martes 24 de noviembre de 2020
Economía | Banco Central | leliq | dólar

Momentos decisivos y dramáticos para la economía argentina

Existe una imparable presión devaluatoria de grupos financieros y exportadores. La devaluación oficial se traslada de manera automática a los precios.

La economía argentina vive momentos decisivos, dramáticos, que recuerdan el desenlace de crisis ya vividas ( Rodrigazo, hiperinflación, Plan Bonex, derrumbe de la convertibilidad) en un contexto internacional más que grave, por una pandemia que no da tregua.

En lo inmediato, la presión devaluatoria de los grupos financieros y exportadores continua imparable con la misma intensidad que la inoperancia y las concesiones del Gobierno. Es bien sabido que la devaluación oficial del peso se traslada en forma directa e instantánea sobre los precios, en especial de los alimentos y los principales servicios públicos, dándole un mayor impulso a la alta inflación – del orden del 40% anual -que ya padece, y desde hace años, la economía familiar.

dólar financiero
La diferencia de cotización entre el dólar oficial y el dólar blue sigue creciendo y crecen las distorsiones en la economía argentina.

La diferencia de cotización entre el dólar oficial y el dólar blue sigue creciendo y crecen las distorsiones en la economía argentina.

Con un superávit comercial en los primeros 9 meses de este año de U$S 11.562 millones, las reservas del Banco Central no solo no aumentaron sino disminuyeron en U$S 3.402 millones. Delante de las narices del Banco Central, se fueron unos U$S 15.000 millones.

¿Como se explica semejante salida de dólares?

Los exportadores no liquidaron lo que vendieron, los importadores compraron más adelantando o pagando al contado, las empresas cancelaron anticipadamente deudas, el Gobierno pagó intereses y hubo compras de ahorristas grandes y chicos.

Por ejemplo, en septiembre, las exportaciones profundizaron su caída y registraron pérdidas en todos sus rubros. Los porotos de soja recortaron su volumen exportado en US$ 504 millones al tiempo que aumentaron las importaciones en US 184 millones restando USD 691 millones al saldo comercial del mes.

Los exportadores no liquidaron lo que vendieron, los importadores compraron más adelantando o pagando al contado, las empresas cancelaron anticipadamente deudas, el Gobierno pagó intereses y hubo compras de ahorristas grandes y chicos.

Por esa razón, el superávit comercial de septiembre fue de U$S 584 millones, cuando un año atrás había sido de U$S 1.744 millones. La diferencia de U$S 1.160 millones “se dio principalmente por la caída de las exportaciones de 1.035 millones de dólares, y por una suba de 125 millones de dólares de las importaciones”, de acuerdo al Informe del INDEC.

Otra presión devaluatoria

Otro factor de presión devaluatoria son los seguros de cambio. El Banco Central siguió aumentando su posición vendedora en futuros de dólar que se estima que ronda los U$S 5.000 millones. Esto significa que los grandes grupos financieros se cubrieron de una devaluación porque si se concreta el Banco Central debe cubrir la diferencia emitiendo $ 50.000 millones, $ 70.000 millones o más, según lo que aumente el valor del dólar oficial.

A la presión de estos seguros de cambio y pérdida de reservas se agrega el crecimiento de la deuda del Banco Central que se expresa a través de las Leliq y Pases.

A la presión de estos seguros de cambio y pérdida de reservas se agrega el crecimiento de la deuda del Banco Central que se expresa a través de las Leliq y Pases.

En su reciente Informe al Senado, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero dijo que las erogaciones por intereses por las Leliq y pases pasivos totalizan en el período enero-agosto de este año $ 420,9 mil millones. Y que el stock de Leliq pasó de $ 1.495.914 millones en enero a $ 2.568.435 millones en agosto, y los pases de $ 36.086 millones a $ 659.979 millones. A septiembre, esos intereses sumaron los $ 495.677 millones.

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Los niveles de pobreza siguen creciendo en la Argentina. Una devaluación del dólar oficial impactaría directamente en los sectores más postergados.

Los niveles de pobreza siguen creciendo en la Argentina. Una devaluación del dólar oficial impactaría directamente en los sectores más postergados.

Esto significa el equivalente a unos U$S 6.000 millones que acumularon los tenedores de las Leliq y Pases, que no son otros que los bancos, que colocan en el Banco Central los pesos que reciben de sus depositantes. De esta manera, los pesos que emite para financiar al Tesoro llevan al Banco Central a absorberlos con Pases y Leliq que a septiembre tuvieron un costo del orden de los U$S 6.000 millones.

Seguros de cambio, Pases, Leliq, retención de exportaciones potencian las consecuencias de una devaluación del peso que llevará un empobrecimiento mayor y que implicará una enorme transferencia de ingresos para los grupos más concentrados.

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