El bono de $70.000 para jubilados está congelado desde 2024: otra clave de la motosierra fiscal
El bono de hasta $70.000 está congelado desde marzo 2024. Ajustado por la movilidad previsional del período, ese bono debería rondar los $200.000: son $130.000 mensuales menos.
El bono no se integra al haber, por lo que no se computa para el pago del aguinaldo.
El congelamiento del bono previsional y la reducción de su alcance entre los jubilados y pensionados de haberes mínimos ayudó de manera significativa a la “motosierra” con el “ahorro” fiscal de las cuentas públicas.
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Según la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), “desde la perspectiva fiscal, el gasto en bonos previsionales mostró una expansión significativa entre 2022 y 2023, alcanzando el 0,54% del PIB, seguido por una reducción en 2024 y 2025 hasta niveles cercanos al 0,35% del PIB, en línea con la evolución de sus beneficiarios (de agosto a septiembre de 2023 hubo una reducción de un millón de beneficiarios pasando de 4,9 millones a los 3,6 millones actuales)”.
A su vez, “el mantenimiento del valor nominal del bono desde 2024 implica una reducción de su peso relativo dentro del ingreso total de los beneficiarios, modificando la composición del ingreso previsional en favor del haber ordinario.
En conjunto, el análisis evidencia que los refuerzos previsionales inciden tanto en la configuración de los ingresos de los Adultos Mayores como en las condiciones de vida de sus hogares, al tiempo que presentan una relevancia no menor en la dinámica del gasto previsional, constituyendo un elemento significativo para el análisis integral de la política previsional”, agrega el Informe.
El bono de hasta $ 70.000 está congelado desde marzo 2024. Ajustado por la movilidad previsional del período, ese bono debería rondar los $ 200.000: son $ 130.000 mensuales menos. Y como el bono no se integra al haber, no se computa para el pago del aguinaldo.
El Informe destaca:
- La caída en la cantidad de beneficiarios producida a mediados de 2023 estuvo asociada a modificaciones normativas que restringieron los requisitos de acceso al beneficio. En particular, el umbral de elegibilidad se redujo de dos haberes mínimos jubilatorios a uno y medio, lo que implicó un criterio más estricto para la percepción del bono y, en consecuencia, una disminución en el número de beneficiarios. Desde septiembre de 2023, la cantidad de beneficiarios se ha mantenido relativamente estable, por debajo de los 4 millones de personas.
- El bono previsional se ha consolidado como un complemento relevante del ingreso en los tramos inferiores del sistema, incidiendo tanto en la tasa de sustitución como en el poder de compra de los haberes mínimos. En este marco, resulta pertinente incorporar una dimensión adicional de análisis vinculada a su incidencia en el gasto público.
- La evolución del gasto en bonos previsionales entre 2019 y 2025 revela un cambio de paradigma en la gestión de la seguridad social. Tras un periodo de fuerte expansión entre 2022 y 2023, donde el bono pasó de representar del 0,14% al 0,54% del PIB para compensar los rezagos de la fórmula de movilidad anterior, en el bienio 2024-2025 el peso relativo de la partida en la economía inició una fase de contracción, llegando a representar el 0,35% del PIB en 2025 y volviendo a niveles similares a los de 2022.
- La decisión de mantener constante el valor nominal del bono parece responder a una política de convergencia hacia el haber contributivo donde se espera que la participación de los refuerzos discrecionales dentro del ingreso total de los adultos mayores disminuya, devolviendo el protagonismo al haber ordinario, que es, por definición, el componente institucional y previsible de la seguridad social.






