A diferencia de otras crisis provocadas por desequilibrios domésticos, la persistente caída de la actividad económica en Argentina responde a factores internos pero se inscribe en un contexto internacional en el que “la contracción económica que está provocando el covid-19 a nivel global es la más fuerte desde la Gran Depresión de 1930”, según la opinión generalizada de los organismos internacionales.
Según la Comisión Europea, la crisis del covid-19 llevará a una caída del PIB de la Unión Europea en el 2020 del 7,5 % y del 6,5 % en EE.UU., con diferencias muy significativas entre países. En un extremo, Grecia, con una caída del 9,7 %, seguida de cerca por Italia y España. En el otro, Polonia, con una caída prevista del 4,3 %, y Japón, con el 5 %.
Aun así, la pandemia no ha sido erradicada y en buena parte del planeta no alcanzó el pico de contagios y fallecidos. De aquí se desprende que las estimaciones sobre el impacto económico son aún provisorias y pueden tener cambios muy significativos en una u otra dirección.
De todas maneras, la pandemia y la cuarentena encontraron a la economía argentina en medio de una recesión prolongada, con la actividad económica en un retroceso casi permanente que la ubicaban a fines de 2019 en un nivel similar al de 10 años atrás. Y que hasta la aparición del coronavirus en la Argentina, la economía continuaba en recesión y con múltiples problemas sin resolver, como el de la baja del consumo y la inversión, mayores niveles de pobreza, la reestructuración de la deuda o el cepo cambiario con múltiples “dólares alternativos”.
Efecto pandemia
Con 10 días afectados por la pandemia, la actividad de marzo retrocedió un 11,5% respecto al mismo mes de 2019 y una caída de 9,8% respecto al mes anterior. En tanto, en el primer trimestre del año, la actividad que venía retrocediendo un 2%, cayó al 5,4% respecto del mismo período de 2019.
Los números de abril se presentan más adversos porque la cuarentena estuvo vigente todo el mes y recién en mayo en algunas ciudades o provincias se permitió el reinicio de algunas actividades, mientras en otras hubo que dar marcha atrás con la permisividad que se otorgaron a muchos sectores.
En consecuencia, lo que puede pasar con la actividad en los próximos meses sigue siendo incierto porque está condicionado a numerosos variables. Entre otros, a la evolución de la pandemia en el país y en el mundo, en especial con los países que más comercia la Argentina, entre otros Brasil, a la evolución de los precios internacionales de los “commodities”, a la demanda internacional y a cómo evolucione el valor del dólar oficial, la brecha con los dólares paralelos, el arreglo de la deuda, la presión inflacionaria y la magnitud del financiamiento del Banco Central al Tesoro Nacional.
Así lo único cierto es que el futuro económico y social próximo en Argentina y en el mundo sigue siendo incierto.
Te puede interesar








Dejá tu comentario