Bob Marley conquistó a millones de personas alrededor del mundo con su música. A 40 años de su muerte, su legado sigue más vigente que nunca, especialmente en su tierra natal: Jamaica. Luego de fallecer por un cáncer, el cantante recibió un funeral del Estado y el Gobierno de turno impidió que fuera enterrado en Etiopía, como era su último deseo.
Si no hubiera muerto intempestivamente el 11 de mayo de 1981 en Miami, lo más probable es que estaría opinando sobre este debate, pero también sobre la legalización de la marihuana y, por supuesto, sobre el triunfo del fútbol inglés en la Champions. Porque Bob Marley amaba tanto el fútbol que organizaba con los periodistas de cada país que visitaba en sus giras, no ruedas de prensa, sino partidos.
Una paradoja, pues en su momento Bob Marley, que en realidad se llamaba Robert Nesta Marley, era rechazado por algunos de sus coterráneos por ser un mulato, hijo de una adolescente afrojamaiquina y un blanco de la isla que servía en la milicia británica. Por su mezcla racial, algunos músicos de Jamaica lo evitaban y hasta se burlaban de él, aunque Marley siempre se expresaba de sí mismo como un ‘negro’ del Caribe.
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Según informa el sitio web El Comercio, la deificación de Marley, tanto en Jamaica como en la industria de la música, ha generado la injusticia de olvidar el resto de la música de la isla. Inventores del mento (emparentado con el calipso de Trinidad y Tobago), del ska y del rocksteady, los jamaiquinos desarrollaron varios géneros al calor de la influencia del rhythm & blues pero también de los aires independentistas (Jamaica se separó de Gran Bretaña en 1962), que provocaron una ola de conciencia nacional que benefició a los músicos. También en 1962 se fundaron los sellos discográficos que buscaban difundir la música de Jamaica en Inglaterra, donde los inmigrantes ya la habían posicionado en los pubs, las discotecas y, lo que sería clave en el proceso, en las radios.
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Los inicios de Bob Marley
Marley, que no inventó el reggae ni tampoco el término, sobre cuyo origen no hay consenso, fue de los últimos en llegar. En 1963, con 18 años, recién había creado con sus amigos de la infancia, Bunny Wailer y Peter Tosh, el grupo The Wailing Wailers, que tres años después se refundaría como The Wailers. Pero perseveró y arribó justo a tiempo para alcanzar el estrellato global gracias a su ska suavizado por el órgano hammond (que tampoco fue su idea original), su intuición para acercarse al gusto comercial de los blancos y la colaboración con figuras del mainstream.
Primero fue el estadounidense Johnny Nash quien se enamoró de la música jamaiquina, versionó algunos temas, como Stir It Up, que despertaron el apetito de los oyentes británicos y grabó un álbum, ‘Hold Me Tight’ (1968), el primero producido en Jamaica que llegaba al ‘top ten’ británico. Nash luego se llevó a The Wailers a Gran Bretaña como grupo de acompañamiento de su gira y prácticamente se convirtió en el padrino de los caribeños.
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El pase al éxito
Luego se produjo el hit monumental de I Shot the Sheriff, canción de Bob Marley de 1973 que se regrabó al año siguiente con la colaboración del guitarrista inglés Eric Clapton. Desde entonces, Bob Marley no se bajó del estrellato y logró ser el artista de Jamaica más famoso de la historia. Nadie ha vendido 25 millones de discos.
Consagrados como Count Ossie, Toots and the Maytals, Desmond Dekker y The Pioneers, o el productor Coxsone Dodd pasaron a segundo plano. No han sido olvidados en su país, pero no están en camisetas: no son un símbolo. Parte del éxito también se debió a la personalidad de Marley, forjada en la adversidad de un hogar pobre y sin padre, muerto en 1954. Fue un autodidacta de la guitarra. Marley también fue un inmigrante que buscaba el ‘sueño americano’ en Delaware y trabajó para la planta de autos de la Chrysler.
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Más decisiva fue, quién no lo sabe, su devoción por el movimiento rastafari, una amalgama de ideas que, entre otras consideraciones, ordenaba a sus fieles no beber alcohol, no comer carne, vivir comunalmente, no mendigar, no robar y fumar marihuana como un rito sacramental. Además, promulgaba la unión mundial de los afros.
Ese ritmo tan especial
Esa singular mezcla de espiritualidad y política panafricana inspiraba las letras. I Shot the Sheriff es un cifrado alegato sobre la violencia de la fuerza pública. No Woman, No Cry, quizás la canción más difundida de su carrera, buscaba dar consuelo a una mujer afectada por la violencia y la tristeza. En Revolution se clama en contra de los políticos mientras se lanzan términos religiosos combativos. Redemption Song es una invitación al oyente a liberarse de sus prejuicios. Todo el álbum ‘Survival’ invoca a la unidad panafricana.
Los detalles de su cáncer (se negó a ser amputado del dedo gordo derecho y a recibir quimioterapia por sus valores religiosos) y el uso de su imagen por parte del Gobierno de Jamaica contribuyeron a agrandar su leyenda, cuyo legado no ha podido ser del todo administrad por su viuda, la cantante Rita Marley, debido a los hijos que tuvo Bob con otras mujeres. Tuvo 12 vástagos en total.
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Jamaica no ha tenido otro artista de ese nivel de impacto (quizás el atleta Usain Bolt algo le compitió desde el deporte) y queda la sensación de que tampoco existe interés en crearlo. Bob Marley es rey eterno en la isla. Ante esa realidad, los panameños tuvieron vía libre para crear el reguetón. Qué diría Bob Marley sobre este ultraje.
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