Los oficios ganan terreno en Argentina y amplían la brecha salarial frente a docentes, policías y empleados públicos
Un economista de IDESA analizó el crecimiento de los oficios y advirtió por la brecha con los salarios registrados, impulsada por la demanda y la falta de especialistas.
La electricidad y la plomería se encuentran entre los oficios con mayor potencial de ingresos, aunque requieren experiencia y conocimientos técnicos.
Los oficios ganan terreno en Argentina como una alternativa laboral frente a los empleos tradicionales, en un contexto marcado por el deterioro del poder adquisitivo de los salarios y una demanda sostenida de trabajadores especializados.
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Así lo explicó Patricio Canalis, economista senior de IDESA, en diálogo con AIRE, al analizar la diferencia de ingresos entre quienes trabajan por cuenta propia y los empleados registrados.
Según el especialista, algunos oficios pueden generar ingresos muy superiores al salario promedio del empleo privado. Un plomero, por ejemplo, cobra en promedio unos $50.000 por hora, mientras que un electricista ronda los $35.000.
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Si se toma como referencia una jornada de 37 horas semanales, que es el promedio de trabajo de estas ocupaciones relevado por el INDEC, la facturación bruta mensual podría alcanzar los $7,4 millones en el caso de un plomero y los $5 millones en el de un electricista.
Canalis aclaró que esos montos sirven para dimensionar la magnitud de la diferencia, pero no representan el ingreso final que queda en el bolsillo del trabajador. A la facturación hay que descontarle los costos de los insumos, movilidad, herramientas, estacionamiento y otros gastos vinculados con la actividad.
Oficios: una brecha cada vez mayor frente a los salarios tradicionales
La diferencia se vuelve más marcada cuando se compara con los empleos registrados. De acuerdo con Canalis, el salario promedio de un trabajador privado ronda actualmente los $1,4 millones.
"Vos sabés que todos los meses lo vas a tener", explicó el economista al marcar una de las principales diferencias entre ambos modelos: el empleo registrado ofrece estabilidad y un ingreso mensual previsible, mientras que el trabajador independiente asume los riesgos de conseguir clientes, afrontar costos y sostener su actividad.
A la vez, el deterioro de los salarios tradicionales amplió esa distancia. Según los datos mencionados por Canalis, desde 2023 el salario público cayó un 17% en términos reales, mientras que el salario privado retrocedió un 4%.
En ese escenario, los oficios aparecen como una alternativa especialmente atractiva para quienes perdieron un empleo o necesitan reconvertirse laboralmente. "Por ahí a alguno que se quedó sin empleo o que está en los 40, 50 o 60 años y tiene que salir a autoemplearse, es una alternativa bastante atractiva", señaló.
No todos los oficios tienen el mismo potencial
El crecimiento de estas actividades no significa que todos los oficios tengan las mismas posibilidades. Canalis explicó que los trabajos con barreras de entrada más bajas tienden a saturarse más rápido.
Entre ellos mencionó la construcción, los servicios domésticos, los choferes de aplicaciones y los repartidores. En estos casos, es más sencillo incorporarse a la actividad, por lo que también puede aumentar rápidamente la competencia.
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En cambio, la plomería y la electricidad requieren mayor experiencia y conocimiento técnico. "No es lo mismo yo que aprendo en seis meses que un tipo que hace diez años y te conoce de todo sobre instalaciones eléctricas", explicó el economista.
Por eso, según Canalis, todavía existe margen para que ingresen nuevos trabajadores a esos rubros y agreguen valor a medida que adquieren experiencia.
El trabajo independiente como una alternativa al empleo formal
El fenómeno también modifica la forma en que algunos trabajadores piensan su actividad. Un oficio puede comenzar como una salida laboral individual y, con el tiempo, transformarse en un pequeño emprendimiento. "Quizás a la larga te posibilita, dado los valores que está pagando hoy, armarte una pequeña empresa", planteó Canalis.
La diferencia central está entre la seguridad de un salario mensual y el potencial de ingresos —pero también los riesgos— del trabajo independiente. En ese contexto, el crecimiento de los oficios refleja no solamente una mayor demanda de determinados servicios, sino también una transformación del mercado laboral argentino, donde cada vez más trabajadores buscan alternativas al empleo asalariado tradicional.






