Carmen Barbieri la pasó muy mal por distintos problemas de salud. Primero, se cayó en los estudios del Cantando 2020 y sufrió un esguince, que se agravó cuando se torció el tobillo en el baño de su camarín. Días después, apareció un herpes zóster en su cara que casi la deja ciega.
La capocómica había reconocido que "se sentía un monstruo" por la deformidad de su rostro debido a la culebrilla, que también le provocó una parálisis fácil que la llevó a tener que hacer varias sesiones de rehabilitación para recuperar la movilidad total de los músculos.
Este lunes por la noche regresó a la pista del Cantando 2020 y fue aplaudida por los conductores y el jurado, ya que creían que no iba a volver al certamen. También hubo rumores sobre una posible renuncia para enfocarse de lleno a la obra que hará en la temporada de verano con Flavio Mendoza.
“Me pasó de todo. Primero me caí acá, después me agarró un herpes zóster. Me agarró un tren. Yo quería venir para el trío, pero me agarró una parálisis facial. Cuando sonrío se ve algo. Esto fue gracias a la recuperación, las ganas de salir adelante y que me cuidaron los médicos”, reconoció la mamá de Fede Bal.
Semanas atrás, cuando comenzó su calvario, Barbieri había dicho que le diagnosticaron “estrés postraumático”, y ella lo vinculó a lo ocurrido con su hijo, a quien le detectaron cáncer de colon en marzo.
“Fue especialmente por eso, porque no pude creer que se curara. Ahora creo en los milagros, en los médicos terrenales y en los del cielo. Con mis amigas hicimos cadenas de oración. Cuando se curó, no podía creerlo y tuve otro estrés, pero de alegría”, detalló sobre la recuperación del joven.
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