Créditos a un clic y cuotas cada vez más difíciles: qué hay detrás de la creciente morosidad de los hogares
La mora de las familias alcanzó niveles elevados y el economista Sergio Hauque analizó en AIRE las causas del fenómeno.
Qué hay detrás de la creciente morosidad de los hogares
La morosidad de los hogares se convirtió en uno de los fenómenos que atraviesan a la economía argentina. El crecimiento del crédito durante los últimos años permitió que más personas accedieran a financiamiento, pero también aumentó la cantidad de familias que tienen dificultades para afrontar sus deudas.
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El economista y profesor universitario Sergio Hauque visitó los estudios de AIRE y analizó el escenario durante el programa Una Tarde A La Vez. Allí puso el foco en un cambio que, según explicó, tuvo un fuerte impacto: la posibilidad de acceder a un crédito de manera inmediata desde el teléfono celular.
Uno de los cambios que se vivió en los últimos años y que evidentemente "algo tendrá que ver con el aumento de los niveles de mora es la posibilidad de obtener créditos a un clic”, sostuvo Hauque durante la entrevista.
Créditos a un clic: el nuevo escenario para los hogares
Para el economista, la transformación no se limita al sistema financiero. También cambió la forma en que los consumidores realizan sus compras, con el crecimiento de las ventas online y la posibilidad de adquirir productos y servicios sin trasladarse físicamente a un comercio.
En ese contexto, Hauque vinculó la facilidad para acceder al financiamiento con el fuerte crecimiento del crédito en Argentina.
Según explicó, después de la crisis de 2001 se produjo una importante contracción del crédito, tanto para las familias como para las empresas. Sin embargo, en los últimos años ese escenario comenzó a modificarse y el financiamiento al sector privado creció con fuerza.
El problema, señaló, es que el aumento del volumen de préstamos estuvo acompañado por un incremento de la proporción de créditos que ingresaron en situación de mora.
“Evidentemente el crédito creció mucho, pero al mismo tiempo el porcentaje de créditos de mora también creció”, explicó.
Los datos oficiales muestran la magnitud del fenómeno. De acuerdo con el Banco Central, en julio de 2026 la morosidad de las financiaciones a las familias llegó al 12,9%, mientras que para las empresas fue del 3,6%.
Tasas de interés, cuotas y pérdida de poder adquisitivo
Hauque ubicó uno de los momentos clave hacia finales de 2025, cuando las tasas de interés aumentaron fuertemente. Según explicó, una parte de los créditos se encontraba vinculada a tasas variables, por lo que el cambio en las condiciones financieras terminó repercutiendo sobre la capacidad de pago de los hogares.
A esto se sumó, de acuerdo con su análisis, la evolución de los ingresos. El economista sostuvo que durante el último semestre de 2025 y el primero de 2026 se produjo una contracción de los salarios reales, mientras que los servicios absorbieron una parte importante de los ingresos familiares.
“Las familias se encontraron con que tenían cuotas muy altas para hacerle frente”, explicó.
El BCRA también registró el fuerte aumento de la mora de las familias durante 2026: pasó del 10,6% en enero al 12,9% en julio, aunque los últimos informes muestran una desaceleración en el ritmo de crecimiento del indicador.
El crédito creció, pero ahora los bancos son más restrictivos
Otro de los puntos que destacó Hauque es que el crecimiento de la morosidad modificó el comportamiento de las entidades financieras.
Según explicó, los bancos comenzaron a restringir el acceso al crédito, a ser más rigurosos a la hora de otorgarlo y a incrementar sus previsiones frente al riesgo de incumplimiento.
El propio BCRA registró en julio una reducción real del financiamiento al sector privado en pesos y una caída de los créditos destinados al consumo.
Esto genera, según Hauque, una nueva dificultad: si una parte importante de las familias queda fuera del sistema crediticio por su nivel de endeudamiento, el consumo tampoco puede volver a crecer apoyándose en el financiamiento.
Las alternativas que se discuten para enfrentar la morosidad
La situación también comenzó a generar iniciativas legislativas. Durante la entrevista, Hauque explicó que existen distintas posturas frente al problema.
Una de ellas apunta a la educación y alfabetización financiera, bajo la idea de que una parte de los consumidores accedió a créditos rápidos sin dimensionar adecuadamente el valor de las cuotas y las tasas de interés.
La otra posición plantea medidas regulatorias más fuertes, como establecer límites a las tasas de interés o a la proporción del ingreso que puede destinarse al pago de deudas. También mencionó propuestas más extremas vinculadas con la suspensión temporal de embargos y ejecuciones.
En Santa Fe, además, ya existen iniciativas que abordan el sobreendeudamiento y plantean herramientas como el préstamo responsable, mayores obligaciones para los proveedores de crédito, transparencia en la información y educación financiera.
“La morosidad es una consecuencia”
Más allá del debate específico sobre las deudas, Hauque planteó una mirada más amplia sobre el problema económico.
Consultado sobre el lugar que ocupa la morosidad dentro de las principales dificultades de la Argentina, el economista sostuvo que no la considera el centro del problema, sino una consecuencia de otros factores.
“Yo creo que la morosidad es una consecuencia de que tanto el ingreso real en la Argentina como la actividad en la mayoría de las actividades que tienen más empleo” se deterioraron, afirmó.
En ese sentido, señaló que sectores como industria, comercio y construcción tienen una fuerte incidencia en el empleo y atraviesan una situación diferente de otras actividades que muestran crecimiento. También vinculó el escenario con una transformación del mercado laboral y con el crecimiento del empleo informal.
Así, para Hauque, el problema del endeudamiento de los hogares no puede analizarse solamente desde la cantidad de créditos otorgados. La facilidad para obtener financiamiento, las condiciones de las tasas, el nivel de los salarios y la evolución de la actividad económica forman parte de un mismo escenario que terminó impactando sobre la capacidad de pago de las familias.






