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La Sociedad de la Nieve: la emotiva y desgarradora charla con Gustavo Zerbino, uno de los sobrevivientes de la tragedia de los Andes

Gustavo Zerbino, uno de los dieciséis sobrevivientes, charló sobre la reacción a "La Sociedad de la Nieve" y relató las experiencias, recuerdos y reflexiones sobre la tragedia de los Andes.

La película, estrenada en diciembre de 2023 y disponible en Netflix, narra la experiencia de las víctimas involucradas en el accidente y cómo vivieron esos 72 días perdidos en la nieve. El reconocimiento hacia la “La Sociedad de la Nieve” no proviene sólo de los espectadores; las familias de las víctimas y los propios sobrevivientes elogiaron la representación que Bayona logró plasmar en la película.

Gustavo Zerbino, uno de los dieciséis sobrevivientes, compartió sus experiencias, emociones y sensaciones en una entrevista exclusiva con el programa "Pasan Cosas" en AIRE, mientras celebraba el cumpleaños de su hijo Sebastián. Zerbino, además exploró cómo es vivir como un sobreviviente de la tragedia de los Andes.

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Gustavo Zerbino: uno de los dieciséis sobrevivientes de la tragedia de los Andes

Gustavo Zerbino, de 70 años, es un ex jugador de rugby, empresario y conferencista uruguayo. Nació el 16 de mayo de 1953 en Montevideo. Ocupó la presidencia de la Unión de Rugby del Uruguay (URU) desde 2008 hasta 2011, siendo reelegido en 2015.

Además de sus logros en el ámbito del rugby, Zerbino es cofundador y vicepresidente de Rugby sin Fronteras (RSF), una fundación establecida en 2009 con el objetivo de difundir los valores inherentes a este deporte mediante campañas de concienciación, eventos, conferencias y encuentros deportivos.

Desde 1980, ejerce como director de la Compañía Cibeles S.A, empresa especializada en la producción y distribución de productos agroquímicos, veterinarios, productos nutricionales para consumo humano y productos farmacéuticos. A su vez, durante diecisiete años, lideró la Cámara de Especialidades Farmacéuticas y Afines del Uruguay (CEFA).

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Gustavo Zerbino de joven.

Gustavo Zerbino de joven.

La Sociedad de la Nieve: “Ni milagro ni tragedia. Es una historia de amor, solidaridad, amistad y vocación de servicio”

“Esta película ha emocionado a todo el planeta”, expresó con sinceridad Gustavo Zerbino. “Recibo llamadas y correos de todo tipo de personas diciendo que fue muy movilizante y que se conectaron con una realidad totalmente distinta a la que se imaginaban”, relató.

Zerbino elogió a Bayona, destacando su habilidad de haber logrado transmitir emociones y sensaciones. “Te hace sentir”, fueron las palabras de Gustavo. “Te mete dentro de una olla de agua hirviendo, porque lo sentís en las entrañas. Es muy movilizante”.

Resaltó, a su vez, la capacidad que tiene la película de hacer vivir lo que pasó en el pasado, en el presente y de cómo “se disparan todos los sentimientos en el momento que lo estás viendo”.

“Me lo decían directores de Hollywood, es muy raro ver películas que sean tan movilizantes. Eso es lo que tiene esta película, te lleva a otro plano en donde estás en ese lugar”.

Y la experiencia en carne propia de pasar y sobrevivir 72 días en las montañas no es algo que se vive todos los días, ni tampoco una situación que alguien puede imaginar que va a tener que soportar.

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“La cordillera nos hizo vivir cosas que nunca nos habíamos imaginado que podían llegar a existir. A partir de ahí tuvimos que apagar la mente y desarrollar la atención plena, que todos nuestros sentidos nos informe lo que no entendíamos; porque la mente te decía ‘te vas a morir’, ‘estás abandonado’, ‘no te buscan’. Eran todas cosas malas y, en ese momento, la mente no ayuda”, describió Gustavo.

Fusionarse con la naturaleza, es lo que Zerbino contó que los encaminó hacia la sobrevivencia. A entender la naturaleza y volverse uno con ella: “éramos el viento, éramos la nieve, éramos la roca”, explicó.

“La naturaleza es predecible”, agregó. “Cuando la entendes te das cuenta y podés anticipar. En cambio, no sabes que va a hacer el hombre porque tiene distintas motivaciones. La naturaleza es lógica y te permite organizarte”.

Además, otro factor importante en aquellos días fue el hecho de que formaban parte de un equipo de rugby; aquello les entregó aspectos esenciales para sobrevivir: el trabajo en equipo, la confianza y la delegación de roles.

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Gustavo Zerbino caracterizó a La Sociedad de los Andes como

Gustavo Zerbino caracterizó a La Sociedad de los Andes como "movilizante".

“El rugby era un deporte que se ajustaba perfectamente a lo que vivimos. Era todo nuevo y desconocido y había un capitán que asumió el rol. No sabía nada, pero nosotros lo escuchábamos y no discutíamos lo que decía. Era un trabajo en equipo”, razonó Gustavo Zerbino.

“El rugby te enseña que puede jugar el gordo, el flaco, puede jugar el alto, puede jugar el petiso, puede jugar el rápido, puede jugar el lento; todos sirven para algo. Y en la cordillera todos servimos para algo y todos cumplíamos una función al servicio de la Sociedad de la Nieve”. Y añadió: “Fue muy fácil para nosotros adaptarnos. Cambió el entorno, pero nosotros teníamos una organización que sirvió mucho para hacer todo más fácil”.

Un último factor que no debe dejarse de lado, fue la propia actitud “rebelde” de Zerbino ante tal predicamento, que fue lo que logró que Gustavo siga adelante.

Un antes y un después: cómo vivir como sobreviviente y adaptarse al mundo

“¿Cómo hice para volver a adaptarme al mundo cuando volví?”, preguntó retóricamente Zerbino. “Yo no me adapté a nada, a mí no me interesa adaptarme a este mundo. Yo soy autoritario, rebelde e irreverente” y destacó: “Gracias a que era transgresor estoy vivo”.

Describió cómo, en la cordillera, durante la inminencia de la caída del avión, momentos previos al impacto, optó por liberarse del cinturón y sujetarse al techo antes de que el asiento que ocupaba se despegara y fuera lanzado hacia atrás. En circunstancias similares durante la avalancha, su actuación se caracterizó por seguir instintivamente su intuición. “No tengo idea porqué, pero lo hago. Yo confío”, agregó.

Asimismo, se esperaría de un sobreviviente de tal tragedia esté plagado de recuerdos, miedo, abatimiento. Sin embargo, no es el caso de Zerbino.

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“No hay un solo día de mi vida, no hubo una sola noche en mi vida, en la que tuve una pesadilla por algo de la montaña o me acuerde algo de la montaña. Jamás me acuerdo de la montaña, nunca”. A no ser que alguien le pregunte directamente sobre el tema, aquellas memorias no atormentan su día a día.

Y, en lugar de sufrir enojo al verse obligado a recordar esos momentos, Zerbino se entrega y se dice a sí mismo: “Estoy vivo y por lo menos puedo ser la voz de los que no tienen voz y contar, en este cuento que es la realidad, que pasaron cosas que hasta el día de hoy no se entienden. De algo que no es milagro ni tragedia. Sino una historia de amor, solidaridad, amistad y vocación de servicio”.

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Gustavo Zerbino recién bajado del helicóptero después de haber pasado 72 días en la cordillera de los Andes.

Gustavo Zerbino recién bajado del helicóptero después de haber pasado 72 días en la cordillera de los Andes.

Este enfoque de vida incluso fue transmitido a sus propios hijos. Según Zerbino: “Mis hijos me dicen ‘papá te agradezco mucho porque nos enseñaste a vivir sin miedo´. Cuando me dicen que van a hacer algo, les digo que lo hagan. Si no funciona, vas a aprender la manera en la que funciona y vas a intentarlo de vuelta. La vida es eso, estamos para aprender y darnos cuenta”.

“Para mí, el pecado más grande de la vida es el de la omisión, el de no hacer nada. El de quedarte quieto. Yo prefiero hacer, equivocarme y pedir perdón, antes de quedarme quieto y, por miedo, callarme la boca”.

La Sociedad de la Nieve: logró tocar los corazones de los familiares y sobrevivientes

A diferencia de otras representaciones cinematográficas, “La Sociedad de la Nieve” llevó a la pantalla una representación humana y emotiva; relató la historia real y en carne viva de los sobrevivientes. Y, de esta forma, logró algo sin precedentes: la aprobación de los familiares de las víctimas y la de los mismos sobrevivientes.

“La vieron 350 personas, los tripulantes del avión y sus hijos. De la cordillera volvimos 16, pero hay más de 144 hijos directos y los familiares eran más de 200”, describió el ex jugador de rugby. “Todos se pararon al mismo tiempo a aplaudir, a dar las gracias porque vivieron en el mismo momento las mismas vivencias. Eso te hace ser parte de lo mismo”.

En cuanto a la relación de Zerbino con los familiares y sobrevivientes, Gustavo relató que él mismo se impuso la tarea de llevar a cada familia un recuerdo de sus seres queridos fallecidos, ya fueran relojes, cartas u otros objetos materiales que pudieran representarlos.

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Los sobrevivientes del accidente de los Andes.

Los sobrevivientes del accidente de los Andes.

La comprensión de la necesidad de esta iniciativa surgió durante la primera expedición a la montaña. Al descubrir el lugar del impacto del avión, con algunos asientos y cuatro cuerpos aún en el interior, se percató de que nadie más regresaría a ese pico perdido en el universo y todo recuerdo se desvanecería allí.

Por esa razón, Zerbino procedió a recuperar todo lo que estaba en su poder para llevar un pedazo de recuerdo de las personas que no pudieron regresar. Un ejemplo devastador fue la carta escrita por Nicolich hacia su novia y madre que fue entregada a Gustavo Zerbino.

Zerbino estuvo 30 días yendo casa por casa repartiendo las pertenencias de los fallecidos a sus seres queridos, por ello declaró: “Yo los conozco a todos de toda la vida”.

“Me ayudó muchísimo porque a veces cuando estaba muy dura la pelea, me acordaba que yo tenía que honrar la palabra”, concluyó Gustavo Zerbino.