El calvario de Juan Otero: extorsión, estafa y una condena judicial a sus vecinos

El hijo de Florencia Peña sufrió amenazas y pedidos de dinero en dólares por parte de una amiga de su barrio cerrado y la madre de la joven.

Juan Otero fue víctima de amenazas y extorsiones económicas por parte de una vecina de su barrio privado.

Juan Otero fue víctima de amenazas y extorsiones económicas por parte de una vecina de su barrio privado.

Una grave trama de amenazas, aprietes y defraudación económica golpeó a la familia de Florencia Peña. El hecho involucró de lleno a su hijo Juan Otero, quien padeció extorsiones constantes por parte de personas de su círculo cercano cuando apenas tenía 14 años. La situación derivó en una denuncia penal y en la posterior condena de los responsables, según reveló el periodista Pepe Ochoa al aire de LAM (América TV).

El drama que vivió Juan Otero

El conflicto se originó tras la mudanza de la actriz a un barrio privado en Pilar. "Flor hace tres o cuatro años se mudó a un barrio privado de Pilar, donde había un grupo de vecinos con los que se hicieron amigos. Abrió las puertas de su casa y Juan, de 14 años, se hizo íntimo de una chica, Cande, de entre 17 y 18 años", relató el panelista sobre el inicio de la relación vecinal.

Con el correr de los meses, Peña advirtió la desaparición de objetos de valor en su vivienda y detectó consumos no autorizados en el resumen de sus tarjetas bancarias. Sus hijos negaron cualquier vinculación con esos movimientos y la actriz desconoció los cargos ante la entidad financiera. Sin embargo, al mes siguiente las compras reaparecieron con cifras aún más elevadas.

Ante la reiteración de los débitos, la conductora encaró una averiguación interna y su hijo decidió confesarle el martirio que sufría a escondidas.

“En un momento, Juan, su hijo, le contó que Candela, su amiga, y su mamá lo tenían amenazado, extorsionándolo con una situación. Ahí descubrió que, además, le pedían plata si no iban a contar eso a los medios”, explicó Ochoa. Tras un cruce directo con la vecina acusada, quien negó los hechos, Peña recurrió a la Justicia junto a su patrocinio legal.

Aunque la causa presentó trabas iniciales porque las intimidaciones ocurrían de manera verbal y presencial, la presión se trasladó a las redes: "No era nada grave en particular, pero era un adolescente y se asustó. El tema empezó a crecer y una cuenta empezó a extorsionar a Flor con cosas de ella", indicó el periodista.

La intervención de los peritos informáticos resultó decisiva para el expediente penal: “Con la investigación, dan con que ese usuario tenía el IP en la casa de esta familia. Hubo allanamientos, donde secuestran teléfonos y computadoras, de ahí extraen las pruebas y arranca la causa penal".

Frente a la contundencia de las pruebas reunidas por la fiscalía, las imputadas admitieron su responsabilidad penal mediante un acuerdo para evitar la instancia de debate: “Ellos terminaron aceptando los delitos para no ir a un juicio oral por presuntas estafas, amenazas y extorsión y así no tener una pena máxima. El gran problema es que a Flor le gustaría conectarse con Candela para saber qué pasó”, puntualizó Ochoa.

Respecto al fallo judicial, el panelista remarcó que "la madre de Candela está condenada y supuestamente el padre no estaba al tanto de lo que hacía su mujer", tras aclarar que los implicados no contaban con antecedentes penales previos.

Pese al cierre del proceso en los tribunales, el impacto psicológico persiste en el joven. “Para Juan es un tema sensible. Él sigue sin superarlo, fue también una estafa emocional. Le pedían cada cuatro días 500 dólares”, concluyó el cronista sobre las secuelas que arrastra el adolescente.

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