La divisa, que había cerrado a $ 20,88 el viernes luego de la suba de tasas del Banco Central, pegó un salto de 64 centavos.
En tanto, en el mercado mayorista, cerró a $ 21,20 un aumento de 66 centavos respecto a los niveles del viernes. El Banco Central habría salido a vender no menos de u$s 500 millones para ponerle un techo. La primera venta por 250 millones fue al arranque de la rueda, y la última sobre el cierre de las operaciones.
Según los analistas, luego del fin de semana largo, por el feriado del Día del Trabajador, “el mercado cambiario comenzó operando con una demanda muy sostenida y una avidez por cobertura que disparó su cotización e hizo que escalara posiciones rápidamente”.
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La demanda se reavivó en las últimas semanas debido a una mayor aversión al riesgo en los mercados internacionales, producto de la suba de la tasa estadounidense a 10 años, que la semana pasada llegó a superar el 3%.
A eso se suma condimentos internos, en un escenario de desarme de posiciones en Lebacs de parte de inversores extranjeros, que buscaron evitar una nueva norma que grava la renta financiera a residentes del exterior y comenzó a regir esta semana. Con esos pesos, los inversores institucionales fueron al mercado a hacerse de dólares
Sin embargo, esta nueva depreciación del peso acompaña, en cierta forma, devaluaciones de monedas en todos los países emergentes. Por caso, en Brasil, cada dólar ya se vende a $ 3,55 reales, contra $ 3,50 del lunes.
El alza de 300 puntos básicos en la tasa de interés de referencia, que se anunció el viernes mientras el mercado estaba operando, había enfriado la escalada del dólar, aunque también en ese punto ayudó que el BCRA siguió vendiendo dólares de las reservas después de mover la tasa, que quedó 30,25%.
El otro factor que había agitado el tipo de cambio la semana pasada estaría neutralizado: la masiva venta de Lebacs en manos de fondos extranjeros -motivada por la intención de dichos fondos a no quedar alcanzados por el impuesto a la renta financiera- ya estaría agotada.
La suba de tasas del Central fue vista con cierta satisfacción por los analistas financieros que creen que con esa movida la entidad recuperó la iniciativa para manejar la política monetaria. Desde la recalibración de metas de inflación de diciembre, el mercado interpretó que el BCRA había perdido autonomía.
Así, el BCRA está acudiendo a la intervención directa para devolver la pax cambiaria mediante una doble vía: venta de dólares de sus reservas y un mayor rendimiento para los instrumentos en pesos. Con esta combinación de herramientas busca detener la demanda por divisas a la espera de que los cambios de cartera se detengan.
Los próximos días serán clave para saber si esta fue solo una difícil semana para la autoridad monetaria o si, por el contrario, deberá enfrentar condiciones adversas por un período más largo de tiempo; escenario que sin dudas dejaría con menores chances aún de lograr una desaceleración inflacionaria durante el resto del año.
Fuente: Clarín




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