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Espectáculos

A 10 años de la muerte de Luciano Pavarotti

Hay voces que no se olvidan. Y la del cantante italiano Luciano Pavarotti es una de las que nunca se apagarán en el mundo de la ópera, a pesar de que hoy se cumplan ya diez años de su fallecimiento, acaecido en Módena, su ciudad natal, tras perder a los 71 años una larga batalla contra el cáncer de páncreas.

Considerado como uno de los tenores líricos más relevantes de la historia, Pavarotti también consiguió popularizar la ópera, una tarea nada fácil, gracias a sus colaboraciones con cantantes de otros géneros musicales como Eros Ramazotti, Sting, Andrea Boticelli, Michael Jackson, el grupo U2 o Frank Sinatra y, especialmente, al liderar el tridente de voces con el proyecto ‘Los tres tenores’ junto a Plácido Domingo y Josep Carreras.

El mundo supo reconocerlo y aplaudirlo. De hecho, durante mucho tiempo ostentó el récord del aplauso más largo. Nada más ni nada menos que 67 minutos de vítores en el Palacio de la Ópera de Berlín tras interpretar L’elisir d’amore de Donizetti, caracterizada por la dulce y sentida romanza Una furtiva lagrima, ideal para las características vocales e interpretativas de Pavarotti.

Nacido en el seno de una familia humilde, el pequeño Luciano heredó la voz talentosa de su padre, un panadero aficionado a la ópera que nunca se atrevió, no obstante, a dar el paso que sí daría su hijo: aprovechar su don natural para dedicarse al mundo de la lírica.

Su voz convencía a todo el mundo. Su timbre era brillante, lograba agudos fáciles y su fraseo legato era casi perfecto. Pero sus inicios no fueron fáciles y también necesitó un golpe de suerte, que le brindó la gran soprano Joan Sutherland al escogerlo como pareja artística por su voz y… ¡por su estatura! La gran dama de la lírica, al parecer, estaba harta de tenores bajitos y Pavarotti sí daba la talla a su envergadura.

Su primer gran triunfo fue en el Metropolitan de Nueva York con La fille du régiment, donde interpretó los nueve do de pecho del aria Ah, mes amis casi sin inmutarse. Pavarotti dejó a todo el mundo con la boca abierta. Empezaba la leyenda, otro Caruso en la historia de la ópera, que cantó casi cuatro décadas a gran nivel, a pesar de su poca formación técnica. Su magnífica le voz salía directamente del corazón.

Pero como sucede con muchas personalidades populares, su vida personal también salió en más de una ocasión a la palestra pública. Sus momentos más oscuros sucedieron cuando decidió divorciarse de su mujer de toda la vida, Adua Veroni, con la que había tenido tres hijas, para casarse con su secretaria Nicoletta Mantovani, 34 años menor que él, que le daría la cuarta hija tras un parto de gemelos que acabó con la muerte del que hubiera sido su primer hijo varón.

También tuvo problemas con el fisco italiano, que le acusó de evasión fiscal en el año 2000. Como consecuencia, tuvo que pagar una fuerte suma de dinero. Otra de sus grandes preocupaciones y, a la vez, pasiones, era la comida, que le ocasionó problemas de salud y un sobrepeso que acabó convirtiéndose en todo un icono que lo hacía reconocible hasta para el menos aficionado a la ópera.

No en vano, su imagen con frac, pajarita, una amplia sonrisa y un pañuelo blanco en la mano difícilmente se borrará del imaginario colectivo. Su aspecto y su voz se han convertido en sinónimo de gran tenor, para algunos, el mejor de las últimas décadas del siglo XX.

El mundo de la lírica lloró su muerte hace diez años, pero sus interpretaciones han quedado para siempre.

‘Nessun dorma’

‘O sole mio’

‘La Traviata’

https://youtu.be/5r4XJJYvnZE

‘La fille du régiment’

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