martes 29 de septiembre de 2020
Desde el sofá | The Social Dilemma | Redes sociales | Netflix

El dilema de las redes sociales: las cinco revelaciones más potentes del documental de Netflix

Con clima de thriller y fuertes advertencias, "El dilema de las redes sociales" sacude al streaming desde hace unos días: echa luz sobre las sombras de las redes y la adicción tecnológica. Invita al debate familiar.

El dilema de las redes sociales pone el ojo sobre el “lado perverso” y “el poder de control” de Internet y de las redes, como grafica uno de sus protagonistas en cámara: Tristan Harris, ex diseñador ético de Google y co-fundador del Centro para la Tecnología Humana.

El dilema de las redes sociales | Trailer Español Subtitulado | Netflix

“Cuando se le pregunte a la gente, ¿en qué falla la industria de la tecnología?, responderá con quejas comunes: 'Nos roban datos, generan dependencia, promueven fake news, polarizan opiniones, hackean elecciones'. Pero, ¿hay algo subyacente en todos estos problemas y que haga que sucedan al mismo tiempo?”, indaga Harris, a la vez que le exige a esa misma industria que implemente “un diseño ético de sus productos”.

La respuesta a ese hilo de sospecha es el propio documental. Dice otro de los testimonios: “Las redes sociales tienen cosas muy buenas, desde ya: reúnen gente que antes no se veía, generan instantaneidad, proveen un flujo de información y hasta increíbles oportunidades laborales on-line. Pero fuimos ingenuos con la otra cara de la moneda. Si a estas cosas las liberás cobran vida propia. El modo en que se usan las redes es diferente al que esperabas”.

Aquí, cinco revelaciones ineludibles que deja como enseñanza esta producción audiovisual que hoy hace furor: El dilema de las redes sociales.

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Más de uno se sentirá identificado con las escenas del documental que prende las alarmas de la adicción.

Más de uno se sentirá identificado con las escenas del documental que prende las alarmas de la adicción.

1) Internet no garantiza una mayor participación social

Como se explica en el documental, mientras algunos piensan que la esfera pública crece al hacer un posteo en Facebook o en Instagram, al tuitear o retuitear, al poner un “me gusta” (la opción contraria no existe), “aquello, en las redes sociales, significa lisa y llanamente contribuir al algoritmo, el cual obtendrá mayores datos sobre nuestros gustos, opiniones y costumbres, para luego brindarnos lo que creamos que deseamos o necesitamos”.

Cada vez con mayor necesidad y sin notarlo. Otro entrevistado sostiene, sin dudarlo: “Ahora podés aislarte en tu propia burbuja gracias a la tecnología”.

La participación política y social a través de Internet (debates, discusiones, instalación de candidatos, campañas) puede generar un alerta mayor sobre personajes indeseables, abusadores, violentos, mentirosos seriales, etcétera, pero también vulnerar la capacidad crítica, el análisis profundo y la mayor toma de conciencia sobre las problemáticas actuales. Como marca el documental: “La idea de la participación por las redes sociales también es parte de una estrategia de mercado”.

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El póster oficial del documental

El póster oficial del documental "El dilema de las redes sociales".

2) Las fake news incrementan la negación sobre la gravedad de la pandemia

“¿Cómo se maneja una epidemia en la era de las noticias falsas?”, se señala en The Social Dilemma. Y se aporta un ejemplo de una situación televisiva para comprobarlo. En un noticiero del prime time de los Estados Unidos, una de las conductoras le pregunta a su colega, sin ironía: “¿Te contagiás coronavirus si comés comida china?”.

Ejemplos afines se ven día a día por las redes: alguien afirma que los barbijos son inocuos contra el coronavirus y decenas de miles, o millones, eligen no usarlos en público. Y otro repite “esto es una gripe” y miles salen a la calle sin preocuparse en el distanciamiento social: hasta hoy, la única medida de resguardo contra el contagio, hasta que llegue la vacuna.

La falta de empatía y de solidaridad con los profesionales de la salud es un rasgo común en los países que suman mayor número de contagios (y muertes): las redes sociales reproducen preconceptos y nociones falsas -ridículas o negacionistas- sobre la enfermedad que detuvo al mundo. Es otra revelación de The Social Dilemma: “Pasamos de la era de la información a de la desinformación”.

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"Vagando por las calles"... decía la canción. Pero ya no es "mirando la gente pasar", sino "mirando el celular".

3) La adicción a las redes sociales aumenta la ansiedad y la depresión

“Las cirugías estéticas se están volviendo tan populares en adolescentes, que los cirujanos acuñaron un síndrome: la Dismorfia de Snapchat, para jóvenes que se operan, porque quieren verse como las selfies con filtros”, señala una analista en otro pasaje del documental de Netflix.

Asimismo se sostiene que “las redes sociales deprimen a los niños”, porque les genera una permanente demanda de satisfacción para la cual no están preparados.

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Claro que muchos padres estarán agradecidos eternamente a YouTube y a redes visuales afines similares por la sobreoferta de videos atrayentes, breves y efectivos, con músicas pegadizas, que distraen a los niños, cargados de energía y con inagotable necesidad de diversión, pero el consumo de redes también se relaciona con el aumento de la adicción a la tecnología y al mundo ficticio (o distorsionado) que proveen las interfases virtuales a mano.

En sintonía, este documental aporta estadísticas pasmosas sobre la relación entre el consumo sin freno de Internet y la depresión, la anorexia y hasta el suicidio en adolescentes y mujeres adultas.

EL DILEMA DE LAS REDES SOCIALES

4) Las redes no son gratis: el usuario es el verdadero producto

Conectarse a una red social es brindar una enorme cantidad de datos a una compañía, que los transforma en su propio negocio. La información propia es el bien en disputa: ésa es la otra cara de la conexión gratuita. Se consigna en el documental: “El producto somos nosotros, porque los algoritmos y la Inteligencia artificial aprenden cada vez mejor a hacernos hacer lo que quieran. Captan nuestra atención y nuestro tiempo de vida”.

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El presidente del Centro de Tecnología Humana, Tristan Harris, aporta una anécdota ilustrativa en The Social Dilemma: “Cuando trabajaba en Google me sorprendía de que nadie en gmail buscarla hacerlo menos adictivo. Yo me sentía frustrado con la industria de la tecnología. Sentía que íbamos a la deriva, así que hice una presentación para moderar la acción de las plataformas de la compañía. Todo quedó en la nada”.

Más allá de la posibilidad de interacción, del envío instantáneo de información y de la comunicación on-line, hay una realidad menos feliz: “Las personas somos el alimento de las redes sociales”.

El Dilema de las REDES SOCIALES ✅ (Social Dilemma) ANÁLISIS

5) Internet vigila e influye en la política y la cultura

Molesta más un desnudo en una red social que los comentarios racistas o agresivos. Se normaliza la difusión y circulación de mensajes de odio étnico, sexual y de género: los controles nunca son suficientes. Dice el documental: “Isis inspiró a muchos fanáticos y terroristas on-line y también a los supremacistas blancos de los Estados Unidos”.

También recuerda que “en India, turbas enardecidas por Internet mataron a docenas. Y las fake news generan graves consecuencias: amenazan a las sociedades. Las grandes herramientas creadas están empezando a corroer el tejido social”.

Circulan nuevos datos sobre grupos que niegan la redondez de la Tierra (los terraplanistas), los movimientos antivacunas, los que siguen diciendo que el Holocausto judío nunca existió, los nazis del siglo XXI (y otros criminales) escondidos en la dark web: cualquier opinión tiene su gravitación on-line. Hasta las desquiciadas.

Y hasta las elecciones se ven determinadas o modificadas por las mentiras de la red. ¿Qué nuevas leyes y acuerdos globales nos protegerán del lado negativo de Internet?

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FUENTE: Clarín