Argentina no quedó exenta del golpe arancelario de Trump, pese a las ilusiones del presidente Javier Milei, y profundizó la debacle de las acciones, la presión sobre el dólar y la disparada del riesgo país. Encima, Milei no pudo obtener su foto con Trump durante su viaje relámpago a los Estados Unidos.
No es la primera vez que un supuesto “aliado y amigo” termina golpeando a sus aduladores.
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Javier Milei viajó a Estados Unidos a recibir un premio, pero no consiguió su objetivo: una foto con Donald Trump.
Como explica la Consultora Quantum: “El rendimiento actual de los bonos soberanos de Argentina se alejó de la media de países emergentes. Está en línea con bonos soberanos de países que tienen fundamentos deteriorados o que pasan por situaciones de tensiones políticas y sociales y pseudo-bélicas. Un caso de ellos es Congo, cuya deuda rinde 14,2% anual o Kenia 11,5%, Pakistán 12% o Egipto 11,5%”. La comparación habla por sí misma.
El FMI condiciona el acuerdo a un giro en la relación con China
En tanto, el “misterioso” acuerdo con el FMI se tornó más sospechoso porque Mauricio Claver Carone, el enviado especial para América Latina del presidente Donald Trump, dijo que en el préstamo con Argentina “la prioridad de Estados Unidos” es que el nuevo programa “no refuerce la posición de China” con créditos swap, a los que calificó como “extorsivos”. “Queremos que termine la famosa línea de crédito que tiene Argentina con China”, dijo Claver Carone.
En otras palabras, que una parte de los desembolsos sirva para que Argentina cancele la deuda con China, que es del orden de los U$S 5.000 millones.
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“El Departamento de Estado no ve con buenos ojos la continuidad del acuerdo de financiamiento que Argentina mantiene con China a través del swap, el cual actualmente representa el 47% del activo de las Reservas Brutas al 31 de marzo”, indicaron desde Portfolio Personal Inversiones (PPI). Reservas que desde el 7 de enero de este año disminuyeron en unos U$S 8.000 millones.
El peso de la deuda externa
En tanto, de aquí a fin de año, el Tesoro Nacional enfrenta vencimientos de deuda en moneda extranjera por U$S 21.000 millones. De ese total, U$S 11.227 millones corresponden a las Letras Intransferibles que podrían cancelarse en parte o en su totalidad con los desembolsos del FMI o renovarse con la emisión de nuevas Letras Intransferibles. Quedarían unos U$S 10.000 millones, de los cuales unos U$S 1.500 millones son intereses a pagar al FMI y otro tanto al resto de los organismos financieros internacionales.
En marzo, de acuerdo a la consultora LCG, “los depósitos en dólares tuvieron otro mes de caída (-U$S 948 millones), en un contexto de goteo sostenido. El stock retrocedió a U$S 29.426 millones. Desde el 8 de noviembre, momento en el que finalizó la etapa 1 del blanqueo y se cuenta con la posibilidad de retirar sus depósitos sin penalización, dejaron el sistema U$S 4.813 millones, casi un tercio de lo ingresado en el blanqueo”.
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El golpe externo por la guerra comercial desatada por Trump encontró a la Argentina en medio de una crisis interna por el agotamiento de la política económica oficial, evidenciada en la continua pérdida de reservas. Y agravada por la supuesta estafa cripto $Libra y el fracasado intento de nombrar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema.
Hacia delante, el sacudón interno está en su primera fase, pero en el plano interno las elecciones previstas para este año pueden acelerar los tiempos de un destino incierto.