Michael J. Fox reveló por qué odiaba manejar el DeLorean en Volver al futuro

Aunque en la pantalla grande deslumbraba al viajar en el tiempo a 88 millas por hora, Michael J. Fox confesó los tormentos físicos y mecánicos que sufrió cada vez que tuvo que ponerse al volante del famoso DeLorean durante el rodaje de la trilogía.

El diseño con carrocería de acero inoxidable y puertas en ala de gaviota cautivó a los espectadores, pero provocó constantes accidentes y golpes al elenco dentro del set.

El diseño con carrocería de acero inoxidable y puertas en ala de gaviota cautivó a los espectadores, pero provocó constantes accidentes y golpes al elenco dentro del set.

En la ficción cinematográfica de Volver al Futuro de 1985, Marty McFly solo precisaba recargar plutonio, alcanzar 1,21 gigavatios de potencia y acelerar hasta los 142 kilómetros por hora para desaparecer entre relámpagos hacia otra época.

Sin embargo, en el set de filmación la historia era un verdadero dolor de cabeza. El actor canadiense reveló las incomodidades extremas y la pesadilla diaria que le provocaba conducir esa máquina legendaria que parecía desarmarse a cada rato.

¿Por qué el rodaje con el DeLorean se convirtió en una pesadilla física para Michael J. Fox?

Lejos de ser el vehículo futurista e impecable que maravilló a millones de espectadores en las salas, el prototipo exigía arreglos constantes, mantenimientos de urgencia y una paciencia infinita por parte del elenco. Fox padecía el espacio ridículamente reducido del habitáculo, los chichones contra el techo al cerrar las puertas con apertura en ala de gaviota y la dureza insoportable de los mandos.

La utilería interna sumaba un peligro real durante las escenas de acción:

  • Heridas en las manos: cada vez que el actor pasaba los cambios a alta velocidad, se cortaba los nudillos contra los bordes de metal filosos que el equipo instaló para sujetar los cables del condensador de flujo.
  • Habitáculo sofocante: el calor de las luces del estudio transformaba el interior del auto en un horno sin ventilación adecuada.
  • Jornadas agotadoras: Fox se sumó al rodaje a último momento para reemplazar a Eric Stoltz y filmaba de noche las secuencias del auto mientras de día grababa la serie Family Ties, acumulando un cansancio físico feroz.
Los guionistas desestimaron la idea de usar una heladera como máquina del tiempo y eligieron el DMC-12 para simular una nave espacial ante los ojos de los personajes de 1955.

Los guionistas desestimaron la idea de usar una heladera como máquina del tiempo y eligieron el DMC-12 para simular una nave espacial ante los ojos de los personajes de 1955.

¿Cómo transformó Hollywood un fracaso automotriz en una joya de culto?

Antes de aterrizar en el libreto de Robert Zemeckis, el DeLorean DMC-12 arrastraba un fracaso comercial estrepitoso en la industria automotriz real. De hecho, los guionistas consideraron originalmente utilizar una heladera como máquina del tiempo, pero descartaron la idea por miedo a que los niños intentaran encerrarse en sus casas. Por esa razón, eligieron el auto gracias a su estética futurista con apariencia alienígena.

La magia del cine convirtió un fiasco sobre ruedas en un símbolo eterno para la historia del entretenimiento. Sin embargo, fuera de toma, la producción mantenía mecánicos de guardia permanente para encender el motor y reparar las averías eléctricas mientras Michael J. Fox contaba los minutos para bajarse, evitar otro raspón y respirar aire fresco.

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