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Espectáculos David Lebón | Música |

El tren de David Lebón, 14 vagones repletos de una música en vías de extinción

David Lebón es uno de los 10 mejores guitarristas de la historia del rock nacional y autor de varias canciones que forman parte del cancionero popular que casi todes cantamos de memoria. Entero y muy bien acompañado acaba de editar el volumen 2 de Lebón & Co y lo trackeamos mientras vemos pasar las nuevas olas.

"Hay tanta gente que toca mejor que yo y canta mejor en el mundo…porqué me pasó esto a mí, yo lo único que hice toda mi vida fue jugar con la música" / DL

La cita es de Oscar David Lebón, nacido hace 69 años en Buenos Aires, espectador perplejo de The Beatles en el Shea Stadium (1965), multi instrumentista que tocó y grabó con muchos, sino todos: Pappo`s Blues, Billy Bond y la Pesada del Rock´n Roll, Color Humano, Pescado Rabioso, Polifemo y Serú Girán, antes de editar 18 discos solistas, contando las 14 canciones maravillosamente arregladas e interpretadas junto a una banda que –a fuerza de talento musical, estabilidad y ensayos– suena absolutamente afiatada.

Sobre la solidez rítmica y armónica que le proveen Daniel Colombres (batería), Dhani Ferrón (guitarras y coros), Roby Seitz (bajo, contrabajo), Leandro Bulacio (teclados) y Tavo Lozano (guitarras, teclados), el mago blanco de los solos de viola edifica no una pared sonora, sino una madreselva barroca o simple a la vez, pocas o muchas notas ligadas con un notable buen gusto y canta…porque en épocas en que los premios a la música se reparten entre recitados, gemidos y beboteos que no distinguen un Mi de un La, David afina perfectamente y canta. Antes era una gracia, hoy es indispensable.

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David Lebón compartió escenarios y grabaciones con los mejores músicos de la historia del rock nacional.

David Lebón compartió escenarios y grabaciones con los mejores músicos de la historia del rock nacional.

El quía (como le suele decir a su hermano Charly) tiene una teoría largamente meditada acerca de lo importante y lo contingente en su vida y en lo que ambiciosamente podríamos llamar "historia del arte", que es también la historia de la humanidad. La cabeza, la razón, esas que te dicen qué pensar, qué decir o qué cantar, cómo vestirte, dónde o con quiénes estar sería algo así como un agobio, una bajada de línea incapaz de aportar luz, placer o emociones verdaderas. "La razón no sabe en realidad, en cambio el alma es una cosa perfecta". Es así que no sabe cómo se enredó con Pappo, Spinetta o Charly, cómo es que tuvo tanta "suerte".

Así, por pelilargo libérrimo y pacifista, por consumir y convidar marihuana sin registro ni intenciones de fundar ninguna patria socialista, la siniestra y criminal Alianza Anticomunista Argentina –que tenía un problema estético con el rock, pero conceptual y político con el folklore– lo secuestró durante tres semanas. “Yo estuve meditando muchos años para ver luz, pero cuando me picanearon en las pelotas, nunca ví tanta luz en mi vida”.

Sobreviviendo a todo (también a la música electrónica y el trap), feliz y triste a la vez por haber perdido a tantos compañeros y hermanos de música y de vida, David convoca a 15 artistas a cantar y tocar 14 canciones propias y compartidas, para revisitar un repertorio repleto de perlas. Hay coros que abren armonías, como rayos de luz perforando nubes (6 rayos, todos cantan) y solos de viola para coleccionar; las plataformas digitales streaming, el pánico al aburrimiento y los trastornos de ansiedad típicos de la era millenial, desechan la escucha ordenada y atenta, pero el disco se presenta en orden y la decisión del armado no es un tema menor, casi tan importante como los dos primeros cortes: Tiempo sin sueños (con Mateo Sujatovich) y Esperando nacer (con una afinadísima Fabiana Cantilo).

Una historia de apuestas de riesgo

La producción de Gustavo Pedernera (gran responsable de las convocatorias y la dirección musical de los dos álbumes) no desdeñó apuestas de riesgo, como las que Afo Verde hizo en los dos álbumes de Cantora, y que finalmente salieron perfectamente bien. Como la de Juanes para "Creo que me suelto", tema de 1987 arreglado en clave funk y jazzeado en el fraseo de David. Juan Vázquez se suma y canta, límpido, acomodándose al groove general y entrando en un cruce repleto de swing con los coros de la banda. Abel Pintos para la fábula "El tigre y el dragón" (del álbum Deja Vu de 2009) también era un maridaje de riesgo, pese a que el multipremiado cantante hace rato que milita en el pop latino mucho más que en el folklore clásico o de proyección. Aquí los coros Beatle (que Calamaro explota a la perfección) se destacan notablemente y la fábula de una simbiosis extraña (la del tigre y el dragón, la de Lebón y Pintos) produce un ensamble perfecto.

Diego Torres ya había hecho un notable papel interpretando "Crimen" de Gustavo Cerati en las sesiones de Leti t Be Music, bajo dirección y arreglos de Guillermo Vadalá. Esta vez se prueba con "Seminare" (nada menos), sin las afectaciones clásicas y con la afinación perfecta que lo caracteriza, aprueba largamente. Y el gran desafío: hace que Soledad capte el tono intimista, minimalista y emotivo de "San Francisco y el Lobo". La modulación que logra en "padre, volveré a ser feroz?, mi garra será mortal, volveré a dar temor y el miedo será mi hogar?" es casi insuperable y nos lleva a pensar qué hubiese sido de la carrera de la Sole sin en vez de Emilio Estefan, se hubiese puesto en manos de un productor más talentoso y sensible.

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David Lebón y Lebón & Co.

David Lebón y Lebón & Co.

Luego los puntos altos del disco. El maravilloso aporte del cantante flamenco Antonio Carmona en "Mi despedida", registrada en el disco Yo lo soñé (2002). Siempre fue una balada pop, romántica y doliente, pero aquí adquiere un color nostálgico profundo y reposado a la vez, Lebón suelta y sigue. La post canción perfecta de David.

En el blues "Copado por el diablo", original del primer disco de David (1973) aparece una opción que bien podría haber sido Celeste Carballo (ex pareja de David para los chismes sin sentido) o Claudia Puyó. Pero finalmente fue Sandra Mihanovich, que tiene todos los recursos disponibles para cantarlo, gruñirlo, gritarlo y frasearlo como la gran cantante de jazz que es. Es el tema donde Lebón empuña la Gibson para registrar el solo más impresionante de Co2.

En el personalísimo "Tema de Nayla" de Peperina (1980) que inaugura el segmento Serú del disco, y en donde canta nada menos que la obsequiada Nayla Lebón, encontramos uno de los arreglos más sorprendentes. El shaker Hugo Fattorusso se adueña del tema desde el minuto 3 y construye una improvisación, casi una zapada en clave tanguera, por momentos progresiva, repleta de virtuosismo y a la que no le sobra ni una nota. Es el aporte de una leyenda y uno de los mejores tecladistas (autor e intérprete) suramericanos, si es que cabe semejante geolocalización para un músico universal.

Los aportes de Skay Beilinson (Ese tren), Mateo Sujatovich (Tiempo sin sueños), Fabiana Cantilo (En la vereda del sol), Vicentico (emocionante en Esperando nacer) y Kevin Johansen/Rosario Ortega (Cuánto tiempo más llevará), están ajustados por una dirección impecable y sólida, todos amoldan sus estilos a lo que piden las canciones para las que fueron convocades.

Y el final para el final, para el tema que cierra la segunda (¿y última?) entrega de las colaboraciones con el repertorio de David. Una balada casi perfecta, con 20 millones de escuchas en Spotify (sólo superada por las 60 millones de Seminare), compuesta para el regreso de Serú Girán en 1992 y que ya forma parte del cancionero del rock nacional que casi todos cantan y cantarán por muchos años: "Nos veremos otra vez". No tenía cómo no ser Charly, que pese a su fragilidad se empeña en demostrar que lo que queda de García merece ser registrado y venerado.

"Valoré mucho el esfuerzo que hizo para ir al estudio. Lo único que pidió es que yo me quedara todo el tiempo con él. Sé que me quiere mucho y este encuentro fue hermosísimo. Lo amo, lo sigo amando y lo voy a amar toda mi vida", asegura David y es la razón por la que se adueñó del estudio para dejar registradas varias tomas de piano y un susurro que se adivina debajo del guitarrista conque deliró un año en Buzios, para darle forma a una de las dos bandas más influyentes del rock nacional. David dice que "si te hace falta quien te trate" y Charly completa con dificultad "con amor" y se manca en "todo vuelve cuando más lo precisás"; pero entonces David lo rescata y asegura que "nos veremos otra vez". Ellos cuando quieran y en cualquier dimensión y nosotros aprendiendo con Lebón que las canciones artísticamente indudables nunca están terminadas ni maniatadas en un disco, porque siempre nos estarán esperando en el futuro.

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