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Economía Aumentos | Prepagas | pobreza

Cuatro aumentos en las prepagas: otro golpe a la clase media

El padrón de afiliados a prepagas se achica, mientras el Estado termina absorbiendo a pacientes que en el pasado eran atendidos por la salud privada.

El aumento acumulativo del 9% en 4 tramos de las cuotas de las prepagas –lo que arroja un acumulado del 41,2% en tan solo 6 meses (de agosto 2021 a enero 2022)- es un golpe en especial a la clase media asalariada y profesional, y a los adultos mayores, que conforman el núcleo central de los afiliados a la medicina privada.

Con esos aumentos un plan médico para un matrimonio mayor subirá de $ 20.000 a casi $ 30.000 mensuales en enero 2022 y con hijos menores a $ 35.000 o $ 40.000, según el grupo familiar.

Ese es el costo para los afiliados voluntarios mientras los que pueden derivar los aportes a una obra social vinculada a una prepaga para recibir las prestaciones de la medicina privada, deberán pagar más por la diferencia con el plan prepago.

Esos aumentos se inscriben en un proceso inflacionario ascendente, una caída del poder de compra de salarios, jubilaciones e ingresos en general y una disminución de la actividad económica que sin pausa ya suma una década.

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El 30% de los empleados formales de la Argentina reciben sueldos que ni siquiera alcanzan para cubrir la línea de pobreza.

El 30% de los empleados formales de la Argentina reciben sueldos que ni siquiera alcanzan para cubrir la línea de pobreza.

Por la pérdida de ingresos frente a la inflación – del orden del 20% al 30% según los sectores-- o directamente del empleo, el padrón de las prepagas se fue achicando y con estos aumentos se espera que muchos opten por “bajar” del plan, darse de baja o mantenerse, comprimiendo otros gastos o apelando a los ahorros.

Es una decisión difícil por lo que representa la atención médica, más aún en estos tiempos de pandemia.

Es que, además, las prepagas sostienen que esos aumentos de cuotas son insuficientes y el Gobierno les reconoce esa situación a través de subsidios (Repro), reducciones impositivas y en el pago de las contribuciones patronales.

Es de esperar entonces que en 2022 el Gobierno intente reducir esos subsidios trasladándolos directamente a las cuotas de los afiliados.

La realidad es que la ancha base de la pirámide social, compuesta de clase media, se sigue comprimiendo y los que se “cayeron” pasaron a agrandar los sectores precarios, frágiles, vulnerables, pobres e indigentes. Números que marcan una fuerte reversión de la otrora movilidad social ascendente.

Clase media en caída

En los últimos años, de la mano de los ajustes, el estancamiento y la recesión, la extendida clase media vino descendiendo sin pausa varios escalones, engrosando la legión de los sectores frágiles, vulnerables o directamente pobres e indigentes.

Todo esto fue pasando antes de la pandemia y, lógicamente las restricciones en la actividad por el Covid, agravaron el deterioro social.

De la extendida clase media, Argentina pasó a una realidad bien distinta, la que muestra hoy una extendida pobreza que golpea a más del 40% de la población (casi 20 millones).

A la pérdida de ingresos, por la informalidad y el desempleo, un sector de la población también quedó fuera de la cobertura de la obra social o de la prepaga, De los nuevos jubilados, más del 60% tiene que recurrir a las moratorias porque no reúne los 30 años de aportes y se jubila con el haber mínimo ($ 23.065) o menos, con la PUAM ($ 18.452).

De los empleados registrados, se estima que el 30% tiene ingresos inferiores a la línea de pobreza. Entre los no registrados, asciende a más del 70%. La pobreza entre los chicos, chicas y adolescentes supera el 65%, un presente y un futuro más que hipotecado.

Un importante sector de los pequeños fabricantes o comerciantes tuvo que cerrar las persianas o pasar a la informalidad.

Para un vasto sector de la sociedad, el otrora trabajo “en blanco” fue sustituido por el desempleo o el empleo precario e informal. La garantía de una vejez digna, por una jubilación asistencial. La Pyme familiar no pudo mantenerse. Y de una pobreza estructural del 20/25%, la marca supera el 40%.