Una de las decisiones que analizan desde el Ejecutivo sería la de ponerle un tope a la cuota que pagan quienes ya contrajeron una deuda con este crédito.
El pago mensual tendría un límite que no podrá superar en más de 10 puntos a la variación del índice de salarios.
Al llegar a ese techo, la diferencia se capitalizará. El tomador del crédito pagará ese saldo con el resto del préstamo, según confirmaron fuentes oficiales a TN.com.ar. Serán cifras pequeñas que, en la práctica, deberían ser poco significativas en el prorrateo a 19, 20, 25 o 30 años.
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Este nuevo cálculo será complementario a la “cláusula gatillo”. Si la diferencia entre la cuota actualizada por inflación y la cuota actualizada por salarios es de 10%, el cliente podrá exigir al banco ampliar el plazo de devolución en un 25%.
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El sistema que implementará el Gobierno difiere de los distintos proyectos que la oposición había presentado en el Congreso para aliviar las cuotas de los créditos UVA. El Frente Renovador y el Bloque Justicialista ingresaron a Diputados y Senadores textos que proponen que las cuotas se ajusten por el índice de salarios si este es inferior a la inflación y que la diferencia se pague con fondos compensadores. El Ejecutivo es renuente a estas ideas, que supondrían capitalizar ese fondo compensador con aportes de los bancos o el Banco Central.
* La cuota no podría superar en más de 10 puntos el índice de salarios que mide el INDEC.
* La diferencia se capitalizará y se pagará en el transcurso del préstamo.
* Es una medida complementaria a la “cláusula gatillo” que extiende el plazo del crédito.
* De esta forma, se mantiene más estable la relación “cuota-ingreso” en el transcurso del préstamo.



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