El WandaGate sumó en las últimas horas un nuevo capítulo cargado de polémica y volvió a ubicar a la China Suárez en el centro de la escena mediática. Esta vez, el conflicto no surgió de declaraciones ni de cruces públicos, sino de una foto tomada en Turquía que desató una fuerte reacción en redes sociales.
Instalada desde hace varios meses en Estambul junto a Mauro Icardi, la actriz suele acompañar al futbolista en sus compromisos con el Galatasaray. El sábado 24 de enero asistió al estadio para alentar al equipo en el partido frente al Karagümrük, junto a su hija Rufina, fruto de su relación con Nicolás Cabré.
El término que encendió el escándalo
La escena transcurrió con normalidad hasta que una imagen tomada desde la tribuna se viralizó en Instagram. La foto la publicó el fotógrafo oficial del club, desde la cuenta @fotottarena, y mostraba a la China Suárez observando el partido junto a su hija.
El eje del escándalo no pasó por la postal, sino por el texto que acompañó la publicación y que generó un fuerte rechazo.
En el posteo se leía: “La amante de Mauro Icardi, China Suárez, está viendo el partido Karagümrük-Galatasaray con su hija desde las gradas”. El mensaje original estaba escrito en turco y la traducción automática interpretó la palabra “sevgilisi” como “amante”.
Sin embargo, el término suele utilizarse para referirse a una “novia” o “pareja”. La confusión se viralizó rápidamente, en un contexto sensible por los antecedentes mediáticos que rodean a la actriz desde el inicio del WandaGate.
apodo china suarez
El Galatasaray llamó "amante" a la China Suárez en una de sus publicaciones.
Reacciones y críticas en redes sociales
Aunque con el correr de las horas se aclaró el error de traducción, la polémica ya había tomado fuerza. En redes sociales, numerosos usuarios aprovecharon la situación para lanzar duras críticas contra la China Suárez.
Entre los comentarios que más circularon aparecieron frases como “La eterna amante y mufa”, “Mauro Icardi se ha derrumbado completamente desde que conoció a esta mujer” y “Amante y gato vip”.
Así, una simple imagen tomada en la tribuna terminó convertida en un nuevo foco de conflicto internacional para la China Suárez, con una traducción desafortunada que volvió a reavivar un escándalo que parece no apagarse.