La Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) volvió a subir con fuerza la tasa de interés en 0,75 puntos porcentuales y la ubicó en un rango entre 2,25% y 2,50%, como respuesta al alza de la inflación, que alcanzó junio un 9,1% interanual, el mayor nivel en más de 40 años.
El organismo señaló en su comunicado que " la creación de puestos de trabajo ha sido sólida en los últimos meses y la tasa de desempleo se ha mantenido baja". No obstante, la inflación sigue siendo elevada, "lo que refleja los desequilibrios de la oferta y la demanda relacionados con la pandemia, el aumento de los precios de los alimentos y la energía".
Los último movimientos de junio y julio representan las subas consecutivas más estrictas desde que el Banco Central de EEUU comenzó a utilizar la tasa de fondos a un día como la principal herramienta de política monetaria a principios de la década de 1990.
La Reserva Federal se endureció y encarece el crédito para hacer bajar la inflación.
"La guerra de Rusia contra Ucrania está causando tremendas dificultades humanas y económicas. La guerra y los eventos relacionados están creando una presión alcista adicional sobre la inflación y están pesando sobre la actividad económica mundial. El Comité está muy atento a los riesgos de inflación", explicó la FED en su nota de prensa.
Asimismo, anticipó que en los próximos meses no descarta otra serie de ajustes para hacer frente a una tendencia inflacionaria que el organismo busca detener para regresar el sendero objetivo del 2%. En este sentido, señaló que " los aumentos continuos en el rango objetivo serán apropiados".
Entre junio y julio la tasa se ajustó 150 puntos básicos, la mayor alza desde la época de Paul Volcker a principios de los años ochenta.
En este último tiempo, se intentó mantener las tasas muy cerca de cero para sostener la actividad ante los efectos de la pandemia.
En línea con lo que esperaba el mercado, la entidad volvió a ajustar su política monetaria, en medio de su lucha contra la inflación.
La FED atribuyó el aumento de la inflación a "desequilibrios de oferta y demanda relacionados con la pandemia, altos precios de la energía y presiones generalizadas sobre los precios".
Asimismo, en las últimas semanas esta situación se potenció por las consecuencias de la invasión de Rusia a Ucrania, que disparó los precios de la energía, especialmente el petróleo, y los commodities.
Uno de los objetivos principales de esta decisión es contener la inflación, que trepó al 9,1% interanual el mayor nivel en 41 años.
El gran riesgo, opinan los expertos, es que la suba de tasas pueda enfriar la economía y la lleve a una recesión.
Cómo impacta en la Argentina?
La suba de la tasa de interés en los Estados Unidos tiene un efecto negativo directo en los mercados emergentes, por el impacto en el sector financiero y en los mercados de commodities.
Por un lado, al verse tentados por la mejora de rendimientos de los activos financieros más seguros -cómo los bonos del tesoro americano- los inversionistas salen de colocaciones de riesgo, para tomar posiciones en esos instrumentos en lo que se conoce como " fly to quality" (vuelo a la calidad).
Asimismo, los fondos que especulan en los mercados de commodities, por ejemplo, cereales, también prefieren cambiar de rumbo lo que en muchos casos provoca una caída en los precios que perjudica a países tan dependiente de las materias primas como la Argentina.
Al ser una política ya anunciada, la suba de la tasa de interés de la FED y sus consecuencias fue analizada en un documento específico del FMI donde aconsejó a los países en vías de desarrollo a tomar previsiones.
En lo que respecta al mercado local, este incremento provoca que los inversores se vean atraídos por colocaciones más seguras y eviten los riesgos en mercados emergentes, borrando a la Argentina de su menú.
Según los analistas, en otras circunstancias, donde Argentina estuvo más cerca del mundo o con mayor capacidad de recibir flujos desde el exterior y poder hacer colocaciones de deuda en dólares, le hubiese impactado mucho más, porque, claramente desde ahora habrá una mayor aversión al riesgo.
Hoy en día, con un Riesgo País orillando los 3.000 pts. y alejado de los mercados internacionales de crédito, los efectos impactarán en menor medida.
Sí puede hacerse más difícil el panorama para empresas privadas que aún mantienen acceso al mercado de deuda.
Eso sí, tendremos que aprender a convivir desde hoy con un dólar más fuerte en el mundo.
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