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Inclusión financiera de las mujeres: ¿sos una emprendedora ordenada con tus finanzas?

Darle valor al tiempo invertido, hacer proyecciones del negocio, saber si son rentables, son sólo algunas de las cuestiones que las mujeres tienen que aprender a gestionar para tener libertad financiera y poder vivir de sus emprendimientos.

América Latina es una de las regiones donde más desigualdad de género existe. En Argentina ronda el 25% y varía de acuerdo a la calificación del puesto en el que se desempeñan las mujeres.

Dentro de esa brecha, la cuestión de la inclusión financiera de las mujeres aún tiene mucho por conquistar porque la falta de educación acerca de cómo invertir y llevar adelante un negocio diluye el deseo de emprender.

Pero cuando igualmente deciden avanzar en un proyecto, separar las finanzas personales de las de un emprendimiento, la eterna duda de no saber cuánto cobrar o qué ordenar para lograr un negocio rentable, son algunos de los puntos de dolor que aún quedan por resolver.

“Esto sucede porque traemos con nosotras una creencia de muchísimos años de que quien históricamente maneja el dinero es el hombre. Las mujeres que nos antecedieron no podían tocar el dinero, no se sabía el dinero que entraba ni cómo eran los negocios que hacían los maridos y las mujeres teníamos un lugar más de administradoras que de generadoras”, cuenta la contadora pública Graciela Vargas Landriel, desde el estudio en Rosario donde asesora a mujeres emprendedoras para ayudarlas en la organización de sus finanzas y que logren negocios rentables y puedan vivir de ellos.

Además de estos aspectos culturales prácticamente ancestrales, la profesional considera que esta falta de conocimientos es porque las finanzas “ha tenido muy poco espacio en la enseña de todos los niveles y la aproximación que tenemos a ellas está dada más que nada por una cuestión matemática a través de una suma básica de cuanto te alcanza con lo que tenés para comprar algo”.

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El camino hacia la libertad financiera

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Las mujeres tienen mucho que aprender en la arena financiera, pero antes que nada es equilibrar el problema de autoestima que no es más que “el valor que nos damos a nosotras mismas”, señala Graciela Vargas Landriel. Muchas veces, a la hora de poner precios, por ejemplo, el pensamiento que asalta es “nadie va a pagar lo que pido porque las mujeres no se sienten generalmente merecedoras de ese valor y por ende nunca lo trasladan al precio final del producto”. No contemplar el tiempo invertido, que es lo más valioso que tienen las personas, el recorrido, la trayectoria, las capacitaciones que fueron necesarias hasta que el negocio está funcionando, “es no darse valor a una misma”.

En el plano del manejo de los números, el primer paso es tener claridad sobre qué sucede con el dinero, registrar hacia dónde va y tener las finanzas ordenadas.

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Y eso, ¿qué implica?

“Lo financiero determina la liquidez que tenés disponible para hacer frente a los compromisos y en cambio lo económico determina -en cuanto a la facturación y a las ventas- si los ingresos te permiten cubrir los costos y te generan ganancia. Si estás siendo rentable o no. Vos podes tener liquidez pero no ser rentable y ahí estás haciendo un mal manejo del dinero”.

El S.O.S. administrativo, contable y financiero que gestiona junto a su equipo Graciela Vargas Landriel para todas aquellas mujeres que quieren vivir de su negocio incluye una guía para hacer proyecciones y así saber cuánto tiempo puede llevar recuperar una inversión, para tener en claro cuánto hay que vender, para conocer los costos fijos o para saber cómo está constituido el negocio, entre tantos otros servicios que brindan para que las emprendedoras puedan llegar a la meta.

“Hay algo que a las emprendedoras les cuesta comprender y es que las ganancias son del negocio y que mi sueldo es un gasto que tiene mi negocio, osea, mi sueldo es un costo”, señala la asesora. También sucede que este mismo desorden lleva a las emprendedoras, “a pagar todo junto, el alquiler de su casa, la luz, el gas y al proveedor, mezclando las finanzas personales con las del emprendimiento”. Esas prácticas muchas veces hacen procrastinar y “la cabeza tiene que estar en modo de empresa aunque seas la que haces todo. Poder adquirir la cabeza de dueña de negocio y de empresaria también tiene que ver con la educación financiera que necesitamos”.

4 tips rápidos para que las emprendedoras puedan ordenar sus finanzas

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  • 1- Registrar todos los ingresos y los egresos de dinero, incluso hasta los menos importantes.
  • 2- Tener un presupuesto armado para tener previsibilidad y saber si se están cumpliendo las metas
  • 3- Ahorrar a través de vivir con menos de lo que ingresa. “En este sentido siempre recomiendo a las mujeres tener un fondo de reserva, un colchón que dé tranquilidad”, señala la especialista.
  • 4- Nunca dejar el dinero quieto.