Gerardo Romano contó cómo son sus días con el Parkinson
Durante la entrevista, el conductor quiso saber cuál fue la primera reacción de Romano al enterarse de la noticia. El actor no esquivó la pregunta y mostró su lado más vulnerable. “Y me asusté”, admitió con sinceridad. Ante la repregunta sobre el origen de ese temor, el protagonista de "El Marginal" fue contundente: “De morirme”.
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Sin embargo, el miedo inicial no logró paralizar su carrera profesional. Romano recordó que el trabajo funcionó como un escudo protector en el momento de mayor incertidumbre. “Me salvó que a la noche tenía función de teatro. Hacía una obra que se llama Un judío común y corriente, que la hice doce años”, relató sobre aquella jornada clave.
En ese contexto, el actor enfrentó una decisión que cambió su destino. “O dejo todo porque tengo Parkinson y me voy a morir. O no lo dejo. Y elegí no”, sentenció. Esa misma noche, se subió al escenario para cumplir con una función de más de una hora, encontrando en la vocación el sostén necesario para seguir adelante.
Respecto a las manifestaciones físicas de su cuadro, el artista explicó que los síntomas varían según cada paciente. “Hay cosas muy cruentas, de convulsión, de temor... temblores. Y cosas suaves como las que ves”, detalló. Según su mirada, esta variedad le permite reconocer rápidamente la enfermedad en otras personas que atraviesan situaciones similares.
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En su rutina diaria, Romano mantiene hábitos estrictos para fortalecer su salud física y mental. El actor contó que realiza natación tres veces por semana y recorre un kilómetro en cada sesión. Además, se desplaza en bicicleta y ejercita constantemente su memoria repasando textos teatrales. “La peleo y va”, aseguró sobre su esfuerzo mnemotécnico.
El motor principal de su lucha diaria reside en el vínculo con sus hijos, uno de 40 años y otra de 21. El actor cerró la charla reflexionando sobre cómo se transforman los roles familiares con el paso del tiempo. Ante una observación de Pergolini sobre los lazos de sangre, Romano concluyó con una frase de aprobación: “Lo has sintetizado muy bien”.