Cabito Massa Alcántara convivió toda su vida con obesidad, enfermedad que le trajo otros problemas de salud como diabetes tipo 2, lo que hizo que aún engordara más debido a la insulina.
Afortunadamente, en 2017 logró un cambio rotundo gracias al bypass gástrico. Entró al quirófano con 198 kilos y a los pocos meses ya había perdido varios. En una nota con Gastón Pauls, el publicista recordó el infierno del sobrepeso y se mostró muy angustiado.
“Siempre fui gordito. Llegué a ser hiper obeso. Empecé a ser diabético tipo 2. Es una trampa en sí misma, porque necesitás insulina y engordás más. Llega un momento en el que todo se descontrola. Como pasa en cualquier exceso de tu vida, hay una trampa en sí misma respecto a mañana tengo la chance de mejorar. ‘Mañana empiezo la dieta’, ‘mañana dejo la merca’, ‘mañana dejo de jugar’ o cualquier adicción que vos tengas”, aseguró sobre las barreras mentales que no lograba derribar para salir adelante.
Luego agregó: “Llegue a pesar 198 kilos. Hoy por hoy, gordo es la única descalificación que podes decir en televisión y no pasa nada. Yo creo que la base de todas las adicciones es la falta de amor. De sentirse solo, de sentirse no comprendido, de sentirse juzgado. La obesidad con respecto al resto de las adicciones es que no la podes ocultar. Tiene una mirada de reprobación del resto. El gordo sufre discriminación constante”, añadió.
Por último, se refirió a las críticas que recibió por su delgadez: “Es raro no reconocerme. Veo fotos mías de antes de la operación y pienso que no soy yo, veo tristeza. Siento que voy a ser gordo toda la vida. Subestimé la operación, no soy aquel ni soy este. ¿Quién carajo soy? Me dijeron ‘dejaste de ser el gordo gracioso, para ser el flaco amargado’. No me voy a morir de gordo, decidir de qué manera vivir también es, de alguna manera, saber de qué vas a morir. La comida fue mi veneno y también mi medicina. No moriría por la comida, sin embargo hubiera muerto comiendo”.


