martes 21 de junio de 2022
Economía Ansés |

Jubilaciones: qué hay detrás de la nueva moratoria

La crisis del sistema de jubilaciones y pensiones va más allá de lo previsional y el proyecto de una nueva moratoria solo traslada a la etapa jubilatoria las privaciones por el desempleo y la informalidad durante la vida activa.

El sistema de jubilaciones y pensiones atraviesa una crisis que va más allá de lo previsional. El sistema se financia con aportes de los trabajadores y contribuciones patronales que se calculan sobre la masa salarial. Pero sucede que el 40% de los trabajadores del sector privado se desempeña en la informalidad, sin descuentos ni aportes de esos trabajadores ni contribuciones de las empresas. A eso se agrega que durante largos períodos muchos trabajadores están desocupados. En la actualidad, el desempleo abarca a 1.500.000 personas.

Así, con el paso del tiempo, son más los trabajadores que no reúnen los requisitos de los 30 años de aportes para poder acceder a la jubilación.

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Por la legislación actual, la mayoría de los hombres y mujeres tienen como jubilación obligada a la Pensión Universal del Adulto Mayor (PUAM), que abona el 80% del haber mínimo, al margen de los años de aportes efectivos del trabajador.

Por la legislación actual, la mayoría de los hombres y mujeres tienen como jubilación obligada a la Pensión Universal del Adulto Mayor (PUAM), que abona el 80% del haber mínimo, al margen de los años de aportes efectivos del trabajador.

De acuerdo a los datos de la Ansés, “apenas entre un 30% y un 37% de los varones de 64 años y entre un 12% y un 25% de las mujeres de 59 llegarán a la edad con el requisito cumplido de los 30 años de servicios con aportes. Por su parte, un 27% de los varones y un 22% de las mujeres deberían regularizar entre 5 y 19 años faltantes de aportes, mientras que el resto, debe regularizar más de 20 años de servicios para poder jubilarse”.

El Informe agrega que “extendiendo el análisis de la densidad de aportes a personas que aún están a unos años de cumplir la edad de retiro, aunque se comienzan a mostrar signos de leve mejoría, también puede detectarse la dificultad de acumulación de períodos contributivos suficientes para llegar a la edad de 60 las mujeres y 65 los varones con los 30 años de servicios con aportes. Para las mujeres de 50 a 58 años y los varones de 55 a 63 años, se advierte que un 24% de las mujeres y un 12% de los varones no cuentan con aportes registrados en la actualidad y que un 47% de las mujeres y un 37% de los varones tienen apenas entre 1 y 15 años de períodos con aportes registrados, por lo que, aun suponiendo que mantuvieran las mejores condiciones en lo que resta de sus trayectorias laborales, no podrían alcanzar los 30 años de servicios con aportes requeridos”.

Por la legislación actual –y dado que el 23 de julio vence la moratoria para las mujeres y la de varones es de nulo acceso- la mayoría de los hombres y mujeres tienen como jubilación obligada a la Pensión Universal del Adulto Mayor (PUAM), que abona el 80% del haber mínimo, al margen de los años de aportes efectivos del trabajador. Cobra lo mismo quien aportó 25 años que quien aportó 10 años o 0 años.

Para las mujeres de 50 a 58 años y los varones de 55 a 63 años, se advierte que un 24% de las mujeres y un 12% de los varones no cuentan con aportes registrados en la actualidad y que un 47% de las mujeres y un 37% de los varones tienen apenas entre 1 y 15 años de períodos con aportes registrados.

La PUAM, no solamente otorga un haber menor en un 20% al haber mínimo, sino que, además, no genera derecho a pensión; y dado que la edad mínima para acceder es a los 65 años, en el caso de las mujeres implica una espera de 5 años más respecto de la edad jubilatoria (60 años), para acceder a un beneficio reducido.

El proyecto de deuda previsional presentado por un grupo de Senadores kirchneristas permite al trabajador “comprar” los años de aportes no ingresados hasta completar los 30 años, que deberá pagar en hasta 120 cuotas, deducidas del haber jubilatorio. Así el jubilado cobrará menos del haber mínimo durante 5 años, responsabilizándolo –con una jubilación inferior- por la evasión empresaria y el desempleo.

Por ejemplo una mujer de 60 años, con 10 años de aportes y 2 hijos, deberá regularizar 18 años. Le descontarán durante 5 años una cuota mensual de $5.736 de su futura jubilación.

Un varón de 65 años, con 20 años de aportes, deberá regularizar 10 años. Se le deducirá una cuota de $3.187 mensuales.

Conclusión: las privaciones por el desempleo y la informalidad durante la vida activa se traslada a la etapa jubilatoria con haberes iniciales por debajo del haber mínimo ($32.630) que hoy todos admiten es insuficiente para tener una vejez digna.

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