El relato paranormal de Analía Franchín con los Pitufos: "Tuvieron que exorcizar mi casa"
La panelista contó al aire el calvario que vivió durante su infancia tras la supuesta aparición de Los Pitufos.
Analía Franchín reveló la experiencia paranormal que padeció a los ocho años y el ritual con el que la resolvieron.
El testimonio de Elina Costantini sobre sus conexiones espirituales abrió el debate en la televisión. A raíz de esas declaraciones, Analía Franchín sorprendió a sus compañeros en A la Barbarossa al relatar una vivencia paranormal que marcó sus primeros años de vida y le provocó intensos pánicos nocturnos.
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La experiencia paranormal de Analía Franchín
La panelista contextualizó su propia espiritualidad antes de detallar los hechos: "Yo les voy a decir algo. Yo también hablo con Dios. Yo siento que tuve una relación o sea, tengo un vínculo directo con Dios". De inmediato, profundizó en los episodios que padeció cuando tenía ocho años.
Franchín recordó el sufrimiento que atravesó en su niñez: "Yo sé que uno lo puede tomar para la chacota, pero yo lo pasé muy mal de chiquita cuando se aparecieron los Pitufos". Los episodios le provocaron secuelas físicas y emocionales que alteraron el descanso cotidiano de toda la familia.
En ese marco, la panelista detalló la angustia permanente que sentía al caer la noche: "Yo a la noche pasé horror. Me hacía pis en la cama hasta los 8 años, pero yo sentía que los Pitufos estaban".
Ante la desesperación, su madre recurrió a diversas comunidades religiosas en busca de una solución urgente: "Que mi madre en paz descanse, ustedes no saben todo lo que tuvieron que hacer. Vinieron de la Iglesia de la Candelaria, vinieron de la Iglesia Evangélica de la calle Mercedes", enumeró al aire.
La situación demandó medidas extremas en la vivienda familiar: "Vinieron los Testigos de Jehová, vinieron un montón, tuvieron que exorcizar mi casa". Además, ratificó su convencimiento en el presente: "Hoy, a punto de cumplir 54 años, no digo: 'Eso a mí me pasó porque era chica'. Lo juro por Dios, que eso que viví, hoy te lo vuelvo a decir que fue real".
Para frenar las apariciones, implementaron rituales de protección en cada rincón: "Para mí estaba protegida, porque ya te digo, vinieron de todas las iglesias para poner arroz a la señora que trabajaba, en casa, en la punta de los pies para que no me llegara el Pitufo por ahí. A mi hermana Marisa, a este lado para que no me entrara por acá, la ventana. Pero después me venían por arriba".
La solución definitiva llegó tras una revisión minuciosa en una de las habitaciones: "Así que tuvimos que poner todo como una red, hasta que en un cajón de mi hermana de mi hermana Sandra encontramos un pañuelito así de este tamaño nomás que tenía una Pitufina. Prendimos la parrilla, la quemamos y yo lo juro, nunca más", concluyó.





