a Norteamérica fue una mina de oro: la industria de los grandes recitales y del merchandising pop-rockero tuvo su amanecer en aquel 9 de febrero de 1964. Millones de estadounidenses prendieron la tele para ver el debut en su tierra de la banda de Liverpool en el Show de Ed Sullivan. La transmisión se iba a convertir en el programa con mayor nivel de audiencia de la historia de Estados Unidos.
El fenómeno no se le escapó a un alto ejecutivo del canal de televisión ABC, quien enseguida vio la veta para mantener a los fanáticos prendidos a las pantallas: ya que no podía hacer un programa con John, Paul, George y Ringo se le ocurrió la variante de recrearlos como dibujos animados. Esto además le iba a permitir reproducir esas imágenes en cualquier producto que pueda venderse: prendas de vestir, sábanas, cortinas, tazas, vasos, platos, pines, bolsos, mochilas, loncheras y hasta muñecos…
Música por tele
El alto directivo de la cadena ABC llamó a su amigo Al Brodax, quien se desempeñaba como productor ejecutivo de la King Features Production, creadora de los dibujos animados de Popeye, Krazy Kat y Beetle Bailey: “quiero a esos chicos en ABC. Mejor dicho, quiero la música de esos chicos en ABC. Y como no los puedo contratar, quiero que vos me los dibujes”, resumió.
Brodax fue el encargado de poner en marcha la maquinaria: arregló los aspectos legales, consiguió el apoyo económico de empresas líderes en juguetes, alimentos y golosinas (A. C. Gilbert, Quaker Oats y Mars Candy) y se consiguió a los dibujantes y guionistas que den vida a Los Beatles en dos dimensiones.
La premisa del dibujo animado era muy sencilla: cada programa incluiría dos cortos y cada corto una canción. La historia de cada episodio era una excusa humorística para que Los Beatles comenzaran a tocar sus éxitos. Se incorporó un segmento netamente musical, que fue denominado “sing-alongs”, adaptable al español como “canten con”, y con el gran acierto de incorporar la letra del tema en pantalla para que los televidentes pudieran cantar junto a sus ídolos.
Al momento de las canciones, se utilizaron las grabaciones originales de los discos de Los Beatles, pero para los diálogos, las voces fueron imitadas por dos grandes actores del doblaje: Paul Frees (John y George) y Lance Percival (Paul y Ringo).
Fantasía pura
La primera emisión del dibujo animado de Los Beatles se emitió en septiembre de 1965 y se realizaron 39 episodios distribuidos en tres temporadas en las que se veían a los Beatles viviendo diferentes aventuras por el mundo, siempre enmarcada por alguna de sus canciones.
Las personalidades de cada uno de los miembros de la banda pretendían reflejar la percepción que el público en general tenía de ellos. Así es que John era el líder, Paul el segundo al mando y con rasgos casi tan finos como los de sus fanáticas, George era callado pero mordaz, y Ringo el tonto adorable con mala suerte. En la vida real, no era tan así.
En tanto, a los cuatro músicos la existencia de este dibujo los tenía medio sin cuidado. En alguna oportunidad le preguntaron a George Harrison qué opinaba de los dibujos animados que habían hecho sobre ellos, y respondió: "de tan malas, resultan buenas…!”
La última temporada fue televisada en 1967; un año después el mismo Al Brodax sería el encargado de producir la película oficial de dibujos animados de Los Beatles, Yellow Submarine. John, Paul, George y Ringo tampoco participaron prestando sus voces, y las animaciones son bastante distintas a las realizadas por los norteamericanos.
Más programas animados
A principios de los 80’ con el auge de los videos musicales, la cadena MTV rescató los episodios del dibujo de los Beatles pero surgieron los problemas de autor que impidieron que sigan en pantalla. Algunos años después, MTV iba a echar mano a la plastilina para crear el programa Celebrity Deathmatch, donde simulaban peleas mortales entre diferentes artistas y personajes conocidos. Por supuesto que Los Beatles tuvieron su competencia a muerte.
Los Beatles, o tres de ellos, iban a participar en dibujos animados recién en la década del 90', en el mundo amarillo de Springfield, con Los Simpson en la cresta de la ola: el primero fue Ringo Starr, respondiéndole años después una carta a Marge que le había enviado en plena beatlemanía; después, George Harrison vio a Homero Simpson cantando con Los Borbotones en el techo de la taberna de Moe, y por último Paul McCartney condujo a Lisa hacia el vegetarianismo en un capítulo plagado de frases célebres.
Otras versiones animadas de Los Beatles se vieron en los programas animados Family Guy, de Fox, y en Pinky y Cerebro de la Warner Bros., por ejemplo. En estos casos se trataron de episodios homenajes, realizados incluso años después de los fallecimientos de John y George.
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