A través de una investigación profunda y un minucioso uso del archivo, la película se convierte en una tesis política sobre el pasado y el presente del país.
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Tráiler de Nuestra tierra
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Caso Chocobar: la anatomía de un crimen y el despojo territorial
El punto de partida de la película es el homicidio de Chocobar a manos del terrateniente Darío Amín y dos expolicías (Luis Humberto Gómez y José Valdivieso) durante un intento de desalojo en la comunidad de Chuschagasta. Para Martel, este hecho filmado en video por los propios comuneros no es un caso aislado, sino la representación viva de más de 500 años de colonialismo que aún operan en el presente con total vigencia.
La producción indaga en las condiciones históricas, sociales y políticas que hicieron posible ese asesinato. Más allá de registrar el postergado juicio que recién inició en 2018, el largometraje se sumerge en las lógicas del despojo y en cómo la justicia y el Estado terminan amparando a las clases dominantes frente al reclamo ancestral de las comunidades por sus propios territorios. No se trata de un conflicto del pasado: la codicia por los recursos naturales (en este caso, una cantera de piedra laja) sigue empujando la violencia en el norte argentino.
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Caso Chocobar: el video, cuadro por cuadro
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El vacío en el sistema educativo
En el marco de la difusión de su obra, Martel fue categórica al señalar las fallas del relato oficial que se transmite desde las aulas. Para la realizadora, el sistema educativo argentino padece de una ceguera selectiva donde "el indígena no existe".
"Somos capaces de citar al menos siete personajes de la Revolución Francesa. Pero de la revolución de Túpac Amaru, o de Túpac Katari, o de las comunidades y lenguas que se hablan hoy en el país, no podemos decir una palabra", afirmó la cineasta en diálogo con la prensa internacional.
De esta manera, denuncia que la escuela enseña un mito fundacional de espaldas a la realidad de las calles, forzando un olvido institucionalizado que impide comprender la verdadera identidad del país y perpetúa el prejuicio de que lo indígena pertenece exclusivamente a los museos de antropología y no al presente político.
Caso Chocobar: la presentación de Lucrecia Martel en el Festival de Locarno 2020
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Una independencia inconclusa
Profundizando en este análisis de la identidad y la soberanía, la directora sostiene que el racismo imperante radica en crear una identidad en el "otro" que permita abusar de su tiempo y usurpar su espacio. Bajo esta premisa, lanza una dura advertencia sobre el futuro de la construcción nacional: hasta que no se les reconozcan las tierras a las comunidades indígenas, no habrá una verdadera independencia de la Nación Argentina.
Para Martel, la negación obstinada de la herencia marrón y originaria condena al país a la ignorancia y a rifar sus recursos.
El olvido sistemático de comunidades como la de Chuschagasta no es gratuito; actúa como un agujero que se termina devorando el entramado social, impidiendo consolidar un verdadero proyecto de país.
Lucrecia Martel: "El mito fundacional de nuestro país dejó afuera a las comunidades indígenas"
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Un quiebre estético en la obra de Martel
"Nuestra tierra" no solo es relevante por su temática, sino por marcar la primera incursión de la directora en el cine de no ficción. Tras haber construido universos asfixiantes y sensoriales en la ficción (La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y la propia Zama), aquí utiliza las herramientas del lenguaje documental para tensionar la noción misma de "documento".
La película contrapone con maestría diferentes texturas visuales:
- El video casero y pixelado que registró el ataque en tiempo real en 2009.
- Las frías filmaciones del tribunal durante las audiencias del juicio oral.
- Las imponentes tomas aéreas capturadas con drones que resignifican el mapa y los límites difusos de la propiedad de la tierra.
De este modo, la cámara de Martel no se limita a observar el conflicto, sino que desarma la mirada urbana que suele borrar la identidad de quienes migran del campo a la ciudad, devolviéndoles el protagonismo de su propia historia.