La nueva edición de Gran Hermano: Generación Doradacomenzó con historias fuertes, pero una de las que más impactó fue la de Jenny Mavinga. La participante conmovió a la casa y al público con un relato desgarrador sobre su infancia.
Quién es Jenny Mavinga, la participante que conmovió en Gran Hermano
“Hola, soy Jenny Mavinga, soy de África central. Hace 23 años que vivo en Argentina, en La Plata. Vine porque creí en el amor”, contó en su presentación inicial, dejando en claro que su historia tenía capítulos profundos.
Jenny llegó al país junto a una expareja y es madre de Samira y Rubí, de 15 y 11 años. En su carta de presentación se mostró frontal y segura.
“Quiero entrar a la casa porque lo que voy a dar va a llegar a muchas mujeres y voy a ganar”, afirmó. Sin embargo, horas después, ya dentro de la casa, dejó al descubierto una parte de su vida que nadie imaginaba.
Jenny Mavinga
Jenny Mavinga vive hace 23 años en La Plata, Argentina.
La dura historia de Jenny en su infancia
Con la voz quebrada, comenzó recordando la muerte de su madre cuando tenía apenas cuatro años. Pero el momento más estremecedor llegó después. “A los 7 años, mi tía me secuestró de mi papá. Me llevó a otro país. Me maltrataba mucho”, relató.
Según contó, durante años sufrió violencia física y explotación. “Me hacía trabajar desde muy temprano. Me pegaba con cables, con lo que tuviera a mano. No me dejaba ir a la escuela, solo limpiar y cocinar. Me decía que no servía para nada”.
El punto de quiebre llegó a los 12 años: “Un día no aguanté más y me escapé”. Tras huir, Jenny atravesó otra etapa crítica. “Viví en la calle un tiempo, pidiendo comida, durmiendo donde podía. Era una nena sola”, recordó.
Con el paso del tiempo, distintas personas la ayudaron a salir adelante. A los 17 años surgió la oportunidad de venir a la Argentina. “No sabía nada del país ni el idioma. Llegar acá fue empezar de cero”, explicó.
La participante también confesó que la ausencia de su madre marcó su forma de vincularse. “No tuve ese abrazo que te dice que todo va a estar bien. Siempre tuve que defenderme sola”.
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Mavinga cuenta su dura historia de vida, su madre murió cuando tenía 4 años, su tía la secuestró y la maltrató.
Ella cuenta que no sabe lo que es el amor de madre o padre y aceptó que nunca lo va a tener.
Para Jenny, su ingreso al reality no es solo una experiencia en la televisión. Es, según sus palabras, una misión personal. “Gran Hermano es una oportunidad para demostrar que, a pesar de todo lo que pasé, sigo de pie”, sostuvo.
Además, añadió que su mayor motivación para entrar y ganar Gran Hermano es el poder comprarse una casa y tener una habitación propia.