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Elecciones 2019 |

Córdoba lo hizo de nuevo y le dio un amplio triunfo a Mauricio Macri, con más del 60% de los votos

Contra la corriente y pese a la crisis, los habitantes de esta provincia se inclinaron a favor del presidente, que mejoró incluso sus números respecto de las Paso. Las razones vistas por tres especialistas. Cómo será la relación entre Alberto Fernández y Juan Schiaretti, la gran duda.

Julio C. Perotti / Especial para Aire Digital

Ni los potentes golpes de la crisis que jaquea a toda la Argentina y que se traduce, también en Córdoba, en un creciente aumento del desempleo, fueron capaces de torcer la decisión política de los habitantes de esta provincia.

Como en las elecciones primarias y como antes, en 2015, Mauricio Macri volvió a ser aquí el elegido, aunque este triunfo local sólo contribuyó a que la derrota no fuese mayor frente a Alberto Fernández, el nuevo presidente de la Argentina.

Con el 99,14 por ciento de las mesas escrutadas, Macri consiguió en Córdoba 1.378.705 votos, es decir el 61,30 por ciento, frente a 658.317 (29,27) de Fernández, lo cual revela una sustancial mejora respecto de los resultados de las Paso, pero inferior a los que cosechó en su elección de 2015.

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En efecto, el 11 de agosto, Macri había logrado 1.007.842 votos, lo que representó el 47,05 por ciento, frente a 637.985 de votos (29,78 por ciento) de Fernández.

En el balotaje de 2015, frente a Daniel Scioli, el 71,15 por ciento votó a Macri.

Entre aquellas fechas y ayer, Macri apuntaló aún más su campaña en Córdoba con varias visitas y un último acto, el jueves pasado, con unas 70 mil personas, según el cálculo de los medios locales.

Aún así, queda flotando un interrogante. ¿Cómo se entiende el triunfo de Macri en medio de la crisis? Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), en el primer trimestre de 2019, la tasa de empleo bajó y, por ende, subió el desempleo. Esto implica que menos personas estuvieron ocupadas y más salieron a buscar un puesto.

Este mes, el Indec reveló que la actividad industrial bajó 8,1 por ciento durante los últimos 12 meses, en buen aparte porque el sector automotor se derrumbó un 26,4 por ciento.

En ese contexto, el Observatorio de la Actividad Metalúrgica en Córdoba había ya mostrado en setiembre una nueva baja en los niveles de confianza empresaria del segundo trimestre del año, que acumularon en dos años una caída del 45,6 por ciento. No se podía esperar otra cosa en tanto la producción de ese sector económico clave para esta provincia cayó para el 42 por ciento de las industrias metalúrgicas.

Además, la desocupación es alimentada también por el cierre de comercios, como algunas de cadenas de electrodomésticos y en pequeñas unidades económicas en distintos barrios de las ciudades cordobeses.

El consultor Gustavo Córdoba lo explica así: “Macri tomó ventaja porque, desde un primer momento, dijo que se sentía un cordobés más que Córdoba lo comprendía,

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El cordobés lo adoptó. Por eso, a pesar de la debacle económica, que impacta tan fuertemente en una provincia productiva como Córdoba, se termina imponiendo una suerte de voto ideológico por encima del voto que analiza el desempeño nacional de los gobernantes y premia y castiga según la gestión”.

Por su lado, el encuestador Luis Dall’aglio apunta: “Córdoba no es macrista, es anti kirchnerista. Si el candidato hubiera sido cualquier otro hubiera tenido un voto mayoritario. Hoy lo que era una amenaza de un retorno del kirchnerismo y el miedo a un nuevo aislamiento fue lo que edificó el voto para este domingo”.

El politólogo Mario Riorda apunta dos elementos más: “Porque Schiaretti fue el único gobernador peronista que jugó solo con boleta corta para favorecer a Macri aunque sea de modo indirecto y porque la sumatoria de un PJ provincial, localista y endogámico más la sumatoria de Juntos por el Cambio da un valor superior al de la media de la polarización”.

En efecto, como señala Riorda, esta elección tuvo un aditamento especial. Hacemos por Córdoba, la fuerza que lidera el gobernador Juan Schiaretti, fue con una boleta sin candidato presidencial, en una jugada de neutralidad que terminó complicando la paz interna del justicialismo.

Aunque no lo expresó en público, Schiaretti debe de haber considerado que comparte buena parte de sus votantes con Macri, pero también con el peronismo, base de su fuerza. Los resultados de las Paso así lo revelan.

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Entonces, tanto Macri como Alberto Fernández lograron, cada uno, 160 mil votos más que sus listas de diputados. La boleta corta de Hacemos por Córdoba conquistó 340 mil votos, de los cuales evidentemente 320 mil acompañaron a uno y otro postulante presidencial.

De todos modos, los resultados de este domingo dejaron a Schiaretti con un solo de los dos diputados que ponía en juego. De un bloque de cinco, pasaría a tener cuatro, lo cual obviamente reduce su poder de fuego en el Congreso.

La proyección final de legisladores deja seis bancas para Juntos por el Cambio, dos para el kirchnerismo y el schiarettista.

Desde el lunes

Para adelante, si Alberto Fernández cumple con su compromiso de “no pelearse” con los cordobeses, entonces desde el punto de vista institucional Schiaretti no tendrá que temer. Ocupará la silla asignada a la provincia en todos los actos oficiales, como ya antes de las Paso lo hicieron sus colegas peronistas del resto del país.

“Espero que venga una Argentina donde todos trabajemos juntos, debemos trabajar juntos”, dijo Schiaretti después de votar.

Desde su cuenta de Twitter, luego amplió: “El Gobierno de Córdoba estará a disposición del próximo Presidente para trabajar juntos y superar esta crisis que tanto afecta a nuestro pueblo. El país necesita unión nacional”.

Más allá de las buenas intenciones, desde la construcción política se abre una grieta interna dentro del peronismo cordobés que será azuzada por el albertismo/kirchnerismo redivivo.

De hecho, cuando el hasta ahora presidente del PJ cordobés, Carlos Caserio, desoyó la decisión de Schiaretti y le abrió las puertas del Senado (donde heredó la jefatura de bloque tenía Miguel Ángel Pichetto), Fernández encontró un pasaporte para bajar directamente a esta provincia y cosechar apoyos de dirigentes e intendentes justicialistas. “No es indiferente quién será el futuro presidente. Nosotros votamos al peronismo”, era el lema que se instaló en todos los niveles.

Pero, además de Caserio, Fernández jugó fuerte con una figura en ascenso: Natalia De la Sota, la hija del fallecido exgobernador, con quien incluso grabaron un video durante una visita de ella al departamento de Puerto Madero.

Joven, mujer y con un apellido de raigambre peronista, Natalia De la Sota es vista por sectores del albertismo más puro como una potencial candidata a la gobernación para el 2023, cuando venza el mandato de Schiaretti y ya no tenga chances de ir por la reelección.

Para entonces, la jugada que habían armado Schiaretti y su círculo más cercano contemplaba dos dirigentes que abrían el recambio generacional: el electo intendente de Córdoba, Martín Llaryora, y el electo vicegobernador, Manuel Calvo.

Sin embargo, ya se da por descontado que el poder nacional del peronismo, en manos de Fernández, intentará meter mano en Córdoba, un territorio hostil para el kirchnerismo más puro, a punto tal que Cristina Fernández nunca llegó a la provincia en campaña o para presentar su libro Sinceramente.

El futuro opositor

Por el lado de la alianza entre el macrismo y el radicalismo cordobés, ya vienen de lejos los nubarrones. De hecho, en las elecciones provinciales del 12 de mayo, el desacuerdo entre Mario Negri, jefe del Interbloque de Cambiemos, y Ramón Mestre, intendente de Córdoba, sobre cómo resolver la candidatura, produjo un primer quiebre.

El resultado de las elecciones para ellos fue la consecuencia más directa de la falta de vocación para buscar consensos. Schiaretti ganó con el 57.38 por ciento de los votos, mientras Negri logró el 18.85 y Mestre el 11.60 por ciento.

Junto con esta abrumadora legitimidad, Schiaretti también se quedó con la amplia mayoría en la Legislatura porque hubo candidatos opositores de las dos corrientes y eso allanó el camino al peronismo.

El radicalismo todavía tiene pendiente la discusión sobre su futuro. En Córdoba y a nivel nacional.

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