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Economía INDEC | Banco Central |

Debuta la nueva medición de inflación del Indec: pesan menos los alimentos y la ropa y más los servicios

En la medición del nuevo Indice de Precios del Indec, que debuta con la difusión de la inflación de enero, pierden peso los bienes y en especial Alimentos y Bebidas y prendas de vestir y calzado y ganan ponderación los servicios. También aumentan su peso los precios regulados por el Estado.

El nuevo Indice de Precios del Indec debutará con la difusión de la inflación de enero. En la medición, pierden peso los bienes —y en especial Alimentos y Bebidas y prendas de vestir y calzado— y ganan ponderación los servicios. También aumentan su peso los precios regulados por el Estado.

En consecuencia, debido al fuerte aumento de los servicios en los dos últimos años, el Banco Central considera que este cambio de medición no debería producir un sobresalto en los índices inflacionarios.

Como es sabido, el Indec comenzará a publicar la inflación nacional correspondiente al mes de enero utilizando un nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC). El principal cambio consiste en la actualización de la composición de la canasta de bienes y servicios, utilizando la información de la encuesta de gastos (ENGHo) realizada entre 2017 y 2018.

En lo referido a la composición de la nueva canasta, ganarán peso los servicios en detrimento de los bienes. La información extraída de la ENGHo 2017/18 permite estimar ponderadores similares a los que utilizará el Indec para construir el nuevo IPC.

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En la nueva medición pierden peso los bienes en especial Alimentos y Bebidas.

En la nueva medición pierden peso los bienes en especial Alimentos y Bebidas.

En términos de las categorías principales (precios regulados, núcleo y estacionales), se estima que los precios regulados aumentarán su ponderación a costa de la categoría de precios núcleo, mientras que los precios estacionales mantendrán una ponderación similar.

Dentro del conjunto de bienes se destacan las pronunciadas pérdidas de ponderación de Alimentos y Bebidas no alcohólicas y de Prendas de vestir y calzado, a la par del incremento en el peso de los Combustibles.

Los Alimentos y Bebidas no alcohólicas cederían aproximadamente 6 puntos porcentuales de participación en el IPC (de los cuales dos puntos serán atribuibles al agrupado Carnes y derivados). Las Prendas de vestir y calzado disminuirían su participación desde el 8,2% implícito en 2025 en el IPC anterior a aproximadamente 6,8% en el nuevo.

En sentido contrario, se destaca el incremento de casi 3 puntos en la ponderación de Combustibles y lubricantes. Otra forma en la que se reflejará la menor influencia de los precios de los alimentos en el IPC será la marcada caída en el peso de Restaurantes y comidas fuera del hogar (desde aproximadamente 10% a 6% del índice), aunque este agrupado se clasifica como Servicio, señala el BCRA

En sentido contrario, el resto de los servicios privados promediaría un significativo aumento en su ponderación, destacándose por ejemplo el caso de Alquileres y gastos conexos que duplicarían su peso (desde alrededor de 3% a 6%).

Qué dice el el Informe del Banco Central

Los precios regulados de los servicios públicos aumentarán su ponderación, pero el impacto será menor al que suele estimarse cuando se compara usando el período base del IPC anterior, sin tener en cuenta que sus ponderadores fluctuaron por la evolución de los precios relativos. El caso más ilustrativo es el del agrupado Electricidad, gas y otros combustibles. La fuerte caída entre 2020 y 2023 de su ponderador implícito en el IPC se correspondió con una baja pronunciada del peso en la canasta real de los hogares durante esos años.

Al lanzar el nuevo IPC en 2026, luego de una importante recomposición de tarifas, el Indec reduce el problema que podría haberse generado en años recientes de sobreponderar el gasto en Electricidad y gas; lo que habría sucedido si se aplicaban pesos correspondientes a un año en el que las tarifas se encontraban en niveles récord (2018) a un año en el que estaban en niveles mínimos (por ejemplo, 2023). Resulta que la corrección tarifaria iniciada en 2024 permitió aproximar parcialmente el ponderador implícito de Electricidad, gas y otros en el IPC anterior (4,1%) al nuevo ponderador surgido de la ENGHo 2017/18 (5,3%).

Con los cambios que tendría el nuevo IPC es esperable que, en el corto plazo, aquellos shocks que influyan más directamente sobre el precio de los bienes, como por ejemplo las fluctuaciones de los precios internacionales de commodities agrícolas o las correcciones del tipo de cambio, tiendan a incidir menos en la inflación de corto plazo en relación con el IPC anterior (compuesto en mayor medida por bienes).

En sentido opuesto, las actualizaciones de las tarifas de los servicios públicos, los mecanismos indexatorios en alquileres y expensas, y la evolución de los salarios tenderán a impactar relativamente más en el nuevo IPC.

Si bien el conjunto de las modificaciones en las ponderaciones del IPC tendrá efectos sobre la sensibilidad de la inflación a distintos shocks de corto plazo, ello no debería afectar significativamente la tendencia inflacionaria esperada.