Por qué el derrumbe del precio de la soja es una muy mala noticia para la Argentina

soja

Si las bajas cotizaciones se mantienen, el valor de la cosecha argentina caería unos 2.750 millones de dólares. Los “porotos”, la harina, el aceite y el biodiésel representan el 25% del total de las exportaciones nacionales.


Por Gastón Neffen

La cotización de la soja, el principal negocio de la Argentina, está en su nivel más bajo en 12 años. En el Mercado de Chicago, el más importante del mundo, esta semana perforó el piso de los 290 dólares por tonelada -este martes se recuperó parcialmente- y en Rosario el lunes se vendió a 9.500 pesos, unos 206 dólares (la diferencia con el valor de Chicago es por las retenciones). Es la mitad de lo que valía en el 2012, cuando la cotización global llegaba a los 600 dólares por tonelada.

Es un enorme golpe para la Argentina porque los productos del complejo sojero (“poroto” de soja, harinas proteicas, aceite y biodiésel) representan el 25% de las exportaciones. En el 2018, que no fue bueno por la sequía, generaron más de 7.500 millones de dólares en ventas globales.

La campaña que se está cosechando ahora -ya se levantó el 70% de la soja- valía unos 18.700 millones de dólares, con una cotización de U$S 340 por tonelada, que era la que se proyectaba. Con la soja a U$S 290, la cosecha argentina, que se estima en 55 millones de toneladas, pasa a valer: 15.950 millones de dólares. Es decir, unos 2.750 millones de dólares menos.

Es un montón de plata que se va a perder -si la caída se sostiene- en la recaudación fiscal, en la economía argentina y en el entramado productivo de las pueblos y ciudades que dependen de la agroindustria y que necesitan los recursos que genera la cosecha para mover las ventas en las fábricas de maquinaria agrícola, en los locales que venden insumos y en cada eslabón de la actividad comercial.

¿Por qué baja la soja?

En principio hay tres variables que influyen:

  1. Estados Unidos todavía tiene mucha soja guardada de la última campaña por la guerra comercial con China, que es el principal comprador. En términos técnicos hay un alto nivel de stocks o inventarios de la oleaginosa en EE.UU. que disputa el primer lugar en producción de soja con Brasil (la Argentina es el tercer productor global de la oleaginosa).
  2. La fiebre porcina africana arrasó con un tercio del rodeo porcino en China (unas 150 millones de cabezas), el principal productor de carne de cerdo del mundo. Esto golpea la cotización global de la oleaginosa porque se proyecta que el gigante asiático va a importar menos soja (la utiliza como fuente de proteína para engordar los cerdos) y mucha más carne de cerdo.
  3. En Estados Unidos, además, los operadores del mercado no ven viable en el corto plazo un acuerdo que termine con las tensiones comerciales entre China y EE.UU., que por el contrario se profundizan con nuevos aranceles y disputas. Como este escenario influye negativamente en el comercio global, el precio de los commodities agrícolas mantiene la tendencia hacia la baja.

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