El influencer Lautaro Spomer, relató lo que vivió en el "Music Camp" de Cris Morena. El joven, que actualmente se encuentra recibido de nutricionista, asistió a ese espacio para realizar sus prácticas profesionales de nutrición. Sin embargo, lo que debía ser un espacio de aprendizaje e inserción al mundo profesional se transformó en una pesadilla que decidió canalizar a través del humor y la denuncia pública en su canal de YouTube.
Bajo el irónico título de "Sobrevivi al campamento de cr1s morena" (haciendo alusión a los conocidos talleres artísticos de Cris Morena), Lautaro relató los extraños manejos que sufrió por parte de las autoridades a cargo del "Music Camp".
"Todo lo que sucede acá es mentira": la advertencia de Lautaro sobre el "Music Camp" de Cris Morena
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Desde el arranque de su video, Spomer dejó en claro que la situación le generaba temor a represalias legales, pero que la necesidad de contar lo vivido era superior.
"Este video no lo quería hacer la realidad porque es bastante polémico... pasaron cosas que no estuvieron buenas y hay gente involucrada en el medio", confesó.
Echando mano a la ironía para protegerse, lanzó una frase letal:
"No me quiero comer una denuncia. Esto es una experiencia mía, es algo que viví. Todo esto que sucede acá es mentira... es contenido para las redes sociales para entretener a la gente, así que bueno yo me excuso con eso".
Sin embargo, detrás de la humorada, el joven estudiante describió un escenario desolador al que llegó sin saber con qué se iba a encontrar: "Yo no sabía nada de este lugar, después me enteré que todo el mundo sabía lo que pasaba en este lugar, yo no tenía ni idea".
Un "juego de las sillas" con trasfondo gordofóbico en el "Music Camp" de Cris Morena
Uno de los momentos más tensos y bizarros del relato de Lautaro ocurrió durante su segundo día de prácticas. Lejos de las actividades académicas convencionales, los coordinadores los hicieron participar de una retorcida versión del "juego de las sillas".
La dinámica: debían pasar entre dos sillas.
La "evaluación": si pasaban con demasiado espacio de sobra, las autoridades anotaban que el alumno sufría de "distorsión de la imagen corporal".
El estigma: si las sillas quedaban muy juntas y la persona no lograba pasar con comodidad, la respuesta de los superiores era directamente tildarla de "gordita".
Spomer relató su propia experiencia al someterse a este ejercicio:
"Pasé yo, me sobró mucho el lugar... fue un juego raro. Después me explicaron también que se usa mucho ese juego para las personas que tienen TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria), que se usa mucho en hospitales de día. Pero no sé si era un juego para realizarse con personas que estaban haciendo la práctica de nutrición".
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El "Campamento Musical" de Cris Morena en Uruguay (febrero 2026) tiene un precio de 1.500 dólares, incluyendo alojamiento, comidas y actividades intensivas para mayores de 18 años, sin cubrir traslados.
"Ser influencer", le costó caro
Lautaro ya venía construyendo un camino en las redes sociales generando contenido de humor. Al ingresar a las prácticas y responder honestamente sobre sus ocupaciones paralelas, quedó inmediatamente "marcado" por sus superiores.
"No tuve mejor idea que decir que estaba empezando en las redes. ¿Para qué? Ahí ya quedé marcado. Fue el antes y después de eso", lamentó Lautaro.
A partir de ese momento, el acoso fue constante: "El jefe máximo siempre sacaba a colación... 'no porque el influencer, el influencer él es influencer. ¿Por qué me mirás tanto, mi amor? ¿Te sentís nervioso?'. Siempre tenía que estar sacando a colación de que era el influencer".
Esta exposición constante no solo afectó su comodidad en el día a día, sino también su rendimiento académico. Lautaro faltó a un "vivo" de Instagram que el jefe del campamento quería obligarlos a hacer para generar audiencia, y cree que eso gatilló una injusta persecución:
"La nota individual de ese momento me quedó un 7. En las evaluaciones individuales de la segunda pasé de un 7 a un 8, me dijo: 'no, mejoraste un montón, te veo con muchas ganas'... y después me dio la devolución de la nota final y me quedó un 5. Pasé de un 8 a un 5 en menos de un mes. Como muy raro todo".
Video: la influencer olifirpo relatando su experiencia positiva en el campamento de Cris Morena
A lo largo de los 23 minutos de video, Spomer desgrana una lista de situaciones que rozan el maltrato y la vulneración de derechos en un ámbito de salud pública, siempre apuntando a la figura del "jefe máximo" del establecimiento.
Estereotipos y clasismo: el director del lugar se refería despectivamente a la zona más vulnerable de la localidad como "la L" (haciendo alusión a la zona pobreza).
Trato despectivo a la comunidad LGBT+: Lautaro relató que el jefe máximo atendió a un chico trans conocido de su infancia y se negó a reconocer su identidad: "Empezó a tratar a este chico trans de chica... lo comentaba dentro del ámbito con alumnos. Sumamente desagradable".
Comentarios homofóbicos: tras una charla en un jardín de infantes, una docente comentó que un nene de tres años hablaba mucho de nutrición. La respuesta de la autoridad fue lapidaria: "Lo único que dijo fue: 'ah, debe ser gay'. Esos comentarios que no sé qué suman. Y con una mente retorcida al momento de decirlo".
Gordofobia internalizada: Lautaro expuso la obsesión del lugar con el peso: "Mencionaba que en los últimos días se iba a ir de vacaciones y que tenía que bajar de peso... 'tengo que bajar tres kilos para las vacaciones porque me voy a meter en un barco y el barco se va a encallar'".
A pesar de los tragos amargos, Lautaro rescató el aprendizaje y, sobre todo, el grupo humano de compañeros que resistió junto a él. "De todo se aprende, y hoy sé perfectamente qué tipo de profesional no quiero ser", concluyó.