Dónde está parada y hacia dónde se dirige la economía argentina
Mientras la inflación se desaceleró al 2,1% en mayo y el riesgo país perforó los 500 puntos, la economía real cruje: la industria y la construcción no levantan cabeza, la pobreza golpea con fuerza y se destruyen seis empleos industriales por hora. Radiografía de un país con estabilidad financiera pero asfixia en la calle.
Los vaivenes de la economía argentina, con fuertes diferencias entre los distintos sectores.
La inflación en Argentina se desaceleró en mayo al 2,1%, con un alza del 33,2% en los últimos 12 meses, y el riesgo país perforó los 500 puntos, con un frente exportador positivo. Esta “estabilidad macro”, sin embargo, contrasta con la producción industrial que registró una baja mensual de 2,1% sin estacionalidad contra marzo y de 2,8% interanual.
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También con la construcción que en abril tuvo una baja de 2,8% respecto a igual mes de 2025 y el índice de la serie desestacionalizada registró una variación negativa de 4,0% respecto al mes anterior.
Y una línea de pobreza para una familia tipo que alcanzó los $1.498.741 en mayo pasado, con un incremento de morosidad de las personas y familias sobre los créditos y préstamos.
La actividad confirma el estancamiento industrial
Los datos oficiales confirman la tendencia: la producción industrial está estancada con tendencia a la baja desde hace más de un año. El primer cuatrimestre cerró con una baja de 2,4% frente al mismo período de 2025.
La producción sigue lejos de sus máximos: está 5,7% por debajo de febrero de 2025 (pico del Gobierno de Milei) y 15,1% por debajo del pico histórico de la última década (noviembre 2017).
Los datos adelantados de mayo anticipan una nueva merma de la actividad: caen autos (−20,9% interanual.), cemento (−1,5% interanual.) mientras que repunta levemente la venta de materiales para la construcción (1,5% interanual.). La industria cerraría el año con una caída en torno al 1,9% anual.
El efecto en el sector productivo y el empleo
Según el economista Diego Coatz:
- La actividad industrial es un serrucho con tendencia clara hacia la baja. Hay un efecto sándwich: precios y demanda a la baja, costos al alza. Crece la presión sobre la rentabilidad.
- Se está perdiendo un empleo industrial cada seis minutos. En el último año fueron 79.200 (directos e indirectos).
- Las exportaciones récord no generan empleo. No hay derrame en la economía de la gente.
- Empleo que se pierde en la industria es un empleo que se degrada a la economía informal: va a una feria o a una aplicación.
- Esta trayectoria lleva al país a una paradoja: puede haber más dólares con estabilidad macro y más desempleados o subempleados con inestabilidad micro.
Coatz dice que “el panorama no es alentador para los próximos meses. Sólo un 3,3% de las empresas esperan incrementar su dotación de personal en los próximos tres meses. Es el valor más bajo de toda la serie. Por el contrario, 17,7% de las empresas espera disminuir su dotación de personal.
Estos datos van en línea con la realidad laboral del sector: durante el último año (febrero 2026), se perdieron 45.000 empleos formales directos y 79.200 totales en la industria, y cerraron 1.800 PyMEs industriales. Se pierden 6 empleos industriales por hora.
Y el sector informal le sigue ganando espacio al sector formal, a causa de la presión tributaria elevada, los márgenes en caída y el incremento del contrabando.
Las proyecciones y el impacto financiero para el segundo semestre
En tanto, el especialista Jorge Vasconcelos sostiene que “de cara al segundo semestre, el panorama de la primera mitad del año podría cambiar, porque la expansión de la producción exportable no aporta sólo dólares a la balanza comercial, tiene efectos directos e indirectos sobre una gama no menor de sectores vinculados.
Además, en el plano financiero, han transcurrido más de tres meses con tasas de interés de cortísimo plazo que se ubican por debajo de la inflación. Cierto es, de todos modos, que los elevados ratios de morosidad tienden a obturar las arterias del crédito, con últimos datos a abril que marcan un elevado 7,3 % de mora (en promedio), desagregado en 12,0 % para el caso de las familias y de 3,3 % para las empresas”.







