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Florencia Kirchner publicó una serie de fotos desde un sanatorio

La joven utilizó su cuenta de Instagram para compartir las imágenes de cuando se encontraba internada en el hospital e incluyó una reflexión al respecto.

Florencia Kirchner, hija de los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner, publicó una foto de cuando estaba internada en una clínica de Cuba y se quejó de que "exista una nueva boca cerrada ante enfermedades psíquicas y el dolor", a la vez que afirmó que no le da "vergüenza" escribir sobre su estado de salud.

“El aire muerto da forma a la tierra muerta en la muerta oscuridad, da forma a la tierra muerta hasta más allá de donde alcanza la vista. Se posa sobre mí, muerto y caliente, y me toca la carne desnuda a través de la ropa. Le dije que no sabía lo que era preocuparse. Tampoco yo lo sé. No sé si estoy preocupada o no. Si puedo estarlo o no. No sé si puedo llorar o no. No sé si lo he intentado o no. Siento como si fuera una semilla húmeda y salvaje en la tierra caliente y ciega”/ Faulkner ✨ (As i lay dying)

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A través de su cuenta de Instagram , la joven de 29 años difundió una foto "de una de las primeras vistas que tenía a la mañana" al despertar en el Centro de Investigaciones Médicas Quirúrgicas (CIMEQ), donde estuvo internada algunos meses en 2019.

"En muchas ocasiones y por días continuos, después de que me despertaran, era esa una de las primeras vistas que tenía a la mañana", escribió la artista, acerca de una foto en la que se ve el tradicional regulador de oxígeno que se encuentra en la cabecera de las camas hospitalarias.

Asimismo, se observa la tapa del volumen uno de "Los diarios de Virginia Woolf", de la escritora británica Virginia Woolf.

En muchas ocasiones y por días continuos, después de que me despertaran, era esa una de las primeras vistas que tenía a la mañana. Tanto así que a pesar de tener que estar desconectada, tenía por supuesto mi teléfono, como para por ejemplo, ver la hora, y así le tomé una foto a uno de los libros que leía por esos entonces. Nunca había pensado en la primera vista al despertarme, en cómo eso puede estar definiéndome transitoriamente. En mi casa mi primera vista es la mesa de luz con una foto de mi hija y el agua o el libro que dejé ahí por la noche. Ahí no. Ahí veía objetos que no quería ver. Con viento de hospital subrayaba en estos diarios “La lógica del comportamiento se me escapa” y me sentía acompañada. Es el primer tomo de sus diarios, no es mi favorito, tiene varios tomos, no los leí en orden y prefiero los de 1925 a 1930. Pero no por eso deja de parecerme una tremenda a la que nunca puedo parar de leer. Es con la que sentí que aprendí a escribir. Y algo que me provocó escalofríos es que desde febrero de 1915 a agosto de 1917 no escribió nada, porque cayó internada por una de sus crisis y no le permitían escribir porque eso la excitaba. Cuando retoma el diario no hay una sola palabra de eso, es la editora del libro la que te lo narra. Más adelante Virginia lo terminó haciendo y también se ve en sus novelas, pero en un principio ni siquiera lo hizo en un diario personal, eso de poner la enfermedad en primera persona. Por eso hablo de esto acá porque estos temas parece que hay que guardarlos en el hueco de un tronco y que te los custodie el árbol. Que nadie sepa. Que nunca hablar porque es exponer. Mientras nos exponen frivolidad hasta las costillas. Está bien mostrar tu pareja, tus hijxs, el cuerpo de gimnasio, la ropa, la plata, la fiesta, el trucho reviente, pero ante enfermedades psíquicas, y el dolor: que exista una nueva boca cerrada. No me da vergüenza, ni tampoco es desahogo. Es usar la palabra para otrxs, y también para mí. Abro la boca y se me revela sola. Me quiero tocar las manos y se me adelantan en movimiento. Cuando salí, arranqué de las matas y llené las páginas de hojas verdes. #VirginiaWoolf @treshermanas_libros
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En muchas ocasiones y por días continuos, después de que me despertaran, era esa una de las primeras vistas que tenía a la mañana. Tanto así que a pesar de tener que estar desconectada, tenía por supuesto mi teléfono, como para por ejemplo, ver la hora, y así le tomé una foto a uno de los libros que leía por esos entonces. Nunca había pensado en la primera vista al despertarme, en cómo eso puede estar definiéndome transitoriamente. En mi casa mi primera vista es la mesa de luz con una foto de mi hija y el agua o el libro que dejé ahí por la noche. Ahí no. Ahí veía objetos que no quería ver. Con viento de hospital subrayaba en estos diarios “La lógica del comportamiento se me escapa” y me sentía acompañada. Es el primer tomo de sus diarios, no es mi favorito, tiene varios tomos, no los leí en orden y prefiero los de 1925 a 1930. Pero no por eso deja de parecerme una tremenda a la que nunca puedo parar de leer. Es con la que sentí que aprendí a escribir. Y algo que me provocó escalofríos es que desde febrero de 1915 a agosto de 1917 no escribió nada, porque cayó internada por una de sus crisis y no le permitían escribir porque eso la excitaba. Cuando retoma el diario no hay una sola palabra de eso, es la editora del libro la que te lo narra. Más adelante Virginia lo terminó haciendo y también se ve en sus novelas, pero en un principio ni siquiera lo hizo en un diario personal, eso de poner la enfermedad en primera persona. Por eso hablo de esto acá porque estos temas parece que hay que guardarlos en el hueco de un tronco y que te los custodie el árbol. Que nadie sepa. Que nunca hablar porque es exponer. Mientras nos exponen frivolidad hasta las costillas. Está bien mostrar tu pareja, tus hijxs, el cuerpo de gimnasio, la ropa, la plata, la fiesta, el trucho reviente, pero ante enfermedades psíquicas, y el dolor: que exista una nueva boca cerrada. No me da vergüenza, ni tampoco es desahogo. Es usar la palabra para otrxs, y también para mí. Abro la boca y se me revela sola. Me quiero tocar las manos y se me adelantan en movimiento. Cuando salí, arranqué de las matas y llené las páginas de hojas verdes. #VirginiaWoolf @treshermanas_libros

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"Nunca había pensado en la primera vista al despertarme, en cómo eso puede estar definiéndome transitoriamente", expresó. Y agregó: "En mi casa mi primera vista es la mesa de luz con una foto de mi hija y el agua o el libro que dejé ahí por la noche. Ahí no. Ahí veía objetos que no quería ver. Con vientos de hospital subrayaba en estos diarios".

Florencia Kirchner recordó en su publicación que Woolf no escribió nada durante dos años por caer internada por una de sus crisis.

Abril de 2016. Un tiempo antes de que según los medios de comunicación dejara de ser una pendeja frívola para pasar a ser la capa de la mafia, con una mente por encima del rango normal, dado que con 12 años ya vivía una vida ilícita. Cada vez que el Macrismo generaba un nuevo hundimiento, sabía que era semana de mi nombre difamado por todos lados, de los orangutanes de la justicia metiéndose en mi casa y haciendo conmigo lo que querían, fuera de cualquier marco legal. Se había vuelto un plan sistemático. Me enfermaron, sí, pero jamás lograron que odiara mi nombre. (La foto es de @ceci.estalles )

"Más adelante Virginia lo terminó haciendo y también se ve en sus novelas, pero en un principio ni siquiera lo hizo en un diario personal, eso de poner la enfermedad en primera persona", relató.

Ante ello, explicó: "Por eso hablo de esto acá porque estos temas parece que hay que guardarlos en el hueco de un tronco y que te los custodie el árbol. Que nadie sepa. Que nunca hablar porque es exponer".

Abril 2019. En La Habana había más que hospitales. Son muchas las veces que había estado acá pero jamás durante esa fecha en la que abundaba lo que tengo en la boca. Flor Carolina o Pseudobombax ellipticum. Solitarias, nacen donde antes habían hojas. Las encontraba esparcidas por el pasto durante las mañanas bajo el árbol. Era una excusa explosiva para el ánimo, salir a verlas, no quedarme atrapada yo, en la enredadera de una cama. Mi hija las agarraba como si fueran pompones, y nos las pasábamos por la cara #ComiendoFlores

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"Mientras nos exponen frivolidad hasta las costillas. Está bien mostrar tu pareja, tus hijxs, el cuerpo de gimnasio, la ropa, la plata, la fiesta, el trucho reviente, pero ante enfermedades psíquicas, y el dolor: que exista una nueva boca cerrada. No me da vergüenza, ni tampoco es desahogo. Es usar la palabra para otrxs, y también para mí", remarcó.

Florencia Kirchner se encuentra en La Habana desde hace un año, cuando viajó para participar de un seminario de guión de cine y, por problemas de salud, nunca regresó a la Argentina.

Sylvia, mi otra uno ✨La campana de cristal es una novela que me llevo para todas partes. La novela que más regalé, y presté (sí la edición en español la dejé prestada en Argentina). Estaba desaparecida y ahora me cuentan que volvieron a reeditarla, así que volverán los regalos de cumpleaños de esta obra (de arte y de todo) que fue publicada por primera vez con el seudónimo de Victoria Lucas. Ser mujer a fines de los 50. Padecer trastornos mentales a fines de los 50 ¡Hola electroshock! Y toda la opresión patriarcal que trastorna. Sí, el patriarcado trastorna. Y acá puse mucho años 50, pero esta novela no pierde vigencia en absoluto. Leo lo que muchos me escriben a raíz de lo que publiqué y sé que en esta novela van a poder encontrar tanto cómo encontré yo. Otro día vamos con los diarios que son otra locura. Y la voy cortando acá porque siempre que hablo de esto me vuelvo intensa, por no decir insoportable. Les dejo uno de mis fragmentos favoritos: “Empecé a comprender por qué los aborrecedores de mujeres podían burlarse de tal manera de ellas. Los aborrecedores de mujeres eran como dioses: invulnerables y colmados de poder. Descendían y luego desaparecían. Nunca se podía atrapar uno.” #sylviaplath

De acuerdo al diagnóstico que difundió la propia Cristina Kirchner en 2019, la joven estaba afectada por "trastorno de estrés postraumático; síndrome purpúrico en estudio, polineuropatía sensitiva desmielinizantede etiología desconocida, amenorrea en estudio, bajo peso corporal y linfedema ligero de miembros inferiores de etiología no precisada".

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