lunes 6 de julio de 2020
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A todo vapor: la mitad del gasto público ya se financia con emisión monetaria

Para financiar los distintos paquetes de estímulos que dispuso el Gobierno Nacional y dotarlo de liquidez en medio de la cuarentena. Preocupación por el impacto en los precios.

Debido a la caída de los recursos por el impacto de la parálisis económica derivada del confinamiento, la mitad del gasto del Estado Nacional ya se financia con emisión monetaria según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).

En este sentido, según datos del Ministerio de Economía y del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en el Estado Nacional se observa que en el 1º trimestre del 2020, el 74% del financiamiento provino de impuestos y el 26% de emisión monetaria, asistencia monetaria directa, que el Banco Central le envía al Tesoro.

En abril del 2020, el 51% provino de impuestos y el 49% de emisión monetaria; y en mayo la ecuación ya se invirtió: el 47% provino de impuesto y el 53% de la impresión de moneda por parte de la autoridad monetaria.

"Estos datos, si bien aproximados porque no tienen en cuenta otras fuentes de financiamiento de menor cuantía, muestran que la emisión monetaria pasó a ser el principal sostén de las cuentas públicas nacionales", indicó Idesa.

Si bien la Argentina tiene una larga tradición de cubrir déficits fiscales con emisión, este nivel de expansión monetaria es inédito y responde a la situación extraordinaria que vive el país debido a la pandemia del coronavirus.

No obstante, desde Idesa advierten que "la situación fiscal ya era muy precaria antes del aislamiento" y con el confinamiento se produjo una parálisis productiva que hizo caer la recaudación impositiva y, a la vez, expandir el gasto público para compensar las pérdidas económicas del estancamiento.

https://twitter.com/IDESAar/status/1270877284103270403

El informe sostiene que el aislamiento retiene el impacto de la emisión monetaria sobre los precios, por lo que la inflación no se está disparando.

"Por eso la mayoría de los países desarrollados también apelaron a la emisión monetaria para sostener la crítica situación productiva, social y sanitaria que plantea el Covid-19", asegura Idesa.

Pero aclara que hay "diferencias sustanciales con la Argentina" dado que eso países no tienen la endeblez fiscal ni la larga historia inflacionaria local y por el otro, emiten de manera más moderada que la Argentina ya que tienen acceso fluido al crédito, cuentan con sistemas tributarios más sólidos y eficientes y tienen conductas mucho más prudentes en materia de gasto público.

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Las tres etapas y el efecto maquinita

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Cómo si fuera sencillo, al difícil contexto global, en Argentina hay que sumarle los problemas adicionales de una economía que venía con serias dificultades.

Por un lado, las restricciones presupuestarias, la falta de acceso al crédito genuino, un dólar anestesiado producto de un estricto control de cambios, tarifas y precios de servicios congelados, con reestructuraciones de deuda en el medio, plantean un complejo escenario que acota el margen de maniobra con el que cuenta el Gobierno.

Sin embargo, la estrategia desde un principio fue aplicar medidas similares a las que adoptaron otros países para enfrentar los efectos del coronavirus en la economía.

Con transferencias directas de dinero, proteger el empleo a través de subsidios al trabajo y ampliar planes de seguro de desempleo, en síntesis, utilizar la caja completa de herramientas de políticas económicas para proveer liquidez a la economía.

Para financiar los programas de estímulo, el Banco Central sale a imprimir una cantidad industrial de billetes, donde el rebrote inflacionario será casi inevitable.

Según los analistas, este experimento sin precedentes en la era moderna, genera un escenario con final abierto, que se puede dividir en tres etapas:

La primera, es el efecto cuarentena extendida, dónde por ahora, no hay certeza en cuánto al tiempo que se pueda prolongar.

La segunda fase, se dará una vez superada la pandemia; enfrentar la peor parte de la crisis. Atravesar y atenuar un periodo de recesión como resultado del freno en el nivel de actividad por el aislamiento obligatorio.

La tercera y última etapa, será lo que suceda con la dinámica de precios y los niveles de inflación que deberá enfrentar la economía doméstica.

Financiar los programas de estímulo demandará mayor grado de gasto público y por ende mayor nivel de emisión monetaria, el rebrote inflacionario de esa emisión será casi inevitable, advierten los economistas, que se encuentran en plena revisión de sus pronósticos para lo que resta del 2020.

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