jueves 26 de noviembre de 2020
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Maquinita a todo vapor: advierten que el 94% del déficit se financia con emisión

Para financiar los distintos paquetes de estímulos que dispuso el Gobierno Nacional y dotarlo de liquidez en medio de la pandemia. Preocupación por el impacto en la inflación y el dólar.

El 94% del déficit fiscal se financia en la Argentina con emisión monetaria, según advirtió hoy un informe del Instituto Argentina de Análisis Fiscal (Iaraf).

"El déficit fiscal hasta septiembre inclusive fue del 6,4% del PBI y la emisión de pesos desde el BCRA al Tesoro Nacional fue equivalente al 6% del PBI. El 94% del déficit fue financiado con emisión de pesos", indicó.

Consideró que, en el marco del debate sobre el Presupuesto 2021, es "imprescindible una discusión concreta por parte del Congreso Nacional, de modo tal de acordar al menos un plan de acción económica y social para 2021".

Indicó que el Gobierno Nacional apuesta en estos meses a la emisión de deuda en pesos como mecanismo que permita "disminuir el ritmo de emisión primaria de pesos por parte del BCRA".

"El Gobierno Nacional espera cerrar el 2020 con un déficit primario de 8,3% del PIB y con un déficit fiscal de 10,3%. Si se analiza la emisión de pesos primarios, se aprecia que llegaría a 8,3% del PIB", señaló el reporte.

Explicó que se trata de $2.250.000 millones, compuestos por utilidades por $1.600.000 millones y adelantos estimados por $650.000 millones.

"Esta previsión del Gobierno confirmaría la intención de un mayor uso de la deuda en pesos en los últimos meses del año. Para tener una idea concreta del peso de la emisión de pesos, se puede afirmar que en 2020 el BCRA estaría financiando el 80% del déficit fiscal con emisión, tanto por la vía de transferencia de utilidades como de adelantos transitorios", indicó.

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El déficit fiscal hasta septiembre inclusive fue del 6,4% del PBI y la emisión de pesos desde el BCRA al Tesoro Nacional fue equivalente al 6% del PIB.

El déficit fiscal hasta septiembre inclusive fue del 6,4% del PBI y la emisión de pesos desde el BCRA al Tesoro Nacional fue equivalente al 6% del PIB.

Si bien la Argentina tiene una larga tradición de cubrir déficits fiscales con emisión, este nivel de expansión monetaria es inédito y responde a la situación extraordinaria que vive el país debido a la pandemia del coronavirus.

Sostuvo que "en línea con recrear confianza por parte de los agentes económicos, resulta clave que el Gobierno haga visible un plan fiscal y monetario consistente, definiendo claramente cómo va a ser el manejo de los pesos que este año se terminarían emitiendo".

Expresaron que para 2021, el Gobierno espera recortar casi a la mitad el déficit primario anual del Sector Público Nacional, que pasaría a ser del 4,2% del PIB.

Evaluaron que esta corrección se realizaría en un contexto en el que la economía argentina rebotaría 5,5%, aportando un incremento de los ingresos tributarios de alrededor de 1 punto porcentual del PIB.

"Esto implica que la reducción del déficit se apoya principalmente en la reducción del gasto", afirmaron, al insistir en que "el desafío del manejo fiscal-monetario es muy grande. Se debería pensar en un plan de convergencia de las distintas variables nominales, incluyendo el manejo de los pasivos monetarios remunerados".

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Las tres etapas y el “efecto maquinita”

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La emisión monetaria presiona sobre el dólar y la inflación.

La emisión monetaria presiona sobre el dólar y la inflación.

Cómo si fuera sencillo, al difícil contexto global, en Argentina hay que sumarle los problemas adicionales de una economía que venía con serias dificultades.

Por un lado, las restricciones presupuestarias, la falta de acceso al crédito genuino, un dólar oficial anestesiado producto de un estricto control de cambios, tarifas y precios de servicios congelados, con reestructuraciones de deuda en el medio, plantean un complejo escenario que acota el margen de maniobra con el que cuenta el Gobierno.

Sin embargo, la estrategia desde un principio fue aplicar medidas similares a las que adoptaron otros países para enfrentar los efectos del coronavirus en la economía.

Con transferencias directas de dinero, proteger el empleo a través de subsidios al trabajo y ampliar planes de seguro de desempleo, en síntesis, utilizar la caja completa de herramientas de políticas económicas para proveer liquidez a la economía.

Para financiar los programas de estímulo, el Banco Central sale a imprimir una cantidad industrial de billetes, donde el rebrote inflacionario será casi inevitable.

Según los analistas, este experimento sin precedentes en la era moderna, genera un escenario con final abierto, que se puede dividir en tres etapas:

La primera, es el efecto cuarentena extendida, dónde por ahora, no hay certeza en cuánto al tiempo que se pueda prolongar.

La segunda fase, se dará una vez superada la pandemia; enfrentar la peor parte de la crisis. Atravesar y atenuar un periodo de recesión como resultado del freno en el nivel de actividad por el aislamiento obligatorio.

La tercera y última etapa, será lo que suceda con la dinámica de precios y los niveles de inflación que deberá enfrentar la economía doméstica.

Financiar los programas de estímulo demandará mayor grado de gasto público y por ende mayor nivel de emisión monetaria, el rebrote inflacionario de esa emisión será casi inevitable, advierten los economistas, que se encuentran en plena revisión de sus pronósticos para lo que resta del 2020.

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