Las deudas bajo la lupa: bajó la mora de las familias, pero creció en las empresas
La irregularidad de los créditos familiares bajó levemente en agosto, hasta el 12,81%, pero sigue cerca de duplicar el nivel de un año atrás. En las empresas subió al 3,8%.
Las familias siguen complicadas con las deudas y aumenta la mora de las empresas.
La morosidad crediticia mostró señales contrapuestas en agosto: mientras el atraso en los pagos de las familias registró una leve baja, el de las empresas volvió a aumentar. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad de las deudas a los hogares descendió al 12,81%, frente al 12,94% de julio. En las compañías, en cambio, pasó del 3,62% al 3,8%.
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La mejora entre las familias fue acotada y no alcanza, por sí sola, para hablar de una recuperación en la capacidad de pago. En la comparación interanual, la mora de los hogares aumentó 6,21 puntos porcentuales: pasó del 6,6% en agosto de 2025 al 12,81% un año después.
Además, el movimiento mensual estuvo influido por una modificación en la forma en que algunos bancos contabilizan parte de los créditos impagos. El dato, por lo tanto, convive con un escenario de dificultades financieras para muchos hogares y con un deterioro de la cartera empresarial.
La mora de las familias bajó, pero sigue en niveles elevados
El BCRA explicó que la irregularidad de los préstamos familiares retrocedió 0,13 puntos porcentuales en agosto. La dinámica se vinculó con una caída del 0,98% real en el saldo de créditos en situación irregular, mientras que el financiamiento total a los hogares permaneció prácticamente estable.
Sin embargo, el organismo también señaló que parte de la reducción estuvo relacionada con créditos impagos que algunos bancos retiraron de sus balances y trasladaron a cuentas separadas. Esas deudas dejaron de computarse dentro de la cartera utilizada para medir la morosidad, aunque eso no significa que los clientes hayan regularizado sus pagos.
La distinción es importante: una baja en el indicador no implica necesariamente que las familias estén en mejores condiciones para afrontar sus compromisos financieros.
Dentro del crédito a los hogares, la evolución fue dispar según el tipo de préstamo. Las tarjetas de crédito mostraron una disminución de su ratio de irregularidad, mientras que los préstamos personales registraron una leve suba. También aumentó la mora de los créditos prendarios, aunque en menor medida, y los hipotecarios mantuvieron niveles más bajos y prácticamente estables.
El financiamiento familiar tampoco mostró un impulso significativo. El saldo real de crédito creció apenas un 0,4% interanual en agosto. En la comparación mensual, las tarjetas retrocedieron un 1% real y los préstamos personales, un 0,5%. En cambio, los hipotecarios avanzaron un 1,8% real frente a julio y los prendarios, un 0,7%.
La mora de las empresas volvió a subir
Del lado de las compañías, el indicador de irregularidad avanzó 0,18 puntos porcentuales y llegó al 3,8% en agosto. El incremento se extendió a los préstamos de las distintas actividades económicas.
El deterioro se produjo en paralelo con una expansión del crédito: el saldo de los préstamos empresariales aumentó un 1,3% real mensual y un 6,7% interanual.
El crecimiento de los préstamos, por lo tanto, no impidió que aumentara la proporción de créditos con atrasos. La combinación de ambos movimientos muestra que la expansión del financiamiento no necesariamente se traduce en una mejora inmediata de la capacidad de pago de las empresas.
Al considerar familias y compañías en conjunto, la irregularidad del crédito al sector privado se mantuvo prácticamente estable: pasó del 7,73% en julio al 7,75% en agosto. El resultado estuvo en línea con los niveles observados durante los últimos cuatro meses.
Qué dicen los indicadores sobre el riesgo de impago
Otro dato del informe del BCRA aporta un matiz a la evolución de la morosidad. La probabilidad de default estimada para el conjunto del sector privado bajó por tercer mes consecutivo y se ubicó en el 2,26%, una reducción de 0,1 puntos porcentuales frente a julio.
Entre las familias, la medición descendió 0,24 puntos porcentuales, hasta el 3,71%, su menor nivel desde agosto de 2025. En las empresas se mantuvo prácticamente estable, en torno al 1,1%.
Este indicador no mide lo mismo que la mora acumulada: estima qué proporción del saldo de crédito que estaba en situación regular tres meses antes pasó a una categoría irregular durante el período analizado. Por eso, puede mostrar una mejora aunque el stock de préstamos impagos continúe elevado.
Cuando el crédito se convierte en una extensión del ingreso
Los indicadores bancarios adquieren otra dimensión al observar la situación económica de los hogares. Según el Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora correspondiente a septiembre, dos de cada tres personas se quedan sin dinero, a más tardar, el día 20 de cada mes.
Las dificultades son mayores entre los jóvenes y los sectores de menores ingresos. El 72% de las personas menores de 40 años no llega con dinero más allá de esa fecha, mientras que en los hogares de clase baja la proporción alcanza el 83,3%.
El relevamiento señala que apenas el 34% llega a fin de mes con sus ingresos y que solo el 9,8% consigue ahorrar. En ese contexto, el endeudamiento aparece muchas veces ligado a la necesidad de sostener los gastos cotidianos.
Entre quienes tomaron deuda, el 55,1% afirmó que lo hizo para cubrir necesidades básicas, como alimentos y salud. Otro 21,3% recurrió al crédito para pagar tarifas y servicios, mientras que el 11,8% lo utilizó para comprar bienes durables.
Cuando una parte importante de los hogares se endeuda para pagar alimentos, salud o servicios, el crédito deja de estar asociado exclusivamente al consumo y pasa a funcionar como un complemento de ingresos que no alcanzan hasta fin de mes.








