En 2016, Dani La Muerte casi le hace honor a su apodo. Recibió siete disparos en un enfrentamiento contra motoqueros en Luján y estuvo en coma peleando por su vida. Cuando se despertó, se enteró de que había sido acusado por tentativa de homicidio, y no tardó en dar su versión ante el fiscal Juan Ignacio Bidone. “Nunca disparé, no estaba armado”, expresó.
El tiempo pasó y en los últimos días reapareció en el mundo de la farándula custodiando a una bomba sexy de la Argentina: Karina Jelinek. “Es mi amigo. ¡Es mi Robocop!”. dijo la diosa antes de ser eliminada del Cantando 2020.
El hombre, cuyo verdadero nombre es Daniel Díaz León, reconoció que le tiene mucho cariño a la morocha: “Yo la llamé por teléfono para ver si necesitaba que esté con ella y arreglamos que sí, con buena onda. Aparte es bueno porque es muy amiga mía y me siento muy cómodo estando con ella”.
Años después de haber sido uno de los hombres de confianza del multimillonario Ricardo Fort, el guardaespaldas también adquirió un perfil de sex symbol. Así lo dejó demostrado en la nota que le dio a la revista Paparazzi en enero, donde habló de su intimidad.
“Trato de ser lo más dulce posible, que la mujer se sienta cómoda sexualmente y después empiezo yo. Trato de que ella se sienta satisfecha primero. Soy bastante dulce, más de lo que se piensan. Estoy feliz, en un gran momento personal. Entre calidad o cantidad, en la cama priorizo la calidad siempre, pero ando bastante bien en las dos cosas. Mi novia es una modelo de Playboy, de 22 años, divina, sabe de qué trabajo y yo de lo que trabaja ella, ya nos conocimos así. No somos celosos. Confiamos y sabe quién soy y trato de hacer las cosas lo mejor posible″, deslizó sin timidez.
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