Ser rentable y colaborar con el triple impacto es posible. Eso lo sabe bien Ignacio Lanús, fundador y actual dueño de TEIST, el servicio de catering que acompañó la última gala de los premios Martín Fierro Federal y que además de objetivos económicos, tiene metas sociales y ambientales.
TEIST tiene una marcada impronta social desde sus inicios. La empresa lanzó, en 2019, su Compromiso Teist, que implicaba donar por cada plato contratado para el catering de un evento, otro de comida nutritiva destinado a comedores y merenderos. Ese año, la firma llegó a donar 16.000 platos y 5.150 kilos de comida.
Las empresas B ponen su propósito empresarial socioambiental en el centro de su modelo de negocio.
Durante la pandemia, aprovechó la capacidad ociosa de la cocina y produjo viandas que se repartieron en comedores y hogares vulnerables. Actualmente dona para esos fines el 2% de su facturación. Pero no sólo eso; desde abril sus eventos son “carbono neutrales”.
TEIST vio la luz en 1997 en la zona norte del AMBA cuando Ignacio Lanús, junto a su primo, trasladaba mercadería en una camioneta prestada desde el supermercado mayorista hasta el garaje de su casa dónde acopiaban todo lo necesario para salir a ofrecer su propuesta: asado argentino a domicilio. El negocio creció, llegaron los eventos grandes -asado para 500 personas- y se volvió rentable.
Pero en el año 2010 el costo del asado se volvió muy caro. Fue ahí cuando transformaron el negocio hacia algo más moderno, neutral y estándar. La firma contrató a su primer empleado y alquiló un monoambiente como depósito, que le sirvió para acopiar bebida, vajilla y que tenía una pequeña cocina en la que podían preparar los bocados para los eventos. Todo marchaba sobre ruedas porque la inversión se fue sustentando con el propio trabajo.
LEER MÁS ► El desafío del traspaso generacional de la pyme familiar: el 70% no llega a la segunda generación
Como a todos los emprendimientos, a TEIST también le llegó su momento crítico. “Hasta el 2015 crecíamos a un ritmo sostenido, con una planta de 3 pisos enormes en la que preparábamos todo para los eventos. Pero yo quise tomarme un año sabático y me fui de viaje, dejando a cargo a parte de mi equipo que manejaron muy bien el negocio hasta que de repente, en 2016, debido al proceso inflacionario, nos encontramos con que debíamos 60 mil dólares”, cuenta Ignacio. La estructura era muy grande pero poco eficiente y, además, “éramos una PyME muy joven en la que cometí el error de delegar sin ver la importancia del rol que yo mismo ocupaba. “Faltaba la mirada de quien conduce”, dice.
La ausencia del CEO desmadró el negocio y el proyecto volvió al garage. Se hizo frente a las deudas, para regularizar la situación y la firma volvió a ponerse de pie en 2018. Tomando nota de su error, se formó en administración, finanzas, marketing y gastronomía en el IAG.
Hoy, cuenta con 18 empleados fijos y personal eventual que puede llegar, en un fin de semana, a un total de 300 personas.
LEER MÁS ► Son argentinos y crearon una plataforma para invertir en la compraventa de jugadores de fútbol
La crisis de los 40: tiempos de cambios
El 2019 fue el año de los replanteos. “¿Cómo me veo de acá en adelante? ¿Qué me motiva? ¿Ser el catering más grande de Argentina?”, son algunas de las preguntas que surgieron. Lanús dice que lo que quiere es “generar impacto”. Si el negocio crece, “si yo crezco, quiero que crezcan todos. Ahí me doy cuenta que quería llevar mi empresa hacia un proyecto de triple impacto que busque rentabilidad, pero también impacto social y ambiental”.
TEIST es actualmente el único catering argentino certificado como empresa B y “con nuestra campaña “Un plato por otro plato”, por cada cubierto que cobramos acercamos un plato a un comedor”, cuenta Ignacio Lanús.
De su facturación total, TEIST destina el 2% a eventos para fundaciones. Su campaña de RSE suma 26.876 platos de los cuales 6.250 fueron viandas por la pandemia. En total, 6.639 kg de comida.
Durante el año pasado facturó 200 millones de pesos y prevé un crecimiento del 30% para el 2023 a través de la compra de “un terreno de 5 hectáreas para tener nuestro propio salón de eventos y de esa manera ofrecer un producto cerrado de catering, barra y ambientación”.
Ignacio Lanús dice que su mayor orgullo es que los identifiquen con empresas B. “Tenemos una calculadora donde medimos el impacto ambiental de cada evento. Compensamos nuestra huella de carbono invirtiendo en proyectos verdes que cuidan la biodiversidad”. ¿Qué les gusta comer a los argentinos?
Sobre las preferencias culinarias de los argentinos cuenta que “antes, en las fiestas había menos cultura gastronómica y esperaban sorprenderse. Hoy al argentino, le gusta la combinación a través de una comida elaborada pero también con una milanesa de peceto o el clásico revuelto gramajo. Más allá de lo que sirvas tiene que ser rico, sabroso y que te lleve a reconocerte en los sabores”, señaló.
LEER MÁS ► La lista completa con todos los nominados a los Martín Fierro 2023







