Más crédito en dólares: la medida que analiza el Gobierno para reactivar la economía
El Gobierno evalúa flexibilizar las restricciones para ampliar los préstamos en moneda extranjera. El Banco Central analiza los riesgos y plantea revisar el esquema con criterios de prudencia financiera.
La posibilidad de ampliar el financiamiento en dólares volvió a ganar espacio en la agenda económica.
El Gobierno tiene en carpeta flexibilizar las reglas que limitan los préstamos en dólares para ampliar el financiamiento a empresas y otros sectores de la economía. La discusión se da en un sistema financiero que tiene unos US$ 41.000 millones en depósitos en moneda extranjera y alrededor de US$ 23.000 millones en préstamos, mientras el crédito en dólares continúa creciendo.
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Qué puede cambiar el Gobierno para impulsar el crédito en dólares
La posibilidad de ampliar el financiamiento en dólares volvió a ganar espacio en la agenda económica a partir de una discusión que involucra al Gobierno, el sistema financiero y el Banco Central.
El objetivo es analizar si parte de los dólares que permanecen depositados en los bancos puede canalizarse hacia nuevos préstamos para empresas y actividades productivas, bajo un esquema que mantenga las condiciones de seguridad y liquidez necesarias para proteger al sistema financiero.
La propuesta recién está en etapa de análisis. No se trata de una liberación general de los préstamos en dólares ni de una modificación normativa ya implementada.
El presidente del BCRA, Santiago Bausili, reconoció que la regulación merece ser revisada. Durante una conferencia de prensa, sostuvo que la regla que limita el crédito en dólares a quienes generan divisas fue un elemento central para preservar la solidez del sistema después de la crisis de 2001, aunque consideró que "vale la pena debatir o considerar algunas flexibilizaciones adicionales".
Cuántos dólares hay depositados y cuánto se presta
El sistema financiero argentino cuenta actualmente con un volumen de depósitos en dólares significativamente superior al stock de préstamos otorgados en esa moneda.
Según los datos recientes, se trata de aproximadamente:
- US$ 41.000 millones en depósitos en dólares.
- US$ 23.000 millones en préstamos en dólares.
- US$ 18.000 millones de diferencia entre ambos stocks.
La brecha no significa que esos US$ 18.000 millones estén disponibles automáticamente para convertirse en nuevos créditos. Los bancos deben mantener liquidez, para resguardar encajes y cumplir con las regulaciones prudenciales establecidas por el BCRA.
La discusión pasa, justamente, por determinar cuánto margen existe para utilizar una mayor proporción de esos recursos sin incrementar los riesgos sobre los depositantes y las entidades financieras.
El crédito en dólares ya crece con fuerza
El debate se produce mientras los préstamos en moneda extranjera muestran una expansión importante.
En junio, los préstamos en dólares aumentaron 3,2% y se ubicaron 49% por encima del nivel registrado en el mismo mes de 2025.
Los depósitos en dólares del sector privado, en tanto, crecieron 1,1% en junio y quedaron 30% por encima del mismo período del año anterior.
La evolución muestra que el financiamiento en moneda extranjera ya está ganando participación, aunque continúa condicionado por las normas que buscan evitar que los bancos otorguen dólares a deudores sin capacidad de generar ingresos en esa moneda.
Además, según el Banco Central, en el contexto actual el impacto de la norma, que no permite otorgar crédito fondeado con depósitos en dólares ni al sector público ni al sector privado no exportador, generea una capacidad prestable ociosa en moneda extranjera del sistema bancario que resulta significativa. Un 17% de la masa de depósitos en moneda extranjera (equivalente a casi US$ 7.000 millones). Ese ahorro en dólares sin aplicación queda depositado en el BCRA o en los bancos, constituyendo un exceso del encaje bancario en dólares relativo a la exigencia normativa.
Por qué los bancos no pueden prestar dólares libremente
El problema aparece cuando una persona o empresa se endeuda en dólares pero obtiene sus ingresos principalmente en pesos. Si se produce un evento cambiario, cómo una fuerte suba de la cotización del dólar, el monto de la deuda aumenta considerablemente cuando se lo mide en pesos, mientras los ingresos del deudor permanecen en moneda local.
Ese escenario puede elevar la morosidad y generar problemas para el deudor, pero también para la entidad que otorgó el crédito.
Las reglas prudenciales buscan evitar, principalmente:
- Que los bancos acumulen préstamos en dólares otorgados a quienes cobran en pesos.
- Que una devaluación genere un aumento generalizado de los incumplimientos;
- Que las entidades no cuenten con suficiente liquidez para responder ante retiro de los depositantes.
- Que un evento cambiario se transforme en un riesgo para todo el sistema financiero.
Por eso, flexibilizar las normas no significa eliminar el principio de prudencia que sostiene el esquema actual.
Quiénes pueden acceder hoy a un préstamo en dólares
La regulación concentra el acceso al financiamiento en moneda extranjera en quienes tienen una capacidad concreta para generar dólares o cuentan con mecanismos de cobertura previstos por la normativa.
Entre los principales casos aparecen:
- Empresas exportadoras, con ingresos y giros comerciales habituales en moneda extranjera.
- Empresas que no generan dólares, pero que pueden acceder bajo determinadas condiciones y con garantías específica en moneda extranjera otorgada por otra empresa exportadora. La garantía debe estar constituida “en moneda extranjera” y ser otorgada por firmas que ya figuran en la normativa como sujetos habilitados, es decir, empresas exportadoras con capacidad de pago reconocida.en moneda extranjera.
- Fondos propios de los bancos: las entidades financieras que consiguen fondos mediante emisión de deuda propia (obligaciones negociables) o líneas externas -sin usar los depósitos de los ahorristas- tienen mayor margen para ofrecer crédito en moneda extranjera.
El resultado es un universo de potenciales tomadores bastante más acotado que el conjunto de empresas y personas que podrían necesitar financiamiento.
Qué dijo Santiago Bausili sobre una eventual flexibilización
El titular del BCRA, Santiago Bausili planteó que Argentina podría analizar experiencias de otros países con sistemas bimonetarios, donde existen regulaciones prudenciales que permiten una mayor utilización del ahorro en moneda extranjera.
"Existen marcos normativos prudenciales superrestrictos, bien medibles, que funcionan en otros lugares", señaló Bausili, al considerar que un esquema de ese tipo podría ser debatido para una economía como la argentina.
La discusión no apunta, al menos en los términos planteados por el BCRA, a eliminar las regulaciones sino a evaluar si algunas pueden flexibilizarse con mecanismos de control suficientemente precisos.
La diferencia es importante: el debate es cuánto se puede ampliar el crédito en dólares sin trasladar el riesgo cambiario a quienes no tienen ingresos en esa moneda.
Los bancos prefieren financiar a las empresas
Santiago Bausili también explicó que las entidades financieras muestran una preferencia por el crédito corporativo frente al financiamiento en dólares a personas físicas.
La explicación está vinculada con el riesgo de cobro y el tratamiento judicial de las deudas en moneda extranjera.
Según el titular del Central, ante una devaluación, la jurisprudencia argentina puede favorecer acuerdos o renegociaciones en determinadas situaciones cuando se trata de personas físicas. En el caso de las empresas, en cambio, existe una mayor exigencia respecto del cumplimiento de las obligaciones asumidas.
Por ese motivo, una eventual ampliación del crédito en dólares tendría como uno de sus principales destinatarios al sector empresarial y productivo, más que al consumidor general.
Qué busca el Gobierno con más crédito en dólares
La discusión tiene detrás una pregunta económica concreta: cómo transformar una mayor cantidad del ahorro en dólares en financiamiento para la inversión y la producción.
La lógica oficial es que, si existen dólares dentro del sistema financiero que no están siendo canalizados hacia préstamos, una flexibilización prudencial podría ampliar el financiamiento disponible para empresas que necesitan capital para invertir, producir o expandirse.
Para los bancos, a su vez, ampliar el universo de empresas que pueden acceder a créditos en dólares permitiría profundizar un segmento que ya viene creciendo.
Pero el punto de equilibrio sigue siendo la capacidad de repago.
Una empresa que genera dólares puede tomar deuda en esa moneda y afrontar sus obligaciones con ingresos similares. Una compañía o una persona que cobra en pesos queda mucho más expuesta ante un salto cambiario.
El desafío: más financiamiento sin repetir los riesgos del pasado
La discusión sobre los créditos en dólares recupera así un viejo dilema de la economía argentina: cómo aprovechar el ahorro en moneda extranjera sin generar un nuevo problema de descalce.
Después de la crisis de 2001, las restricciones fueron reforzadas precisamente para evitar que los bancos prestaran dólares a quienes no tenían capacidad de generar esa moneda. Ahora, con un sistema financiero que volvió a acumular depósitos en dólares y un crédito en moneda extranjera en expansión, el Gobierno y el BCRA analizan si ese esquema todavía puede ser ajustado.
La oportunidad es ampliar el financiamiento para la economía real. El riesgo es que una flexibilización mal diseñada vuelva a trasladar el riesgo cambiario hacia deudores que cobran en pesos.
Por eso, la discusión que se abre no es simplemente cuántos dólares pueden prestar los bancos, sino a quiénes pueden prestarlos, bajo qué condiciones y con qué protección para el sistema financiero.














