Denuncia contra Hernán Casciari: un exsocio de Orsai contó su experiencia y el abogado de los denunciantes respondió

Mientras Livio Frigieri aseguró que el proyecto en el que invirtió se concretó, Ariel Gil cuestionó la falta de rendiciones de cuentas y afirmó que los reclamos abarcan cinco producciones audiovisuales. En AIRE, el desarrollo de ambas posturas.

La denuncia contra Hernán Casciari por presuntas irregularidades en el manejo de fondos de Orsai Audiovisuales abrió un debate sobre la transparencia de las inversiones en sus producciones.

La denuncia contra Hernán Casciari por presuntas irregularidades en el manejo de fondos de Orsai Audiovisuales abrió un debate sobre la transparencia de las inversiones en sus producciones.

La denuncia contra Hernán Casciari por presuntas irregularidades en el manejo de fondos de Orsai Audiovisuales abrió un debate sobre la transparencia de las inversiones en sus producciones.

En diálogo con Santa Siesta, en AIRE, Livio Frigieri, exsocio productor de uno de los proyectos, contó que su experiencia fue satisfactoria y consideró exagerado hablar de una estafa. En contraposición, Ariel Gil, abogado representante de los denunciantes, sostuvo que el reclamo se centra en la falta de rendiciones de cuentas y de documentación para conocer el destino del dinero.

Las entrevistas expusieron dos perspectivas sobre una misma experiencia: mientras Frigieri destacó que la película en la que participó se realizó y que pudo seguir parte de su desarrollo, Gil aseguró que los reclamantes no recibieron información suficiente para verificar cómo se utilizaron los fondos aportados.

Un exsocio de Orsai defendió su experiencia como inversor

Livio Frigieri, quien participó junto con su pareja como socio productor de una película de Orsai, aseguró que su experiencia cumplió con las expectativas. Se trata de La muerte de un comediante, protagonizada por Diego Peretti. “Me parece hasta un poco exagerado hablar de una estafa”, sostuvo Frigieri, aunque aclaró que su experiencia personal no necesariamente representa la de todos los inversores.

Según relató, conocía la comunidad Orsai desde antes de sumarse al proyecto. Había participado de talleres y actividades, seguía las publicaciones de la comunidad y sabía que existía la posibilidad de aportar dinero para financiar producciones audiovisuales.

En su caso, explicó que la motivación principal no era obtener una ganancia económica, sino conocer desde adentro el proceso de realización de una película. También señaló que había seguido un proyecto anterior de Orsai, La uruguaya, antes de decidirse a participar en otra producción.

Hernán Casciari.

Hernán Casciari.

Frigieri contó que recibía correos electrónicos con novedades, tenía acceso a un canal de WhatsApp y podía ingresar a una plataforma para consultar información vinculada con el proyecto. Según describió, encontró un sistema organizado para visualizar datos y seguir los movimientos de la inversión.

Sin embargo, reconoció que no había revisado exhaustivamente toda la documentación. Consultado sobre los términos y condiciones que aceptó al ingresar, dijo que no había logrado encontrarlos nuevamente y que tampoco los había buscado demasiado.

El exsocio productor diferenció su experiencia de la de quienes pudieron haber entendido que la inversión ofrecía una rentabilidad determinada. A su entender, aportar dinero para una producción audiovisual supone asumir riesgos y no implica una ganancia garantizada. “Las inversiones implican un riesgo”, planteó. Al mismo tiempo, reconoció que otras personas podrían sentirse engañadas por la manera en que se presentó el proyecto o por las expectativas que se generaron.

Frigieri consideró que las dudas sobre una eventual malversación de fondos o sobre el uso de dinero de una producción para financiar otra deben investigarse. En ese sentido, sostuvo que, si existen elementos que justifiquen esos cuestionamientos, corresponde que se diriman en la Justicia.

El abogado de los denunciantes cuestionó las rendiciones de cuentas de Orsai

Ariel Gil, abogado representante de los denunciantes contra Hernán Casciari, afirmó que actualmente representa a alrededor de 40 reclamantes y que cerca de 50 personas más estaban en proceso de sumarse al reclamo.

Según explicó, la discusión no pasa por desconocer que una inversión puede generar pérdidas, sino por la falta de información para reconstruir el recorrido del dinero aportado por los socios productores. “Lo que se denuncia es la poca transparencia en las rendiciones”, sostuvo Gil. Aseguró que los participantes solicitaron explicaciones y documentación respaldatoria para conocer cómo se utilizaron los fondos, pero que, según su planteo, no obtuvieron una rendición de cuentas satisfactoria.

El abogado también cuestionó los términos y condiciones que recibían quienes ingresaban al sistema de financiación. Según afirmó, esos documentos no aclaraban de manera satisfactoria las condiciones económicas de la inversión ni detallaban los escenarios posibles de pérdidas y ganancias.

El premiere de La Uruguaya, una de las producciones de Orsai.

El premiere de La Uruguaya, una de las producciones de Orsai.

Gil sostuvo que los reclamos alcanzan a cinco proyectos audiovisuales de Orsai y estimó que las inversiones involucradas rondan los seis millones de dólares. Además, planteó dudas sobre la administración de esos recursos y la posibilidad de que se haya utilizado dinero de una producción para financiar otra. “Hay una manera sistemática de engaño”, afirmó el abogado, al referirse a lo que considera una falta de documentación y de rendiciones de cuentas adecuadas.

En su planteo, el hecho de que los participantes asumieran un riesgo económico no exime, según su interpretación, de la obligación de explicar cómo se administraron los fondos recibidos.

Gil aclaró que será la Fiscalía la que determine qué figuras penales podrían corresponder a los hechos denunciados. Sus declaraciones representan la posición de los reclamantes y no una conclusión judicial sobre la existencia de un delito.

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Qué se discute detrás de la denuncia contra Hernán Casciari

El contrapunto entre Frigieri y Gil dejó expuesta una diferencia central en torno al funcionamiento de Orsai: qué información recibieron quienes aportaron dinero y qué documentación tuvieron disponible para evaluar el desarrollo económico de las producciones.

Por un lado, Frigieri destacó que la película en la que participó se concretó y que su motivación no estaba centrada en obtener una rentabilidad. Por otro, Gil insistió en que el reclamo de sus representados apunta a la falta de rendiciones de cuentas que permitan conocer el destino de los fondos.

Las dos posiciones también reflejan una diferencia en la manera de evaluar la experiencia. Para el exsocio productor, el cumplimiento del proyecto y el acceso a información sobre su desarrollo fueron aspectos relevantes. Para el abogado de los denunciantes, esos elementos no reemplazan la necesidad de contar con documentación que permita verificar los movimientos económicos y los resultados de cada producción.

La investigación deberá determinar cómo se administraron los aportes, qué condiciones se ofrecieron a los participantes y si existieron irregularidades en el manejo del dinero.

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