“Después de la golpiza, nunca más se despertó”

Hace un mes y ocho días que Arnaldo Traversa fue brutalmente golpeado en Monte Vera. La gravedad de las lesiones que le ocasionó un grupo de entre siete y ocho individuos hizo que desde el 12 de agosto, nunca más recupere la conciencia. Su estado es extremamente delicado y sigue pelando por su vida.
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Por el hecho hay dos imputados, uno de los cuales permanece detenido. Sus familiares siguen pidiendo el esclarecimiento del hecho. Sheila, su pareja, y Giselle, su hermana, visitaron el piso de Emergencias 911 y contaron cómo les cambió la vida desde aquel triste día.

“Mi hermano sigue en estado grave y reservado, aún. El 12 de agosto ingresó al hospital Cullen con politraumatismo de cráneo, fractura facial completa, inflamación en el cerebro y golpes en los pulmones, que le provocaron una neumonía. Estuvo entubado mucho tiempo, hasta que ya no pudo seguir entubado y los médicos entonces le practicaron una traqueotomía. También estuvo mucho tiempo con respirador”, contó Giselle.

“En este momento no tiene respuesta cerebral, está como en un estado vegetativo. Hace dos semanas lo tuvimos que trasladar a un sanatorio privado, por la demanda de camas que hay en la Terapia Intensiva del Cullen. Los médicos no nos dan muchas esperanzas de que pueda salir de ese estado: han pasado 40 días y lo único que tiene es respuesta ocular, no hay otros reflejos. No puede salir de su estado de gravedad”, agregó la joven.

Con mucha entereza, Giselle habló del día en que ocurrió el violento hecho: “Nosotros somos de Santa Fe. Mi hermano no conocía a las personas que lo golpearon. Aproximadamente a las 6 de la mañana, estaba en Monte Vera con un compañero de trabajo de allá, que se involucró en una pelea. Él fue a querer separarlos y le pegaron. Cuando le pegan, cae y lo patean hasta dejarlo inconsciente. Para pegarle la patada final, el que ahora está detenido, tomó impulso, para golpearlo aún con más fuerza“, detalló.

Además, apuntó que la familia está intentando averiguar “por qué el policía que estaba de custodia y los de seguridad no intervinieron para parar la golpiza”.

Giselle recordó que Traverso “tiene una hija de tres años que pide todo el tiempo por su papá. Está en tratamiento psicológico porque no sabemos cómo explicarle lo que le pasó a su papá. Toda mi familia está destruida, y aunque yo también tenga el alma destruida, no voy a parar hasta que se haga justicia, aunque tenga que golpear puerta por puerta hasta que nos escuchen”.

 

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